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INNOVACIÓN| 25.04.2022

2020-2030: diez años que transformarán para siempre los seguros

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A finales de esta década, los usuarios apenas notarán que están disfrutando de un seguro personalizado que cubrirá sus riesgos en tiempo real o que les ayudará a anticiparse a enfermedades y accidentes. Las tendencias sociales, tecnológicas o económicas evolucionan y las personas se encuentran con un estilo de vida cambiante, mayor longevidad y altas expectativas en todos los ámbitos. El rol de las aseguradoras no se queda atrás y mutará para responder a nuevas necesidades. Así se dibuja el panorama de los seguros a 2030.

La revolución digital está cambiando para siempre nuestro mundo. Vivimos tiempos en los que los avances tecnológicos hacen evolucionar los distintos sectores económicos a un ritmo vertiginoso. Hasta tal punto es así, que sectores como el del seguro transformarán en pocos años algunas señas de identidad que están vigentes desde el Código de Hammurabi [1]. Por ejemplo, la cobertura de imprevistos que, en 2030, podría incluso anticiparse a ellos gracias al uso de datos.

Hay muchas señales que indican que el sector asegurador se prepara para una época de cambios trascendentales. En ella, se formarán ecosistemas en los cuales proveedores de distintas industrias interactuarán para crear valor a partir de datos compartidos. No se venderán productos y servicios aislados, sino experiencias construidas por una multitud de actores.

De hecho, el 67% de los líderes del sector asegurador considera que los modelos de negocio actuales serán irreconocibles en los próximos cinco años y que estos ecosistemas serán el principal agente de cambio, según datos de Accenture Research.

Además, el 58% de las compañías aseguradoras aseguran buscar ya de manera activa ecosistemas en los que integrarse y tres de cada cuatro prevén que al menos la mitad de sus beneficios procederán de esos ecosistemas en los próximos cinco años.

 

[1] El código de Hammurabi es conocido como el primer código civil penal por su antigüedad. Data del Imperio Babilónico y regulaba la vida cotidiana de las personas en ámbitos civiles y sobre todo penales.

Un consumidor en constante evolución

En la actualidad, los ciudadanos están experimentando un importante cambio en su manera de consumir. La irrupción de la pandemia de COVID-19 no ha hecho sino acelerar esta tendencia. 

Hoy, nos encontramos generaciones jóvenes más interesadas en utilizar las cosas que en poseerlas, junto a otras mayores que, en buena parte a causa del confinamiento de 2020, han superado sus reticencias respecto a las nuevas tecnologías. Según datos del INE, el porcentaje de personas de entre 65 y 74 años que declararon haber comprado por internet pasó en 2021 del 13,5% en 2019 al 23%. 

Esta evolución es tan solo una muestra más de las múltiples tendencias que conviven actualmente en la sociedad. Hoy mandan la hiperdigitalización y la hiperconectividad, el empoderamiento del individuo, la protección de datos personales, la medicina genética, la cronificación de enfermedades mortales, el envejecimiento de la población, los tipos de interés bajos, la conciencia medioambiental, la sostenibilidad del estado del bienestar, una inteligencia artificial omnipresente, la hiperglobalización o la concentración de habitantes en torno a megaurbes, entre otros ámbitos. 

Como consecuencia, el sector asegurador también presenta sus propias tendencias, ligadas a sus distintas ramas de negocio. En este sentido, destacan conceptos como la movilidad, que cada vez es más conectada, autónoma, compartida y concebida como un servicio. Por su parte, en salud se presta especial atención, entre otros, a conceptos como la medicina de precisión y preventiva, el triaje automático, la farmacogenómica, la salud conectada y la mental. Todos estos factores se mezclan con otros más transversales como la irrupción de marketplaces de riesgos o la oferta de servicios de valor añadido, junto a los sistemas de previsión y licuación.

Seis macrotendencias en el sector asegurador

La identificación de toda esa plétora de impactos ligados a áreas diversas permite esbozar una serie de macrotendencias que marcarán el futuro del sector asegurador.

Fin de la propiedad

Las nuevas generaciones poseerán menos cosas y, por tanto, consumirán más productos y servicios compartidos. La industria aseguradora deberá afrontar este escenario mediante la creación de nuevos modelos de negocio y de nuevas relaciones B2B.

