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SOSTENIBILIDAD | 1.06.2021

Portugal se vuelca en la lucha contra el cambio climático para poner freno a los mortíferos incendios que azotan al país

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En el caso de Portugal, la lucha contra el cambio climático no es simple altruismo. El país está sufriendo con especial dureza el aumento de catástrofes naturales. De hecho, aparece claramente señalado en el mapa como uno de los países que más perdidas tiene por incendios forestales, solo superado por Estados Unidos. En 2017, el año más mortífero de la última década, los grandes incendios forestales en el país provocaron más de 100 muertes y pérdidas de más de mil millones de euros. 

Los incendios del año 2017 han pasado a la historia como la catástrofe natural más cara del país, con indemnizaciones que superan los 295 millones de dólares (240 millones de euros) por parte de la industria aseguradora. El año 2020 tampoco se queda atrás: solo de enero a octubre del 2020 se registraron casi 9.400 incendios en el país, que arrasaron más de 65.800 hectáreas entre rodales, bosques y terrenos de agricultura.

Y es que el país es víctima de un cóctel destructivo. En primer lugar, por el cambio climático. Castelo Branco, una de las provincias que más sufre el azote de los incendios, pasó de un promedio de temperatura máxima de 31 grados en la década de los sesenta a uno de 34,08 en la década anterior, según la consultora Pordata. Sumado a la sequedad del ambiente, los fuertes vientos (en el año 2020 hubo ráfagas de hasta 75 kilómetros por hora a mediados de julio en zonas de calor extremo) y la expansión de especies muy inflamables como el eucalipto tenemos como resultado un mortífero cóctel.

Nuevos riesgos, nuevas coberturas

La actividad aseguradora sufre de lleno el impacto de estos fenómenos destructivos. Luis Anula, CEO de MAPFRE en Portugal, explica que, “en el sector asegurador en general y en MAPFRE en particular, estamos constantemente revisando la cobertura de los productos que vendemos con el fin de desempeñar nuestro papel en la sociedad y las economías modernas, absorbiendo parte del impacto resultante de estos fenómenos”.

Estas situaciones han llevado a MAPFRE a crear soluciones y productos adaptados a los riesgos emergentes. Por ejemplo, nuestro Seguro Multirisk protege a nuestros clientes en Portugal contra grandes desastres naturales: incendios, tormentas, inundaciones, además de cobertura opcional de terremotos. Y, dado que estos fenómenos pueden poner en jaque la supervivencia de pequeñas y medianas empresas, también hemos incorporado coberturas como la pérdida de beneficios y la inactividad.

En la misma medida, el producto de responsabilidad ambiental es también una prueba del trabajo que estamos haciendo para adaptarnos a estos nuevos riesgos, porque sabemos que nuestros clientes quieren garantizar la responsabilidad que se les puede imputar por los daños ambientales relacionados con su actividad. Estamos atentos a estas nuevas necesidades y dispuestos a repensar y transformar nuestro negocio, con el fin de acompañar a nuestros clientes en esta nueva realidad.

La mayor recurrencia de incendios está disparando la preocupación de particulares y empresas por proteger sus activos. Anula, destaca el hecho de que, “en los últimos años, como consecuencia del cambio climático, se ha producido un aumento sustancial de los desastres naturales (incendios, tormentas, inundaciones, etc.) en nuestro país y en el mundo, con consecuencias devastadoras en términos de pérdida de vidas humanas, patrimonio de personas, empresas y la economía”. En este sentido, la industria aseguradora local está llamada a innovar en sus productos para proteger a particulares y empresas ante estas nuevas amenazas. Y en MAPFRE tenemos el compromiso de estar a la altura de este desafío.

Un país volcado con la protección del medio ambiente

Recortar las emisiones de CO2, impulsar las energías renovables, reducir la generación de residuos, proteger los océanos o impulsar el consumo sostenible son algunas de las batallas compartidas por distintos países a lo ancho y largo del planeta. Portugal representa solo el 0,13% de la población mundial, sin embargo, el país está haciendo la parte que les toca.

De hecho, se está posicionando como uno de los países del mundo que más está apostando por las energías renovables. Según datos de REN, en 2019 el 51% de la energía consumida en el país fue renovable, sobre todo energía eólica, que supone casi un 30% del total consumido en el país (seguida de hidroeléctrica, biomasa y fotovoltaica).

De acuerdo con la Asociación Portuguesa de Energías Renovables, Portugal se encuentra en el Top 5 de producción de energías limpias, únicamente detrás de países como Dinamarca, Uruguay, Irlanda y Alemania. Las energías renovables volvieron a dominar el consumo de electricidad en Portugal en 2020, suministrando el 59% del consumo eléctrico de hogares y empresas en el total del año. Desde el Ministerio de Medio Ambiente y Transición Energética, João Pedro Matos Fernandes, explica en este sentido que «la tendencia natural de la economía es la de la descarbonización» y esa es la senda por la que el país quiere continuar.