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SEGUROS| 05.05.2022

¿Están aumentando las catástrofes naturales?

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Los estudios científicos y las mediciones de la industria aseguradora, muy presente en la respuesta a este tipo de fenómenos, apuntan a un incremento de los eventos naturales extremos. Aunque parte de ello se debe al cambio climático, cuyos mayores efectos aún están por llegar, la principal explicación del aumento registrado en los daños causados la tienen los movimientos sociodemográficos: somos cada vez más habitantes en el planeta, y además tendemos a concentrarnos. Y todo esto hace que los riesgos de las catástrofes naturales se encuentren al alza.
Para hablar del riesgo que entraña un evento de este tipo, el director de Riesgos de la Naturaleza de MAPFRE RE, Juan Satrústegui, cuenta que hay que tener en cuenta tres factores:
  • Peligro

Es el que supone el propio fenómeno: inundaciones, huracanes, terremotos… Cada uno de ellos se produce con una determinada frecuencia y gravedad, y el riesgo que entrañan aumenta a medida que lo hacen estas dos variables.

  • Vulnerabilidad

El daño potencial que pueden sufrir las personas y los bienes expuestos, muy relacionado con la preparación de las sociedades frente a los desastres naturales, con elementos como las construcciones, en los que los países desarrollados han avanzado mucho. Por ejemplo, un terremoto de una magnitud relativamente moderada dejó decenas de miles de muertos en 2003 en la ciudad de Bam (Irán), porque se trataba de una ciudad construida básicamente en adobe, que quedó arrasada. Seísmos de una magnitud similar en un país como Japón causan unas pérdidas humanas y materiales mucho menores.

  • Exposición

Aumenta con la concentración de personas y bienes en una zona susceptible de sufrir un fenómeno natural de riesgo. Un huracán en una zona despoblada y árida no es una catástrofe, tan solo un evento natural de gran magnitud, pues las catástrofes lo son en función del daño causado. Cientos de fenómenos extremos pasan inadvertidos. El terremoto de Haití de 2010, con cientos de miles de fallecidos y una devastación de la que años después el país aún no se ha recuperado, es el caso contrario, ya que el seísmo tuvo lugar cerca de la capital y en una zona densamente poblada, a la que cabe añadir también su alta vulnerabilidad.

Una vez identificados estos tres factores, podemos explicar mejor qué está sucediendo en la evolución de las catástrofes naturales.

CATASTROFES NATURALES INFOGRAFIA ESP

Una humanidad cada vez más expuesta

El principal problema al que nos estamos enfrentando a corto plazo es el de la exposición. Los riesgos de catástrofes naturales se ven amplificados por la creciente concentración de población y de bienes materiales.

Somos más en este planeta, y estamos en el mismo sitio donde antes había miles de millones de personas menos. Cuando ocurre un evento natural extremo afecta a más personas, a más bienes y causa mayores consecuencias”, resume el director de Riesgos de la Naturaleza de MAPFRE RE. “Además somos una sociedad que se concentra en grandes ciudades, en muchos casos expuestas a estos desastres naturales. Incluso si la vulnerabilidad es pequeña, si juntas un gran huracán con una gran ciudad, el riesgo va a ser elevado”, añade Juan Satrústegui.

Cambio climático, mayores peligros

Los desastres naturales son de diversos tipos, y uno de ellos es el que engloba a los de origen meteorológico: inundaciones, sequías, olas de calor o frío, huracanes (también ciclones o tormentas tropicales, se trata del mismo fenómeno), temperaturas extremas… Hay multitud de evidencias de que la variación por causas humanas de la temperatura del planeta está causando que estas catástrofes se caractericen, por una parte, por una frecuencia mayor, y por otra, también están aumentando en su severidad.

El cambio climático tiene un impacto diverso en distintas partes del planeta: en algunas latitudes puede suponer un aumento de las inundaciones y en otras un mayor riesgo de sequías. No obstante, los expertos advierten: sus mayores consecuencias no han llegado, lo harán en unas décadas.

Pero hay más tipo de fenómenos naturales extremos. Por ejemplo, los de origen geológico (terremotos, volcanes…) no tienen su raíz en el clima, y por tanto no se ven afectados de manera directa por el aumento de la temperatura del planeta. Además, se trata de sucesos que necesitan de un tiempo de observación mucho mayor, ya que su periodicidad se puede referenciar en siglos, más que en periodos de menor duración.

catastrofes naturales

Vulnerabilidad y desigualdad

Como hemos visto, el daño que pueden causar las catástrofes naturales depende en buena medida de la preparación con la que las sociedades las enfrentan, con cuestiones como la infraestructura. Hoy la técnica permite construir poblaciones más resistentes ante estos peligros, pero la manera en que las zonas expuestas a riesgos naturales se han adaptado a ellos es muy desigual. Los países pobres siguen teniendo unas grandes carencias, mientras que los más desarrollados, más allá de la propia naturaleza incontrolable de estos eventos, están hoy en día mucho más protegidos que hace 100 años.

En este punto también hay noticias que arrojan esperanzas. Aunque los desastres naturales se han multiplicado en las últimas décadas, junto a las pérdidas materiales causadas, los sistemas de alerta temprana y de gestión de catástrofes han salvado cientos de miles de vidas, como muestra un reciente estudio de la ONU. Los desastres naturales nos golpean más, pero estamos aprendiendo a hacerles frente.

Los seguros, un factor clave en situaciones catastróficas

Juan Satrústegui expone que, si consultamos las indemnizaciones con las que el seguro responde la destrucción tras una catástrofe, podemos entender su importancia y “el gran respaldo del sector asegurador que tiene la sociedad”. Son sucesos que pueden suponer pérdidas de miles de millones de euros, ya que afectan en un instante desde a una microempresa o una familia, hasta a países que quedan seriamente afectados en su capacidad productiva. Ante esta situación, el seguro permite retomar la vida cuanto antes, cuando en muchos casos sería imposible de otro modo. “El sector asegurador es un elemento básico para el bienestar de la sociedad, contribuyendo a su sostenibilidad”, afirma el responsable de Riesgos de la Naturaleza de MAPFRE RE.

 

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