Nueva movilidad

En el año 2030, las personas se moverán en varios medios de transporte semiautónomos y conectados. En este contexto, es previsible que los seguros deberán cubrir todo el viaje y no un único vehículo. Además, los usuarios pagarán por el servicio sobre la marcha.

Datos por todas partes

En el futuro, los usuarios estarán rodeados de dispositivos inteligentes y conectados que recogerán, comprenderán y enviarán sus datos. Esta circunstancia influirá decisivamente en la manera en la que operará la industria aseguradora. De hecho, no se asegurarán tanto productos concretos como eventos de datos en tiempo real.

Cambio climático

Las catástrofes climáticas crecerán con el paso de los años y afectarán a nuestro modo de vida. El papel de las compañías aseguradoras en esta realidad tendrá que ver con orientar a sus usuarios sobre cómo vivir de manera sostenible y evitar riesgos.

Salud preventiva

Dentro de unos años, los ciudadanos monitorizaremos nuestros cuerpos y analizaremos nuestra salud. Las compañías de seguros tendrán la oportunidad de ayudarnos a evitar enfermedades proporcionándonos sugerencias para mejorar nuestro estilo de vida.

Longevidad

Con una sociedad cada vez más longeva, no será suficiente con digitalizarlo todo. La industria del seguro deberá mantener una visión holística de la vida de una persona y ofrecerle servicios de cuidados adecuados a sus circunstancias. 

Estas macrotendencias, junto a las anteriormente identificadas, dibujan un contexto en el que los consumidores, más longevos, tendrán un estilo de vida cambiante, con elevadas expectativas y que estará tan centrado en navegar por un mundo demasiado complejo que no tendrá interés ni tiempo para ocuparse y pagar por aquello que no le interesa. 

Por otra parte, la democratización de los datos y la inteligencia artificial transformarán la propia esencia del seguro. La experiencia aseguradora, tal y como hoy la conocemos, perderá valor y los seguros pasarán a convertirse en una característica más de un producto o servicio que prestará un actor que cuente con la confianza del consumidor. Esto significa que los seguros pasarán a integrarse dentro de los nuevos ecosistemas en los que actores de distintas industrias interactuarán para ofrecer valor a los consumidores.

Nuevos ecosistemas para un nuevo contexto

Concretamente, serán los ecosistemas digitales los que permitirán a los proveedores de servicios como las compañías aseguradoras integrar su oferta dentro de una experiencia más amplia, en la que intervendrán otros actores.

Así lo demandan unos consumidores que cada vez se acostumbran más a un nuevo paradigma de consumo, totalmente integrado, digital y basado en el pago por uso. Además, las personas buscan cada vez más experiencias que productos. Esto se puede observar fácilmente en la tendencia decreciente a poseer físicamente objetos tales como vehículos, inmuebles u oficinas.

Estas tendencias se enmarcan en un contexto de economía colaborativa, en la que existe una voluntad cada vez mayor de compartir activos, generando valor y reduciendo costes. Por esta razón, las compañías deben buscar modelos de negocio innovadores y ágiles que les permitan seguir siendo competitivas y crecer fuera de su tradicional foco de negocio.

En este contexto de negocio, los ecosistemas digitales serán una fuerza de cambio decisiva. Se trata de redes complejas de actores que interactúan para crear valor para todos gracias a la tecnología digital. En ellos, los datos y servicios fluirán libremente, facilitando al usuario final una experiencia holística en la que no advertirá fricción alguna.

 

¿Cómo funcionan los ecosistemas digitales?

Normalmente, en estos ecosistemas digitales hay un proveedor que actúa como orquestador o facilitador principal, como puede ser una marca de coches en movilidad o una compañía farmacéutica en salud. Sin embargo, participan todo tipo de proveedores de servicios, socios comerciales, entidades gubernamentales e incluso proveedores externos de servicios relacionados con datos.i

¿Cuál será el papel de las compañías aseguradoras en estos ecosistemas? En realidad, pueden ocupar todo tipo de roles: desde facilitadores principales a iniciadores, participantes o proveedores de seguridad y confianza en ecosistemas dominados por otros.

Desde un punto de vista más específico, se identifican siete grandes ecosistemas en los que los proveedores de seguros pueden encontrar grandes oportunidades para desarrollarse, tanto en generación de valor directa como indirecta. Estos ecosistemas tienen que ver con vida, movilidad, salud, los marketplaces, la empresa, el patrimonio o los viajes. Incluyen oportunidades como la ingeniería de riesgos, la planificación de herencias, la monitorización del estado del vehículo y el establecimiento de recompensas, la seguridad de datos o las casas y coches conectados.

