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SOSTENIBILIDAD | 22.12.2020

¿Qué obstáculos están impidiendo la economía circular? 

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Este modelo económico en el que se propone un modo más racional de producir y consumir se está encontrando con barreras que impiden su adopción.

Aunque el concepto occidental de economía circular apareció en los años 80, no ha sido hasta la última década cuando realmente ha tomado fuerza como una de las vías más adecuadas para frenar el deterioro medioambiental y frenar de ese modo el cambio climático.

Sin embargo, lograr una mayor implantación de este modelo está resultando una tarea harto complicada. Las razones son diversas, aunque quizás la mayor de todas sea la de desterrar el modelo económico lineal tradicional que está basado en algo tan simple y devastador como “usar y tirar”.

 

Frenar la basura

El Parlamento Europeo ofrece una breve definición de lo que se considera economía circular, la cual explica en qué consiste y da una pista de por qué surge: “La economía circular es un modelo de producción y consumo que implica compartir, alquilar, reutilizar, reparar, renovar y reciclar materiales y productos existentes todas las veces que sea posible para crear un valor añadido. De esta forma, el ciclo de vida de los productos se extiende”. Y añade además que esto “implica reducir los residuos al mínimo”, de tal manera que “cuando un producto llega al final de su vida, sus materiales se mantienen dentro de la economía siempre que sea posible”.

Como se ha apuntado antes, esta economía dista mucho del concepto de usar y tirar. Y es que el ser humano es el único ser vivo que genera basura -y mucha- en el planeta. Por poner un ejemplo, solo en los países hispanoamericanos cada habitante genera un kilogramo de basura a diario, lo que se traduce en la preocupante cifra de 541.000 toneladas. Lo peor de todo es que solo es un 10% de la cifra global.

El espejo de la naturaleza

Por lo tanto, se puede decir que la economía circular está basada en la propia naturaleza. Como coordinadora regional de Eficiencia de Recursos para América Latina y el Caribe de ONU Medio Ambiente, Adriana Zacarías se refiere a ello en una entrevista concedida a este organismo supranacional: “Todo lo que la naturaleza genera es un insumo o alimento para otro organismo. Pensemos en el bosque, las hojas de un árbol se convierten en abono para la tierra; un animal muerto, llega otro y lo come. Todo es un flujo cerrado en el que todo fluye”.

Por eso asegura que la economía circular nos muestra que es muy necesario cambiar la forma en la que se produce y se consume en la actualidad, la cual está basada “una economía lineal de extracción – producción – consumo – desperdicio”. De hecho, el objetivo es “cerrar los ciclos de producción y mantener un flujo constante de recursos naturales”.

Los beneficios de la economía circular

Antes de mencionar cuáles son los problemas y retos a los que se enfrenta este modelo, conviene señalar las principales ventajas de la implantación de un modelo de economía circular.

Evita la “no tan futura” escasez de materias primas. La demanda constante y creciente de algunas materias primas que no son precisamente infinitas llevará a que algunas de ellas tiendan a desaparecer. La economía circular evita este gasto desenfrenado.
Menos contaminación. Para obtener y utilizar esas materias primas es necesario consumir energía, lo cual se traduce en emitir más dióxido de carbono a la atmósfera, de manera que la calidad del aire es peor y se contribuye al cambio climático. A esto se une el hecho de que con la economía circular se genera menos volumen de basura.
Mayor ahorro. A la mejora del medio ambiente y de la calidad de vida de los seres humanos hay que añadir el aspecto económico. Este resulta cuanto menos llamativo, ya que según la Unión Europea la prevención de residuos, el diseño ecológico y la reutilización llegarían a provocar unos ahorros netos de 600.000 millones de euros. Esto además se traduciría en una reducción de entre un 2% y un 4% en la emisión anual de gases de efecto invernadero. Y no solo eso, otro de los beneficios es que se crearían hasta 580.000 nuevos empleos en toda la UE. A estas estimaciones se une un informe realizado por científicos independientes para la ONU, donde se explica que la economía circular sería capaz de reducir entre un 80% y un 99% los desechos industriales en diversos sectores. Asimismo, se vería reflejado en un descenso entre el 79% y el 99% en las emisiones.

Retos o problemas

Una vez vistos los beneficios de la economía circular y el interés de muchos gobiernos por implantar el modelo allí donde sea posible, cabe preguntarse cuáles son los principales escollos que hay para que su adopción esté siendo tan lenta. La mayoría de los especialistas se remiten a tres muy definidos:

A nivel político y de regulación. Aunque gran parte de las entidades gubernamentales apuntan que están trabajando en la adopción de modelos de economía circular, a la hora de la verdad no hay el suficiente apoyo. De acuerdo con el informe “Allanando el camino para una economía circular: ideas sobre el estado y las posibilidades”, realizado por la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA), los países emplean la regulación esencialmente para el reciclaje, la recuperación de energía y la gestión de residuos. Sin embargo, todo lo relacionado con el diseño ecológico, el consumo y la reutilización cuenta con políticas menos severas y no pasan de etiquetas o campañas dedicadas a la información. Precisamente resulta necesaria una mayor armonización de los diferentes estándares que existen en la actualidad para acometer el cambio de un modo correcto.
A nivel cultural. El segundo gran impedimento se halla en los propios consumidores, habituados al citado modelo de usar y tirar. Y es que por mucho que gran parte de ellos tengan en cuenta la sostenibilidad, deben derrotar a un modo de actuar que no era “válido” hasta ahora: reciclar y reutilizar productos, pagar por uso más que por la propiedad, concebir que los productos remanufacturados tienen la misma calidad que los nuevos…
A nivel tecnológico. El tercer gran escollo que encuentra la economía circular es la falta de los mecanismos tecnológicos adecuados. Según el citado informe de la AEMA, la monitorización del progreso en la economía circular requiere una mayor inversión, especialmente para obtener datos relevantes tanto en la fase de producción como en la del consumo (los ciclos de vida de cada producto). Es decir, son necesarias tanto habilidades técnicas de especialistas, como los elementos tecnológicos necesarios para que puedan llevar a cabo su trabajo.

Así pues, como se puede observar, todas las barreras están relacionadas entre sí y nacen desde las autoridades, que son las que deben plantearse seriamente un modelo económico que solo trae beneficios. Y para ello deberán trabajar en políticas efectivas, en la concienciación de la población y en la inversión que haga posible un futuro más halagüeño.