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SOSTENIBILIDAD| 08.07.2024

Los edificios antiguos también pueden ser sostenibles

Jorge Ratia

Jorge Ratia

En un mundo cada vez más orientado hacia la transición ecológica, todavía quedan desafíos por resolver. Desde la optimización energética en viviendas hasta el aprovechamiento de agua en estructuras históricas, ¿cómo puede la arquitectura del pasado abrazar un futuro más verde?

Según los requisitos marcados por la Comisión Europea, más del 40 % de las viviendas en España deberán ser rehabilitadas antes de 2050 para cumplir los objetivos de sostenibilidad y ahorro energético acordados. En la búsqueda de este futuro verde, los que lideran la transición en materia arquitectónica son sin duda los proyectos vanguardistas. Todo lo nuevo que se construye se intenta adaptar a las necesidades sociales pero también medioambientales. Sin embargo, durante este proceso surge la incógnita sobre el destino de los edificios que ya existen, muchos de ellos con 100 o más años de historia. ¿Es posible hacerlos sostenibles?

Hacer sostenibles las construcciones antiguas

Para hacer más sostenibles los edificios antiguos, se deberían considerar una serie de estrategias que aborden diferentes aspectos. En primer lugar, se puede mejorar la eficiencia energética del edificio mediante la actualización del aislamiento térmico en paredes, techos y ventanas, así como la instalación de sistemas de iluminación LED y equipos eléctricos más eficientes. Se estima que el aislamiento térmico de un edificio puede suponer un ahorro de energía de entre el 30 % y el 60 %. Además, el uso de energías renovables, como la instalación de paneles solares en las cubiertas o sistemas de energía geotérmica, puede reducir la dependencia de los combustibles fósiles.

El aislamiento térmico de un edificio puede suponer un ahorro de energía de entre el 30 % y el 60 %

La gestión del agua también juega un papel importante en la sostenibilidad de los edificios antiguos. De hecho, se podría reducir el desperdicio y la demanda de agua potable si se introducen sistemas de recolección de agua de lluvia para riego y uso en sanitarios, junto con el uso de grifería y electrodomésticos de bajo consumo. Asimismo, es viable optimizar los materiales de construcción si se utilizan, por ejemplo, opciones recicladas o reutilizadas. Finalmente, la mayoría de los edificios que necesitan rehabilitación sufren de filtraciones térmicas entre el interior y el exterior, lo que puede representar hasta el 20 % del consumo energético. Estas filtraciones pueden ser mitigadas mediante la adopción de prácticas adecuadas de ventilación y la reducción de la transferencia de calor a través de los vidrios y la carpintería. Hay opciones de sobra para ser llevadas a la acción, ¿pero por dónde empezar?

Estándares que rigen la construcción verde

Existen pautas que guían la transición ecológica y establecen criterios para evaluar y certificar la sostenibilidad de los edificios, que ayudarán a lograr los objetivos marcados por la Comisión Europea.

Algunos de los estándares más reconocidos a nivel internacional son el LEED, uno de los sistemas de certificación más utilizados en el mundo, que evalúa aspectos como la eficiencia energética, el uso de materiales sostenibles, la calidad del aire interior y la gestión del agua. Otro, muy similar, es el BREEAM que evalúa la sostenibilidad de los edificios en diferentes áreas, como energía, agua, materiales, residuos, salud y bienestar, y transporte. Y el VERDE (Valoración de Eficiencia de Referencia de Edificios) que está adaptado al clima español y cuenta con varios niveles de evaluación, desde el prediseño, el diseño y la construcción hasta el uso y fin de vida del edificio.

Para 2030 se espera que más del 50 % de la superficie de los edificios principales de oficinas y en propiedad de MAPFRE tengan certificación sostenible

En MAPFRE hemos establecido objetivos claros de edificación sostenible, con un firme propósito de reducir los impactos derivados de la construcción y fomentar prácticas eco-conscientes. Incluimos criterios ambientales en el diseño, obras y reformas de nuestros edificios e instalaciones, optando por las mejores soluciones constructivas con menor impacto en el medio ambiente y que dan cumplimiento a los estándares de calidad más estrictos en materia de edificación sostenible. Concretamente, para 2030 se espera que más del 50 % de la superficie de los edificios principales de oficinas y en propiedad tengan una certificación sostenible.

A finales de 2023, el 46 % de la superficie de estos inmuebles ya disponían de alguna de estas certificaciones —un 10% más que el pasado año—, que permiten conseguir reducciones del 30 % al 70 % del uso energético, del 30 % al 50 % del consumo de agua, y aproximadamente un 35 % de las emisiones de CO2.

Actualmente, en MAPFRE disponemos de un total de 42 edificios con certificado ISO 14001 de Gestión Ambiental y 24 con cobertura ISO 50001 de Gestión Energética bajo un sistema integrado de gestión, que impulsa el uso eficiente de la energía, el agua y las materias primas.

En resumen, la sostenibilidad de los edificios antiguos es un desafío importante en la transición hacia un futuro más verde y eficiente energéticamente. Aunque existen estrategias y estándares establecidos para guiar este proceso, aún persisten obstáculos significativos. No obstante, con un enfoque colaborativo entre propietarios, autoridades, profesionales del sector y la sociedad en conjunto, es posible superar estos desafíos y transformar los edificios antiguos en activos sostenibles que contribuyan a un entorno más resiliente y respetuoso con el medio ambiente.

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