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SOSTENIBILIDAD | 4.08.2021

¿Qué retos tendrá que afrontar nuestro planeta para evitar la próxima pandemia?

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La humanidad se enfrenta a dos grandes retos a escala global: la actual pandemia del coronavirus SARS-Cov-2 y el cambio climático. Ya no se puede hablar de medio y largo plazo porque ambos son problemas acuciantes. Si bien uno de ellos ocupa de forma aplastante los titulares de los medios de comunicación y los timelines de las redes sociales, lo cierto es que la lucha contra el deterioro del medioambiente no se ha visto tan postergada como pudiera parecer. 

Todas las agendas, tanto de los grupos de presión social como de los diversos organismos nacionales y supranacionales, siguen en marcha. Los objetivos se mantienen intactos, aunque la labor del activismo se ha visto reducida al circunscribirse al ámbito digital, adaptándose a la situación.

Cabría pensar que estamos hablando de dos retos totalmente desligados entre sí, pero no es así. Como ya contamos en este espacio, al hablar del Día Mundial del Medioambiente, son muchos los expertos que nos avisan de que ahora estamos más expuestos que nunca a sufrir nuevas pandemias, ya que se está perdiendo el papel protector que juega la biodiversidad.

La extinción de otras especies en nuestro planeta hace al ser humano más vulnerable a las zoonosis, es decir, a las infecciones que se transmiten de una especie animal al hombre. La defensa de la biodiversidad pasa, lógicamente, por la preservación del medioambiente y los diversos hábitats de nuestro planeta. Y el cambio climático es el termómetro que nos avisa de que no lo estamos haciendo bien.

El “Gran Reinicio” que proponen en Davos 

Cuando un ordenador empieza a renquear, y ya no funciona de forma adecuada, en muchas ocasiones recurrimos a reiniciar el dispositivo. Algo así es lo que se ha propuesto para nuestro planeta en el último Foro Económico Internacional de Davos. Se trazaron siete líneas de debate, siendo una de las más importantes la protección del medioambiente.

Dentro de este ámbito se barajaron un total de 250 propuestas. Se habló, por supuesto, del concepto de cero emisiones netas (neutralidad de carbono, huella de carbono cero), pero también de energías limpias y de economía circular.

 

Más íntimamente relacionado con el tema de las pandemias está la propuesta de la mejora del estudio de las enfermedades zoonóticas, dentro del paquete de medidas sobre política sanitaria. Y también, hablando de geopolítica, la conclusión de que problemas globales, como el cambio climático o la crisis del COVID-19, requieren respuestas globales y coordinadas.

Como cuentan en la propia web del Foro Económico Mundial son necesarias nuevas ideas que catalicen un “Gran Reinicio” tras la crisis. Consideran que es clave un cambio de actitud global, así como fijar el foco en lo que realmente importa: más en los beneficios sociales y medioambientales y menos en medidas estrictamente económicas.

Algunas soluciones concretas sobre la mesa

Uno de los temas de debate recurrentes es la consecución del objetivo de alcanzar la neutralidad en las emisiones de carbono para el año 2050. Auspiciado por la ONU y otros organismos supranacionales como la Unión Europa, y apoyado por los principales países del mundo, incluido los Estados Unidos tras su cambio de gobierno.

Además de los gobiernos y la sociedad civil, también va a ser imprescindible el concurso del mundo empresarial e industrial. De nuevo desde la web del Foro Económico Mundial nos cuentan que las principales industrias (alimentación, automoción, moda…) suponen el 50% de las emisiones globales de CO2. Contamos con la tecnología necesaria para descarbonizar sus cadenas de suministro y para el consumidor final supondría un aumento en los costes asumible, entre el 1% y el 4%.

Cabe recordar que el dióxido de carbono no es el único contaminante de nuestra atmósfera. Y aunque este tipo de informaciones hay que tomarlas con precaución, hay estudios que apuntan a que una mayor contaminación atmosférica puede haber propiciado tasas más altas de infección por coronavirus en algunas regiones.

También parece haber un gran consenso en el fomento de las energías limpias y renovables. Tal y como os hemos contado, el multimillonario y filántropo Bill Gates hace una apuesta clara por un aumento de inversión en la investigación de este tipo de energías, llegando a pedir que se involucren las administraciones públicas. Quizás más fricción puede provocar otra de sus propuestas: considera que la energía nuclear puede ser el complemento perfecto a las energías renovables para combatir el cambio climático.

Hay que detenerse unos instantes en el tema de la biodiversidad, crucial como ya se ha dicho en la propagación de zoonosis que podrían derivar en pandemias, para recordar que en su defensa va a ser imprescindible atajar la deforestación de los bosques, culpable de la desaparición de especies tanto vegetales como animales. Desde Greenpeace apuntan que un millón de especies podrían desaparecer para siempre por culpa de este acuciante problema.

¿Y si llega otra pandemia qué hacemos?

Sería contraproducente engañarse y pensar que, a pesar de la gran relación que existe, si se avanza en la defensa del medioambiente estaremos a salvo de nuevas epidemias globales. A lo largo de la historia han tenido lugar y previsiblemente seguirá sucediendo. Por eso es interesante pararse a pensar qué hemos hecho mal en esta ocasión y cómo se podría mejorar nuestra respuesta en el futuro.

Dos expertas de la Universidad de Texas, Tiffany A. Radcliff (en políticas sanitarias) y Angela Clendenin (en epidemiología) proponen cinco estrategias para anticiparnos a la próxima pandemia paliando sus efectos e, incluso, intentando evitarla. Algunas de sus propuestas pasan por reforzar los sistemas de vigilancia epidemiológica existentes, preparar mejor a la ciudadanía proporcionándoles criterios claros y coherentes, mejorar la coordinación y aprovechar la nueva normalidad que se avecina para hacer cambios como el fomento del teletrabajo.

 

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Al hilo de esto último, 39 científicos de 14 países han publicado un artículo en la revista Science en la que solicitan lo que ellos denominan un “cambio de paradigma” en la lucha contra las infecciones transmitidas por vía respiratoria, como la actual.

Ya hemos hablado en este espacio de la influencia que a lo largo de la historia han tenido las epidemias en la arquitectura y el urbanismo de las ciudades: por ejemplo, en el alcantarillado. O la que van a tener en el diseño de las urbes del futuro.

Pero lo que piden todos los científicos mencionados es algo mucho más concreto: la mejora de los sistemas de ventilación en espacios interiores. Igual que antaño se consiguió mejorar la higiene del agua de consumo, eliminando los patógenos que en ella había, consideran que ahora el reto es garantizar la calidad del aire que respiramos en todo tipo de edificios.

Resumiendo, es imposible tener la certeza de que la humanidad no va a sufrir más epidemias globales, pero está en nuestra mano minimizar las probabilidades y sus efectos. Paralelamente tenemos una razón de peso más para afrontar el grave problema del cambio climático, que nunca ha dejado de estar presente… Por nosotros y por las siguientes generaciones.