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INNOVACIÓN| 29.09.2020

Blockchain será clave para la seguridad alimentaria

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La tecnología blockchain unida al concepto de seguridad alimentaria va a ser una constante en los próximos años, pues el conjunto es sinónimo de una cadena de suministro mucho más saneada y de calidad. El motivo no es otro que la capacidad que blockchain tiene de asegurar la trazabilidad de los alimentos desde su origen hasta que llegan al cliente final.

Esta mayor seguridad en la cadena de valor, clave para preservar la calidad de dichos alimentos, supone además una gran noticia para los consumidores, quienes se muestran cada vez más interesados en conocer todo lo que rodea a los productos que llegan a su mesa.

 

Una tendencia al alza

No cabe duda que ha aumentado la demanda por saber el origen de los alimentos que se consumen, si han sido procesados -y cómo ha sido ese proceso- o cualquier otro detalle que aporte una mayor transparencia.

A fin de cuentas, los consumidores están cada vez más concienciados con la importancia de una nutrición correcta y con el cuidado del medio ambiente, otro de los aspectos que quedan reflejados en la trazabilidad de la cadena de suministro.

En lugares como España, esta preocupación es cada vez mayor, tal y como apunta el Barómetro del clima de confianza del sector agroalimentario elaborado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, donde se refleja que el 70% de los consumidores consulta las etiquetas de información que incluyen los alimentos que compran.

A esto se une un estudio realizado por Morning Consult para la compañía IBM el pasado mes de diciembre, que arroja cifras significativas: el 52% de los consumidores españoles cambiaría su menú en Navidad si no fuera sostenible; el 65% desea consumir alimentos que se hayan producido con métodos éticos, y el 59% asegura que la tecnología blockchain le aporta la confianza necesaria para saber todo lo que desea sobre un producto.

 

¿Por qué blockchain?

MAPFRE forma parte de diversas plataformas que hacen uso de esta tecnología, como B3i, una iniciativa global apoyada por 19 grandes inversores del sector de los seguros y una comunidad diversa que actualmente comprende más de 40 empresas. Hace un año, se unió a TIREA, Tecnologías de la Información y Redes para las Entidades Aseguradoras, para lanzar CYGNUS, la primera red de blockchain operativa en España para uso del sector asegurador en el ámbito del coaseguro. 

Sin ánimo de entrar en explicaciones muy técnicas sobre esta tecnología, el blockchain o cadena de bloques se caracteriza por la seguridad que aporta en las transacciones (no solo de alimentos, sino de cualquier otra cosa), ya que cuenta con una base de datos descentralizada y distribuida que elimina la presencia de intermediarios y cuyo cifrado evita en gran medida cualquier intento de ciberataque.

Esta es la razón por la que ha aumentado su utilización para la trazabilidad de alimentos. Es más, no es de extrañar la confianza que muestran los consumidores si se tienen en cuenta los beneficios que aporta al sector alimentario, los cuales se pueden resumir en los siguientes:

  • Mejora de la calidad. Si se controla cada paso que da un alimento desde la producción hasta la venta final, pasando por el procesado, el empaquetado, el almacenamiento y el transporte, se mejora su calidad, ya que llegará en perfecto estado al consumidor final. Este, además, sabrá que tiene en sus manos un producto que no ha sufrido ninguna incidencia que pudiera poner en riesgo su salud. Por consiguiente, un aumento de la calidad del proceso asegura una disminución de los riesgos sanitarios.

 

  • Menor fraude. La cadena de bloques garantiza que no haya intromisiones en la trazabilidad de los alimentos. Es decir, se frena la posibilidad de prácticas fraudulentas o de engaños en cualquiera de las etapas por las que pasa el producto hasta llegar al consumidor final. “Los registros quedan todos asociados a la persona o equipo que los sube a la cadena, y si estos se modifican con posterioridad, queda así reflejado y es posible para el resto de agentes de la cadena tener constancia de esto. Por lo tanto, puede llegar a suponer una barrera más para el fraude”, explica en Revista Alimentaria Miguel Flavián, fundador de la consultora de distribución alimentaria GM&Co. Eso sí, avisa de que “hay que tener en cuenta que el sistema es tan robusto como su eslabón más débil. ¿Quién sube la información? ¿Es de fiar? Por eso la corriente que hay ahora es la de integrar más aplicaciones que permitan verificar la calidad de la información que se sube, como por ejemplo asociar a la cadena información de autenticidad en el origen de la cadena (test de ADN, perfiles químicos o metabólicos del producto, etc.), de forma que al final puedan repetirse estos test y así verificar que el producto sigue siendo el mismo y no ha habido sustitución”.

 

  • Optimización de la producción. Un mayor conocimiento de todo el proceso que recorre un alimento desde su producción hasta su venta provocará que se disponga de la información necesaria para ahorrar tanto en costes como en tiempo. Estos datos cada vez serán más ricos gracias a la popularización del Internet de las Cosas y la capacidad que aporta a los objetos a comunicarse entre sí. Si a eso se le une la inminente llegada de la tecnología 5G, que aumenta tanto la calidad como la cantidad de las conexiones, las compañías presentes en el sector alimentario contarán con un ingente volumen de información para optimizar todo el proceso y mejorar la sostenibilidad.

La cuestión de la sostenibilidad

Como se ha visto con anterioridad, la sostenibilidad medioambiental también se ha convertido en un motivo de compra por parte del consumidor final, que no quiere participar en procesos de producción que sean nocivos para el entorno. En este punto, la información y seguridad que ofrece blockchain puede ayudar a las empresas productoras a llevar a cabo prácticas menos lesivas con el medio ambiente tanto en la agricultura, como en la ganadería o la pesca.

Claro que también hay que tener en cuenta la huella medioambiental que el uso masivo de tecnología puede provocar. Sobre esto también se pronuncia Miguel Flavian en el artículo anteriormente citado, exponiendo que “el hecho de ser descentralizado y que para validar un bloque tenga que existir consenso entre los distintos agentes que almacenan la información, multiplicado por el gran número de bloques que se crearán cuando esto se aplique de forma extensa, puede llegar a tener un impacto significativo en el impacto medioambiental de la empresa que lo utilice. La industria alimentaria persigue la eficiencia y la reducción de su huella de carbono, y al introducir estos sistemas en su operativa hay que considerar esto también. De la misma forma que lo anterior, se espera que se supere con el tiempo, y se desarrollen sistemas de gestión de la información en las cadenas que tengan un menor impacto medioambiental”.

Sea como fuere, organismos como la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) tienen claro que el futuro pasa por la tecnología blockchain, la cual “permitirá rastrear los alimentos hasta su origen en segundos y utilizará nuevas técnicas analíticas de datos para fortalecer la prevención de enfermedades transmitidas por los alimentos, alertando a los consumidores en tiempo real antes de que se consuman alimentos contaminados o mal etiquetados”.

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Para más información, accede en esta videoentrevista a la reflexión de Álex Preukschat, nuestro coordinador de Blockchain España, sobre los desafíos relacionados con las tecnologías exponenciales.

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