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SOSTENIBILIDAD | 30.03.2021

“Quiero trabajo se convierte en Tengo trabajo para 8 de cada 10 mujeres en situación de vulnerabilidad”

ethic

Anoche tuve un sueño

Vanessa López puso en marcha la fundación ‘Quiero Trabajo’ en 2015, un proyecto que intenta empoderar a las mujeres más vulnerables, potenciando sus aptitudes y actitudes y dotándolas de herramientas para afrontar con éxito una entrevista de trabajo. El objetivo es facilitar la reinserción socio-laboral de personas, fundamentalmente mujeres en riesgo de exclusión social, sin dejar de lado la recuperación de la confianza en sí mismas. 

¿Quién es Vanessa López?

Esa es una pregunta complicada -y no porque yo sea una persona complicada- sino que, todo lo que engloba al ser, no es tarea fácil de definir. Vanessa es una mujer que es hija, es hermana, es madre y que siempre ha tenido una inquietud por dejar una huella positiva en el mundo e ir un poco más allá. Vanessa quiere pensar que todo aquello que hace puede ayudar a otras personas. Ese es su motor de acción. Es aquello que la mueve, me mueve, a seguir creciendo y a seguir siendo. Ante todo, unos de mis valores, que me inculcaron desde pequeña teniendo la suerte de vivir en una familia muy matriarcal, es el ser buena persona.

Qué importante…

Hagas lo que hagas debes tener la conciencia tranquila y marcarte como propósito ser buena persona. Creo que este ha sido uno de los aprendizajes más fuertes, que más me han llenado. Intento que ese sea siempre mi timón. Evidentemente, puedes escapar o puedes equivocarte en cosas y hacer daño, sin querer, a personas sin quererlo, sin pensarlo. En mi ser, en mi esencia, lo que soy es esto.

Entonces, ¿has conseguido ser buena persona?

Sí, lo he conseguido. Como te digo, si le preguntas a mi marido habría momentos en los que te diría que no (ríe). En general, sí. Yo hago a menudo la reflexión típica que podrías llevar a cabo en el último respiro, cuando tu vida pasa por delante de tu mente, antes de que me llegue el momento. Es ahí cuando puedes cambiar las cosas y modificar aquello con lo que no te sientes identificada. Me he equivocado muchísimas veces y me voy a seguir equivocando porque soy una persona y no soy perfecta.

“Cuando una mujer ha sufrido violencia de género durante 20 años es muy probable que te diga que no tiene puntos fuertes”

Una de las formas de ser buena persona supongo que son a través de tu fundación, ‘Quiero Trabajo’: ¿Cuándo surgió y por qué decidiste crearla?

La fundación nace en el año 2015 con una iniciativa privada de dos personas patronas de la fundación que ven algo ‘parecido’ en Inglaterra y Estados Unidos. No son iguales a esos proyectos, por la situación actual en España que nos ha obligado a cambiarlo. Yo me incorporo desde el minuto uno para poner la entidad en marcha y soy la que, poco a poco, va convirtiendo ‘Quiero Trabajo’ en lo que es a día de hoy. Escuchamos, sobre todo, la necesidad de las mujeres que llegan a la fundación y las distintas de necesidades y ‘mochilas’ que acarrean cada una de ellas, que no son pocas.

Es un modelo, entonces que existe también en Estados Unidos e Inglaterra

En Estados Unidos nace la primera de ellas, ‘Dress for success’, hace 25 años. Luego se implementa en Inglaterra y en distintos países. Por nuestra parte, una de las patronas de la fundación encuentra este modelo y decide traerlo a España. Es igual respecto al servicio individual pero el resto de servicios satélites que tenemos incorporados dentro de la fundación son los que han crecido en base a las necesidades de las mujeres que tenemos aquí y en base a las necesidades de la sociedad española. Al final son realidades muy distintas.

¿Qué diferencias existen?

Las entidades anglosajonas les ayudan con la ropa y a preparar la entrevista pero no ahondan en la parte de la autoconciencia, la autoestima, en el cómo me veo. Trabajamos en todo aquello que les está pasando por dentro que les limita de cara a conseguir su salida al mercado laboral y la inclusión de nuevo en la sociedad. Al final, no deja de ser ese el problema.

“Sueño con el día en el que las entidades sociales dejemos de ser necesarias porque dejemos de tener sentido”

Defines a tu fundación como ‘un generador de autoestima y confianza’…

Lo definen así las mujeres. Esta es otra de las diferencias que priman respecto al resto de proyectos existentes en Estados Unidos o Inglaterra. Nosotros trabajamos con instituciones públicas y privadas de donde vienen derivadas mujeres en situaciones de vulnerabilidad: porque han sufrido violencia de género, porque son madres monomarentales, inmigrantes que se buscan la vida desde cero aunque en su país de origen tengan carreras universitarias o buenas posiciones, etc. Son mujeres, como decía anteriormente, que acarrean ‘mochilas’ que las han llevado, en algunos momentos, a dejar de confiar en sí mismas. El hecho de pasar por ‘Quiero trabajo’, de escucharlas de verdad, de decirles de manera auténtica que creemos en ellas les ayuda a generar esa confianza y autoestima.

Entonces, ¿las mujeres que llegan a vosotros son derivadas de iniciativas públicas y privadas? ¿Cómo llegan ellas hasta vosotros?

