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INNOVACIÓN| 09.12.2022

Laddroller: eliminando barreras arquitectónicas

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Conocemos en profundidad el proyecto Laddroller, una startup nacida en Grecia en 2016 y que se ha convertido en uno de los finalistas de la 5ª edición de los Premios Fundación MAPFRE a la Innovación Social en la categoría de Prevención y Movilidad.

Un innovador dispositivo de movilidad, que mejora la vida de las personas con discapacidad física y de sus cuidadores.

Es similar a una silla de ruedas, pero con algunas características diferenciales clave, como ser elevable en segundos hasta que el usuario pueda alcanzar una posición de pie, y tener la capacidad de volver a bajarse utilizando la fuerza de las ruedas y la gravedad (un proceso totalmente mecánico que evita el riesgo de quedarse atascado cuando se agota la batería, ya que también puede usarse de manera manual). Asimismo, dispone de tracción a las cuatro ruedas, con dos ruedas delanteras de mayor diámetro, que permiten que las personas con discapacidad puedan moverse con mayor facilidad y autonomía en espacios con poca accesibilidad y superar terrenos difíciles, escalones, bordillos y desniveles que pueden encontrar en el entorno urbano.

Todo esto, además, en un dispositivo plegable, que cabe en el maletero de un coche de tamaño medio, asequible y con un desarrollo de prototipo innovador y respetuoso con el medio ambiente.

La historia detrás de Laddroller

Laddroller nace de la mano del arquitecto Dimitris Petrotos y como muchos otros proyectos surge de una experiencia personal. Uno de sus clientes, después de sufrir un accidente de tráfico y perder la movilidad, decide encargarle el proyecto de adaptar su hogar para una persona con limitaciones físicas. Este proyecto implicó bajar todos los interruptores de la luz, los muebles de la cocina, los armarios, ensanchar los pasos de las puertas y hacer el baño accesible, entre muchos otros ajustes. Dimitris nos cuenta que adaptar la casa a las nuevas necesidades de esta clienta fue lo más sencillo, sin embargo, facilitar la vida a ella implicaba complicársela al resto de su familia que también vivía en esa casa: los interruptores de la luz estaban demasiado bajos para ellos, el lavabo estaba en una posición incómoda. Este proyecto le hizo reflexionar y empezó a buscar una solución para todos.

“¿Y si en lugar de cambiar el entorno doméstico, pudiéramos ayudar a las personas con movilidad reducida a levantarse cuando quisieran? No podemos bajar a todo el mundo, pero podemos ayudar a estas personas a ponerse de pie para que puedan mirar a sus seres queridos a los ojos”

Esta es la historia detrás del nacimiento de Laddroller, proyecto que, tres patentes más tarde, catorce prototipos diferentes, muchos cafés y muchas horas de trabajo e investigación, llegó a los Premios de Fundación MAPFRE a la Innovación Social.

“La principal razón por la que decidimos presentar nuestro proyecto a los premios fue dar a conocer nuestro dispositivo y nuestro sueño: ofrecer a las personas con limitaciones físicas lo que realmente necesitan; autonomía, dignidad e igualdad.”

Un dispositivo innovador y asequible

En las sillas de ruedas tradicionales, el usuario tiene que estar permanentemente en la misma posición lo que puede llegar a provocar problemas con el riego sanguíneo. En cambio, sillas innovadoras como Laddroller fomentan diferentes posturas y movimientos del cuerpo, consiguiendo así reducir la probabilidad de padecer dolencias relacionadas con la inmovilización.

Actualmente, podemos encontrar otras sillas de ruedas inteligentes, incluso prototipos de exoesqueleto en el mercado, tanto para personas con discapacidad como para personas mayores. La principal diferencia con Laddroller es el coste de producción.

Mientras otros modelos son muy costosos y accesibles sólo para unos pocos, este prototipo busca ser accesible para todos a partir de materiales duraderos, pero de bajo coste, ofreciendo un dispositivo que, pese a funcionar con batería, también puede usarse de manera 100 % manual una vez la batería se agota. Además, es modular, ligero, con la capacidad de superar bordillos y escalones, asequible y, por supuesto, ofrece a los usuarios la posibilidad de elevarse inmediatamente.

Este proyecto, además de tener un impacto positivo sobre las limitaciones físicas de sus usuarios, pretende tenerlo también en su vida personal: se sentirán mejor y, sobre todo, más integrados. Se espera que aquellos que dispongan de Laddroller puedan disfrutar de mayor igualdad de oportunidades en el mundo laboral, en paridad de condiciones con el resto des personas sin discapacidad, así como en la educación, en su vida social y así podrán, en definitiva, ser más felices.

“Nuestro dispositivo puede dar a las personas con problemas de movilidad la independencia que buscan en su día a día: la capacidad de levantarse para hacer frente a las adversidades que presenta su entorno”, afirma Dimitris Petrotos, CEO de Laddroller.

¿En qué fase se encuentra este proyecto?

Se espera que durante 2023 podamos ver a los primeros usuarios disfrutar de Laddroller en Europa. En cuanto al mercado estadounidense, el otro mercado objetivo para Laddroller, también será en 2023 cuando se  envíen los primeros 100 dispositivos a Miami (Florida), donde empezarán un ensayo clínico con un equipo formado por veteranos del ejército estadounidense. Tras este ensayo se espera que la FDA acepte la solicitud para comercializar Laddroller en Estados Unidos.

En cuanto a planes de futuro, el mejor escenario que podríamos esperar es que no tuviéramos que continuar con el proyecto Laddroller porque no fuese necesario. Ese sería el mejor resultado posible: no tener que ver estos dispositivos a nuestro alrededor porque hubiese una nueva cura para ayudar a las personas con problemas de movilidad. Mientras tanto, seguiremos trabajando para que Laddroller llegue al mayor número de personas posible, haciéndolo asequible y ayudando a erradicar el estigma que aún existe. Queremos que Laddroller sea visto de la misma manera que una bicicleta: ayuda a la gente a desplazarse y nadie le dedica mayor atención cuando  ve una” comentaba Dimitris.

La 5ª edición de los Premios a la Innovación Social de Fundación MAPFRE contó con más de 200 proyectos de todo el mundo tan innovadores como Laddroller. Estos premios buscan reconocer el trabajo de aquellos que quieren conseguir un mundo mejor, más justo e igualitario a partir de la innovación.

 

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