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SOSTENIBILIDAD| 10.06.2021

¿Cómo puede ayudar la tecnología a conseguir una economía circular?

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Transformar el modelo económico para hacerlo más compatible con los ciclos de la naturaleza no es una tarea sencilla. Los procesos que harán posible este nuevo modelo económico solo resultarán óptimos y rentables si se emplean los últimos avances tecnológicos.

En la última década se ha comenzado a fomentar la economía circular como modelo económico más adecuado para disminuir las emisiones contaminantes, reducir el despilfarro de recursos y, de esta manera, frenar el cambio climático.

Amparada por las propias Naciones Unidas y con el convencimiento de las principales potencias mundiales (China lleva mucho camino recorrido y en la Unión Europea se lleva tiempo trabajando en dicho modelo), con la economía circular se busca “estimular el crecimiento económico y generar empleo sin comprometer al medio ambiente, posicionándose como piedra angular para una recuperación económica resiliente y con bajas emisiones de carbono, tras la pandemia de COVID-19”, explican desde la ONU.

Así pues, se podría asegurar que se trata de una revolución en el modo en que se diseña, se produce y se consume. Y para ello se basa en la eliminación de residuos y de la contaminación; en el mantenimiento de productos y materiales que ya están en uso, y en la regeneración de sistemas naturales.

 

Cambio de rumbo

Sin embargo, alcanzar estos objetivos no es una tarea sencilla si se tiene en cuenta que supone un vuelco al modo de hacer las cosas que ha imperado durante décadas. En este sentido, habrá que trabajar en dos vertientes: por un lado, se encuentra la concienciación social, que tendrá como principal escollo cambiar la mentalidad de millones de consumidores en todo el mundo, especialmente en los países con un mayor nivel económico; y por otro lado, en la consecución de los objetivos planteados, ya que desde el “plan” hasta su “ejecución” hay muchos escalones que ascender.

Pues bien, para ambos retos, la principal herramienta que se habrá de utilizar será la tecnología, ya que solo con los más innovadores avances se podrá llegar a más personas y, sobre todo, se podrán abaratar procedimientos tan esenciales para el modelo de economía circular como es el del reciclaje.

Pingües beneficios

En esta transición ayudarán mucho las previsiones que se están publicando, algunas de las cuales apuntan que se podrían llegar a generar 1,8 billones de euros en la UE en el año 2030. Asimismo, se calcula que el mercado de los envases retornables crezca 22.000 millones de dólares en el periodo comprendido entre 2018 y 2026. Y eso no es todo, según publica la propia ONU, se llegarían a crear hasta 4,8 millones de puestos de trabajo en América Latina y el Caribe, por poner solo un ejemplo de zona que se beneficiaría.

Así pues, este modelo económico no solo traería mejoras medioambientales, sino que estas estarían acompañadas por buenas perspectivas económicas. Y es que, tal y como explica Manuel Maqueda, profesor del Curso de Economía Circular de la UC Berkeley Extension, en un artículo del periódico español La Vanguardia, “la economía circular es más resiliente a las crisis porque los modelos de negocio circulares permiten formas de ingresos más diversas, sostenibles, intensivas en empleo y recurrentes”.

Eso sí, todo ello dependerá de que la tecnología juegue un papel preponderante.

Sin tecnología no hay paraíso

Así pues, las nuevas tecnologías serán las que hagan posible el cambio de paradigma, ya que proporcionan las herramientas que son capaces de abaratar costes, de automatizar tareas e incluso de generar valor económico.

No en vano, se requerirán especialistas que sean capaces de poner en marcha los nuevos proyectos. Esto será un valor diferencial para los numerosos trabajadores que cuentan con las cualificaciones oportunas y una nueva vía para quienes se están formando en estos momentos o para aquellos que lo harán en los próximos años.

¿Qué tecnologías se utilizarán?

La respuesta a esta pregunta es sencilla, las que están disponibles en la actualidad: desde la inteligencia artificial, hasta el blockchain, pasando por el Internet de las Cosas, la ciberseguridad o el Big Data.

Claves en la digitalización global, todas ellas se emplearán en la transición a la economía circular. Así se expone en el informe titulado “Creating a digital roadmap for a circular economy”, donde se apunta que serán capaces de “mejorar las conexiones y el intercambio de información; hacer que los productos, procesos y servicios sean más circulares; e influir y empoderar a los ciudadanos/consumidores”.

Y es que solo con estos avances será posible conseguir una adecuada optimización de los diferentes procesos, aumentar su eficacia, incrementar la competitividad y, sobre todo, lograr mejoras tanto en la reutilización y reparación, como en la remanufactura y la gestión de los residuos.

El ciclo del reciclaje

Si hay un elemento clave en la economía circular, ese es el reciclaje, ya que es el que hace posible la reutilización de los materiales consumidos o utilizados. En este sentido, la consultora Frost & Sullivan ha realizado un análisis titulado “The Impact of Digital Transformation on the Waste Recycling Industry”, en el que analiza cómo la digitalización y las nuevas tecnologías ayudan a este modelo circular.

En él se muestran algunos ejemplos de ello, dejando muy claro que la tecnología y este paradigma económico han de ir de la mano para que se haga posible.

  • Internet de las Cosas. Estará presente en contenedores inteligentes, clasificación robótica y aplicaciones móviles, combinándose con herramientas de análisis y software de optimización.
  • RFID. Gracias a los sensores de última generación y a RFID (Radio Frequency Identification) se podrá realizar un seguimiento de los datos en tiempo real.
  • XaaS (Everything-as-a-Service). El modelo de tecnología como servicio aplicado a innovadores negocios para los que no será necesario invertir en infraestructuras.
  • Experiencia de clientes. La posibilidad de enfocarse en la experiencia de los clientes o consumidores se hará realidad, obteniendo mejores datos de lo que el mercado reclama y de cómo impacta el reciclaje y la reutilización en cada usuario.
  • Big Data y la Nube. La integración de modelos de crowdsourcing fomentará una mayor demanda del Big Data, esencial para el análisis masivo de información.

En definitiva, la idea que subyace en estos planteamientos es la incorporación necesaria de la tecnología en el tratamiento de residuos. Y eso mismo consideran en La Cátedra de Gestión de Residuos en la Economía Circular, que en un reciente artículo ha publicado que se están desarrollando sistemas robóticos aplicando Inteligencia Artificial. “Estos sistemas reemplazan parcialmente la actividad humana en la clasificación de residuos, aliviando a los trabajadores de cargar materiales que pueden resultar pesados o de condiciones ambientales poco óptimas para la salud debido a la presencia de polvo, ruido, suciedad o contaminantes”, concluyen.