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INNOVACIÓN| 11.01.2022

Amparo Alonso: “La inteligencia artificial permite no solo más calidad sino más calidez en las actuaciones médicas”

Marta Villalba

Marta Villalba

La inteligencia artificial (IA) es como una varita mágica, todo lo que toca lo transforma de alguna manera en un avance para la Humanidad. Y Amparo Alonso Betanzos (Vigo, 1961) es una de las magas de referencia en España que, con su trabajo diario como investigadora en esta tecnología, propician ese progreso. Después de licenciarse en Ingeniería Química, doctorarse en Física y formarse en un programa de postdoctorado en Estados Unidos, desde 1990 ejerce como catedrática de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial en la Facultad de Informática de la Universidad de A Coruña y coordina el grupo LIDIA (Laboratorio de I+D en Inteligencia Artificial). En 2013 asumió la presidencia de la Asociación Española de Inteligencia Artificial (AEPIA), cargo en el que continúa en la actualidad.

La AEPIA celebró en septiembre de 2021, en Málaga, su XIX conferencia en el marco del VI Congreso Español de Informática (CEDI 2020). Ese evento reunió a algunos de los investigadores españoles más referenciados en el mundo en el campo de la IA, por ejemplo, la aplicada a la antropología forense y la identificación de humanos. Amparo Alonso Betanzos presume de que en nuestro país existen muy buenos grupos de investigación reconocidos a nivel internacional en muchos otros ámbitos de la IA, como el lenguaje natural, la visión artificial, el aprendizaje automático, la agricultura ecológica e inteligente o el diseño urbano, por citar algunos.

Por su parte, ella investiga en muy diferentes proyectos de IA aplicada a simulaciones, dentro del proyecto europeo SMARTEES, para ayudar a desarrollar políticas más sostenibles en las ciudades, modelando la aceptabilidad de la población en determinadas iniciativas. Otras líneas de investigación abordan cómo hacer que los algoritmos a gran escala de aprendizaje automático consuman menos energía con el mismo nivel de rendimiento; o cómo mejorar los sistemas de recomendación para que ofrezcan resultados más personalizados; o el desarrollo de algoritmos éticos, robustos o transparentes que respeten la privacidad de los datos y estén al servicio de las personas o eviten los sesgos. 

AMPARO ALONSO

 

Desterrar estereotipos dando visibilidad a las tecnólogas

“En Europa tenemos leyes más protectoras de los datos. Porque se supone que nos pertenecen a los ciudadanos. En Estados Unidos a las empresas, pero cada vez tienen más en cuenta la privacidad”, explica Amparo Alonso Betanzos, quien recuerda algunos de los escándalos más conocidos en la venta de datos de clientes sin que estos fueran conscientes de ello (en referencia a Facebook) o en la discriminación por datos sesgados, como el de Amazon, que no contrataba a mujeres para puestos de tecnología e informática porque el algoritmo confundía la escasez de currículums de mujeres con la falta de capacidad o aptitudes.

Sobre las barreras que obstaculizan el acceso de las niñas y las jóvenes al estudio de carreras técnicas en España, para Amparo Alonso es un tema complejo, pese a que mucha gente, incluida ella misma desde la AEPIA, está trabajando para vencerlas. Recuerda que cuando ella empezó como catedrática había alrededor de un 30% de mujeres estudiantes de informática y hoy en día está en el 12%. En su opinión, este retroceso se debe a factores socioculturales, desde la educación que se recibe en casa, “el PC suele estar en la habitación de los hijos varones”, hasta los estereotipos de las películas, series o novelas en las que los perfiles de informáticos suelen ser hombres. “La informática, en general, está muy identificada con un rol muy masculino”. La investigadora señala que debe acometerse un esfuerzo por visibilizar a las científicas y tecnólogas de la Historia y también de la actualidad.

Convertida en la primera mujer española becada con el Programa L’Oréal-Unesco For Women in Science (en 1998) opina que “cada vez más y, desde hace no demasiado, hay una involución en el sentido de que existe una presión muy grande en las mujeres sobre cuál debe ser su aspecto físico, cómo debe comportarse, cómo tiene que ser. Por ejemplo, en un hombre la ambición es una virtud, en una mujer no”.

La presidenta de la AEPIA rechaza el perfil solitario de los informáticos que se da en el cine: “Nada más lejos de la realidad. Es una persona que se relaciona con un montón de profesiones, desde psicólogos y sociólogos hasta abogados y filósofos. La tecnología está en cualquier área transversal. Para mí es apasionante, con ella vamos a poder definir cómo queremos que sea el futuro”.

 

Hacia una medicina preventiva, predictiva y personalizada

En ese futuro, la inteligencia artificial revolucionará todos los sectores, especialmente la medicina y la educación, subraya Amparo Alonso Betanzos, porque son ámbitos que repercuten mucho en el bienestar. Destaca que la tecnología y el acceso a grandes cantidades de datos en sanidad han permitido mejorar la capacidad de diagnóstico y de tratamiento y de efectuar cirugías menos invasivas y a distancia. Y el análisis de los genes abre el camino hacia la medicina preventiva, predictiva y personalizada.

Dadas estas mejoras, no se trata de ver a la IA como un sustitutivo —sostiene— sino como una herramienta que brindará a los médicos “poder mirar a los ojos a los pacientes cuando les estás haciendo un diagnóstico, porque tendrán más tiempo, ya que las máquinas se encargarán de algunas tareas. La IA permitirá no solo más calidad, sino más calidez en las actuaciones médicas”, asegura.

En un contexto en el que la IA gana cada vez más terreno por su enorme capacidad para generar riqueza, los países que vayan a la cabeza en investigación con IA dominarán el mundo. “Si tú no te preocupas por la investigación y la innovación vas a tener que comprarla y eso significa que otros van a decidir por ti”, advierte la investigadora. Hoy, a la vanguardia en este terreno se encuentra China. Está haciendo una inversión económica salvaje tanto a nivel de gobierno como local, precisa Alonso. Además, añade, tiene una población muy numerosa en la que probar cosas: el gobierno es quien decide en cuestiones de privacidad y otras que se discuten en Europa, como el uso de cámaras de video de reconocimiento facial.

Estados Unidos es la segunda potencia en IA. Allí el gobierno invierte también dinero en IA, aunque las empresas mucho más. En tercer lugar, está Europa, que está apostando por una vía ética de la IA, al servicio de las personas y de la Humanidad, con una inversión mixta. “No tenemos grandísimas empresas, pero sí algunas importantes en distintos campos. La inversión es menor, pero lo que tenemos es talento”.