Respecto a la cadena de valor en los nuevos ecosistemas digitales, se basa en la recolección, agregación y análisis de datos procedentes de distintas fuentes. Gracias a estos procesos, se podrán construir propuestas de valor hiperpersonalizadas para los nuevos consumidores.

 

Las compañías aseguradoras en 2030

En este contexto, es previsible que, en 2030, las compañías aseguradoras tendrán implementados sensores basados en internet de las cosas a lo largo de cada ecosistema, de tal manera que podrá proveer información específica sobre variables de riesgo dentro del mismo. Además, invertirán en la compra de conjuntos de datos con información transversal, que les permitirán completar una visión holística de los riesgos de esos ecosistemas. 

Todo esto se combinará con el uso de software propietario de las compañías de seguros, que se unirá a soluciones externas de inteligencia artificial para ofrecer un visión profunda acerca de los riesgos. 

Esta visión transversal permitirá a las aseguradoras mejorar la selección y monitorización de esos riesgos, así como la prevención del fraude. Gracias a este conocimiento único, las compañías podrán desarrollar propuestas de valor únicas, que combinarán la cobertura de seguros con un amplio abanico de servicios adicionales dentro del ecosistema. 

Para que todo esto ocurra, es imprescindible que las compañías aseguradoras adopten las tecnologías que integrarán a los distintos actores en los ecosistemas. Por ejemplo, el uso de APIs que facilitarán el intercambio de datos. También será necesario que abran su infraestructura para permitir el libre flujo de información que se establecerá entre las propias compañías y el ecosistema. En este sentido, conceptos como los seguros abiertos aparecen como una gran oportunidad.

 

Tres escenarios para crear valor

La preponderancia de los ecosistemas digitales a la hora de crear valor y la observación de las distintas tendencias han permitido dibujar tres posibles escenarios en los cuales las compañías aseguradoras operarán en 2030.

Seguros transparentes

A finales de esta década, los seguros serán transparentes para el usuario. Se desplegarán como una capa más dentro del ecosistema, infiltrados dentro de la propuesta de valor de distintos productos y servicios. Como resultado, la mayor parte de las experiencias estarán aseguradas a través de una oferta B2B. Y, en este escenario, las aseguradoras del futuro se intuyen como cerebros gigantes B2B, sin apenas brazos operativos, y que se apoyarán sobre modelos predictivos más que en un histórico de datos. 

Esto significa que el seguro no se venderá directamente al usuario, sino que será una característica más dentro de una experiencia. De hecho, ya existen algunas startups con soluciones que se integran en la oferta de otros proveedores, como seguros por horas en movilidad o seguros de cargas en tiempo real para operadores de logística. 

Seguros personalizados

En 2030, los consumidores adquirirán pólizas de seguro personalizadas, que cubrirán riesgo en tiempo real. De esta manera, se pasará de asegurar determinados productos y activos a ofrecer cobertura para conductas y eventos individuales. 

De hecho, la combinación del comportamiento pasado y los datos en tiempo real facilitarán un mix de coberturas y precio único para cada usuario y en cada momento. Esta modelo será capaz de recabar y procesar datos para valorar el riesgo en tiempo real podrá también subastar el riesgo al mejor postor.

Anticiparse al riesgo

Otro de los escenarios en el que operarán las compañías aseguradoras del futuro tiene que ver con un cambio fundamental en su modelo de negocio: en muchos casos, pasarán de cubrir riesgos a prevenirlos. De hecho, se dedicarán en gran medida a asesorar a sus clientes sobre cómo anticiparse a ellos. 

En este contexto, encontraremos seguros de vida que prometerán alcanzar cierta edad o incluso que evitarán desarrollar las dolencias más típicas de un perfil genético determinado. Incluso los seguros de auto impedirán que el usuario sufra los accidentes más frecuentes. En realidad, los seguros se convertirán en una combinación de servicios de prevención. 

Existen abundantes señales de que el sector asegurador experimentará una disrupción sin precedentes en los próximos años. En este contexto, la capacidad de adaptación de las compañías será esencial para aprovechar las importantes oportunidades que les esperan para crear valor.