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INNOVACIÓN| 30.05.2024

Más allá del riesgo: aseguradoras y sus estrategias innovadoras ante eventos climáticos extremos

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El último año ha sido testigo de temperaturas récord, consolidándose como el más cálido desde que se tienen registros. Esta escalada térmica ha venido acompañada de una serie de eventos climáticos extremos que han azotado diversas partes del mundo, impactando significativamente en poblaciones y ecosistemas. La innovación y los datos juegan un papel fundamental en este escenario.

En España, se han registrado períodos prolongados de sequía que han afectado tanto a la agricultura como al suministro de agua potable. En China, intensas inundaciones han desplazado a miles de personas y arrasado infraestructuras críticas. En Chile, graves incendios forestales llevan meses azotando al país, provocando pérdidas materiales y personales. Aunque son solo algunos ejemplos, estos eventos, cada vez más frecuentes y severos, reflejan el cambio climático en acción y sirven como aviso de lo que podría ser una nueva normalidad climática.

Para las aseguradoras, estos fenómenos representan un reto de gran envergadura, ya que el incremento en la frecuencia e intensidad de estos eventos extremos ha llevado a un aumento en las reclamaciones de seguros. Los siniestros relacionados con el clima, como pueden ser las inundaciones o sequías, entre otros, resultan más costosos en términos de indemnizaciones y obligan a las aseguradoras a reevaluar sus modelos de riesgo y políticas de cobertura.

Este escenario plantea la necesidad de adaptar las estrategias del sector para poder ofrecer un servicio más eficiente en un contexto de incertidumbre climática creciente.

La repercusión del cambio climático en el sector de los seguros

El impacto del cambio climático en el sector asegurador es relevante, influyendo, además de en la gestión de riesgos, en la estructura de las pólizas ofrecidas. Un ejemplo claro se observa en el sector agrario, donde los efectos del cambio climático han incrementado significativamente la incidencia de eventos climáticos extremos. Esto ha dado como resultado una mayor frecuencia de siniestros relacionados con desastres naturales como sequías e inundaciones, lo que a su vez ha aumentado la carga financiera sobre los agricultores y, por ende, la intervención de las aseguradoras y del Consorcio de Compensación en territorios como España.

De acuerdo con la Asociación de Ginebra, el aumento en la severidad y frecuencia de las catástrofes naturales ha provocado un incremento de las pérdidas aseguradas por estos eventos, lo que subraya la creciente influencia en el sector de los impactos del cambio climático.

Las aseguradoras se enfrentan al reto de adaptarse a un entorno de riesgos cada vez más complejo, donde los modelos tradicionales de suscripción y compensación ya no son suficientes. Este contexto ha llevado al sector a explorar nuevos enfoques en la evaluación y gestión de riesgos, incluyendo la puesta en marcha de servicios adicionales de predicción y asistencia para mejorar la respuesta ante catástrofes.

Estrategias de adaptación al cambio climático empleando datos

Las aseguradoras están recurriendo cada vez más al uso de los datos para mejorar la evaluación de riesgos y personalizar los servicios ofrecidos, así como para establecer la oferta económica de sus productos. Así, según Eduardo Sánchez Delgado, director corporativo actuarial en MAPFRE, “debemos mantener una presión descendente sobre los precios y hacer que los seguros sean lo más asequibles posible sin comprometer la sostenibilidad del producto; esto requerirá centrar el foco en la prevención y el diagnóstico temprano”. Es en este punto donde entra en juego el gobierno y uso de los datos recabados.

El análisis masivo de datos permite a las compañías de seguros analizar grandes volúmenes de información proveniente de diversas fuentes, como, por ejemplo, datos meteorológicos, registros de siniestros o comportamientos de consumo. Esta capacidad de análisis en profundidad facilita la identificación de patrones y tendencias que, de otro modo, serían difíciles de detectar. Así, las aseguradoras pueden ajustar sus modelos de riesgo para reflejar de manera más precisa las condiciones cambiantes del entorno y anticipar eventos con mayor exactitud.

Un ejemplo claro de todo esto es el caso de España. “Las olas de calor preocupan especialmente en España, por lo que es necesario establecer bases de referencia regionales sólidas para hacerles frente. Aunque España suele codificar bien los datos de siniestralidad sanitaria, ya no basta con basarse únicamente en datos históricos para predecir los efectos futuros. En su lugar, debemos avanzar hacia el análisis de escenarios, mapeando los datos históricos con los patrones y tendencias climáticos para obtener una perspectiva longitudinal”, comenta Sánchez Delgado.

En este sentido, innovaciones como la inteligencia artificial (IA) y el machine learning están transformando la forma en que las aseguradoras procesan los datos y toman decisiones. Estas permiten automatizar la evaluación de riesgos y la gestión de siniestros, haciéndolas más eficientes y ofreciendo un mejor servicio a sus asegurados.

Además, el uso de sensores IoT (o Internet de las cosas) en sectores como la agricultura o el inmobiliario permite a las aseguradoras monitorizar en tiempo real las condiciones que podrían afectar a los activos asegurados, lo que posibilita anticiparse y reducir la severidad de los siniestros. De esta manera, la adopción de este tipo de soluciones avanzadas mejora la capacidad de respuesta de las aseguradoras frente a desastres naturales y permite desarrollar productos de seguro más adaptados y sostenibles en el tiempo.

En MAPFRE llevamos tiempo trabajando en la búsqueda de nuevas fórmulas para analizar y testar modelos predictivos que nos ayuden a anticiparnos al cambio climático y a evaluar sus riesgos.

En esta línea hemos unido fuerzas con Lobelia Earth, con quien MAPFRE RE ha desarrollado un proyecto para la predicción del impacto del cambio climático en riesgos físicos de las carteras aseguradas. Se trata de un proyecto piloto realizado a través de la plataforma Lobelia.Climate mediante el cual se han evaluado y cuantificado de forma automática catorce indicadores extremos del clima comúnmente utilizados en siete peligros climáticos.

“Conforme la frecuencia e intensidad de estos eventos extremos aumenta, la necesidad de abordar este desafío se agudiza. Por eso en MAPFRE llevamos años invirtiendo en el estudio de los riesgos de la naturaleza y trabajando con startups como Lobelia para investigar soluciones punteras, evaluar riesgos y ayudar a mitigarlos. Todo con el objetivo de cuidar lo que nos importa y de impactar de forma positiva en la sociedad y el entorno”, señala Juan Satrústegui, director de Riesgos de la Naturaleza de MAPFRE RE. 

En resumen, la innovación constituye un pilar fundamental para que las aseguradoras hagan una mejor gestión de los recursos y, sobre todo, proporcionen un mejor servicio a los clientes. El empleo de datos, inteligencia artificial y el análisis de escenarios permite una evaluación más precisa de riesgos y una respuesta más ágil a situaciones extremas. Todo ello mejora la capacidad de predicción y gestión de riesgos, y también estimula el desarrollo de pólizas más adaptadas a la realidad cambiante de sus clientes.

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