Las mujeres siempre vienen referidas porque han hecho un proceso de inserción ‘x’, ya sea un curso de auxiliar de camarera de piso, un curso de auxiliar de limpieza o un proceso de la Comunidad de Madrid porque ha estado sufriendo violencia de género… Las mujeres, aunque lo hacen y las referimos, no nos ‘pueden’ llamar directamente sino que llegan a nosotros cuando ya tienen esta entrevista de trabajo en el horizonte. La labor que se realiza en ‘Quiero trabajo’ es lo que llamamos el ‘eslabón final’ que es la inserción de empleo. Es muy importante tener el curriculum adecuado, tener formación, experiencia y la posibilidad e generarte esta entrevista pero, si no sabes venderte y crees que no estás en igualdad de condiciones que el resto que se van a presentar es muy probable que llegues allí y no te lo creas. Si no te lo crees, no te van a ‘comprar’. Si tú no te lo crees, no se lo van a creer tampoco los entrevistadores.

Y una vez que están las mujeres en la fundación, ¿cómo preparáis a las mujeres de cara las entrevistas?

Ofrecemos un servicio que dura unas dos horas y media. Por un lado, primero les ofrecemos una sesión de estilismo en nuestras oficinas -en Madrid y Barcelona- donde hay una sala enorme que es como un showroom. La ropa, de patrocinadores de primer nivel (Inditex, Mango, El Corte Inglés o Venca) que nos donan la ropa de excedentes de stock, está perfectamente organizada y planchada. En esa sesión de estilismo nos aseguramos que consigan un conjunto completo de pies a cabeza para ir a la entrevista de trabajo. Pero no solo eso, las estilistas -que son voluntarias- se dedican a reforzarlas con mensajes positivos. Al final, las mujeres con pocos recursos económicos -y esas mochilas con las que acarrean- en las últimas personas en las que piensan son en ellas. Porque, al final, si tienes pocos recursos y tus hijos necesitan ropa se la compras a ellos antes que a ti. Seguramente, muchas vayan ‘de prestado’ y compren ropa a sus hijos.

¿Cuál es la tasa de éxito?

La verdad es que no podemos estar más felices con esto porque, evidentemente, su éxito es nuestro éxito. 8 de cada 10 mujeres consiguen superar sus entrevistas de trabajo en un plazo máximo de 2 meses. Esto quiere decir que es un aprendizaje a largo plazo, no un one-shot. Es un aprendizaje que incorporan en sus vidas. De hecho, contábamos que aumentamos las posibilidades de las mujeres que solo pasan por el proceso de las entidades públicas o privadas en un 30%. Al final hablamos de generar empleo y oportunidades, también de cambiar vidas.

Al final el trabajo es muy importante en la vida de las personas…

El trabajo seguramente sea una de las partes más importantes que te permite hacer aquello que quieres, ser autosuficiente, sentirte digna, útil y mucho más.

¿A cuántas mujeres habéis ayudado?

En el servicio individual llevamos más de 2.000 mujeres que han pasado por la entidad, tanto por Barcelona como por Madrid. Por otra parte tenemos formaciones en preparación de entrevista, búsqueda de empleo e inteligencia emocional para el empleo, que vendría a ser un poco el paso previo a vivir esas entrevistas de trabajo. Por esas formaciones, que hacíamos de manera presencial antes de la pandemia y luego digitalizamos, han pasado 4.100 personas que no son pocas desde 2016 que pusimos todo en funcionamiento.

Si las mujeres no pasan las entrevistas, ¿pueden volver a vosotros?

Sí, siempre. De hecho, nosotras estamos muy pendientes. Hacemos seguimiento para saber si han pasado o no la entrevista. No solo pueden volver si no que pueden hacerlo tantas veces como quieran. Además, si consiguen el empleo y tienen una posición en la que necesitan cierta imagen, les hacemos entrega de más ropa.

Al final estáis ayudando a otro propósito que es el de reducir el impacto ambiental de la industria textil. Tenéis ropa de stock de grandes compañías y le dais una segunda vida…

Lo hacemos porque las compañías tienen voluntad pero también hay que tener en cuenta que la empresa textil es una de las compañías más contaminantes del mundo. El fast fashion, tan polémico, genera mucha cantidad de ropa que sería destruida si no se le da una segunda vida. Nosotros vimos la oportunidad de reaprovechar esta ropa que genera segundas oportunidades a las personas, cerrando así el círculo de manera muy bonita.

Y, para terminar, ¿con qué sueña Vanessa López?

Mi madre fue víctima de violencia de género durante un montón de años y esto es algo que yo había comentado muy pocas veces, no es algo que suela decir. Recuerdo que si algo ayudó a mi madre, a parte de la necesidad que tenía para conmigo y mis hermanas, era su trabajo. Era el hecho de formar parte, de salir hacia delante, de demostrar que valía. Seguramente, en su trabajo, dejaba de ser alguien que sufría para ser alguien que valía. Esto, a ella, le marcó profundamente pero en mí también marcó un propósito. Esto me enseñó que no somos aquello que nos ha pasado, somos aquello que queremos ser. Sueño con que se acabe, que las mujeres no tengan que vivir situaciones complicadas. Que la igualdad de género no sea un derecho, sea una realidad y necesidad total. Que no existan las personas en riesgo de exclusión social porque, al final, todos somos vulnerables aunque a muchos se nos olvida y creemos que tenemos situaciones y posiciones privilegiadas que nos permiten mirar a los demás por el encima del hombro. Sueño con una sociedad igualitaria, una sociedad sensibilizada con la realidad que viven muchas personas que tenemos al lado. Sueño con personas que tienden la mano, no para ponerse la medalla de ‘qué bueno soy’ sino desde la autenticidad. Sueño con que todo sea más justo y que llegue el día en el que las entidades sociales dejemos de ser necesarias porque dejemos de tener sentido.