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SOSTENIBILIDAD| 28.02.2024

Enrique Galván: “Los prejuicios frenan la plena incorporación social de las personas con discapacidad”

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Considera que la sociedad es cada vez más acogedora e inclusiva, que busca construir comunidad y apoyar a personas vulnerables, aquellas que nos enseñan a ver el mundo desde un lado más humano y menos individualista. Charlamos con Enrique Galván (Madrid, 1966), director de Plena Inclusión España, una confederación que agrupa a 950 asociaciones que prestan apoyo a más de 150.000 personas con discapacidad y sus familias, a raíz de la reciente aprobación del artículo 49, con gran impacto en los derechos de estas personas, que en España alcanzan los 4,3 millones.

ENRIQUE GALVANSu compromiso social comenzó siendo muy joven. A los 17 años realizó un voluntariado que le hizo cambiar su forma de ver el mundo y desde entonces se ha dedicado en cuerpo y alma al cuidado de los demás. Ha ejercido de profesor, director de Recursos Humanos, cuidador y psicólogo, tanto en residencias como centros educativos. Desde 2010 dirige Plena Inclusión y desde entidad defiende los derechos de las personas con discapacidad intelectual y contribuye a promover su inclusión social, un factor clave para contribuir a una sociedad mejor.

La modificación del artículo ha permitido sustituir en la Constitución los términos de “disminuidos físicos, sensoriales y psíquicos” por el de personas con discapacidad.

Es un paso importante e implica un cambio realmente significativo, puesto que no se basa únicamente en una modificación del término, sino que incluye un enfoque de género, que reconoce las dificultades que atraviesan muchos de ellos, especialmente las mujeres y los menores de edad con discapacidad. La conceptualización de la palabra ha ido variando con el tiempo. Antiguamente contaba con un carácter peyorativo, que afortunadamente se ha ido transformando hasta alcanzar la consideración que se merece. Todas las personas somos iguales y debemos tener los mismos derechos por delante de cualquier adjetivo. 

¿Qué estigmas rodean todavía a estas personas?

Las personas con discapacidad son un colectivo que sufre una clara discriminación. Una de las principales barreras que existen en la actualidad son los sesgos inconscientes, es decir, los prejuicios que tienen muchas personas que ven a estas personas como incapacitantes y frenan su plena incorporación laboral y social. Por eso es importante romper con esa dinámica. Estos prejuicios se perciben más en determinados ámbitos, como, por ejemplo, en el acceso a los servicios ginecológicos. Existe una idea generalizada de que estas personas no necesitan las mismas revisiones que cualquier otra porque se cree que las mujeres con discapacidad no tienen relaciones sexuales, lo cual es un grave error y ocasiona importantes problemas de salud.

¿Cuáles cree que son los grandes desafíos en materia de inclusión?

Destacaría la implementación de la Inteligencia Artificial (IA), una herramienta que puede llegar a limitar, aun más, la integración de las personas con discapacidad, por ejemplo, que a la hora de filtrar candidatos en un proceso de contratación. Estos sistemas automatizados pueden presentar sesgos en su configuración, promoviendo así la exclusión de este tipo de personas, en las que no van a tener en cuenta su talento y otras cualidades que tienen y que les permitan competir en condiciones de igualdad. Con los logros que estamos alcanzando en sectores como la tecnología, debemos realizar un análisis del impacto que esto supone en los derechos de las personas. 

¿Cuál es el valor diferencial de Plena Inclusión para apoyar a este colectivo?

Creo que nuestro punto fuerte es fomentar oportunidades y soluciones de tipo social y también trabajar contra la brecha digital en un momento donde la tecnología puede ser una gran oportunidad, pero también una barrera importante. Uno de nuestros principales logros se produjo hace unos años, en 2012, cuando promovimos, junto al Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI), el acceso de personas con discapacidad intelectual a una plaza de empleo público, convocatoria al que se presentaron un millar de opositores para optar al 2% de la cuota de reserva. Mediante una adaptación del temario y de la evaluación, se hizo posible que una puerta que estaba cerrada se abriera y que las personas con discapacidad intelectual pudieran acceder a una plaza de funcionario. 

¿Cómo ha cambiado la vida de las personas con discapacidad en los últimos años?

Considero que hemos evolucionado en cuestiones que hace 30 años se concebían de forma diferente y claro, todo progreso siempre ha de verse como positivo. En estos momentos, creo que estamos ante una sociedad más acogedora e inclusiva, que busca construir comunidad y mejorar la relación con personas con grandes necesidades de apoyo, personas que nos enseñan a ver el mundo desde otro prisma, bajo una mirada menos competitiva e individualista. A pesar de ello, todavía queda mucho por avanzar en materia de derechos y en el ejercicio de los mismos, especialmente en sectores como la educación, la sanidad y la cultura. La reciente modificación del artículo 49 de la Constitución Española plasma ese cambio, el reconocimiento de la sociedad española en torno a la forma de concebir al colectivo, así como la necesidad de transformar el modo de entender a las personas. 

Empezó haciendo voluntariado, más tarde trabajó en la Fundación Gil Gayarre, en CERMI, y hoy dirige Plena Inclusión. ¿Cuál es su principal reto?

El principal desafío que tenemos por delante es seguir defendiendo la igualdad, la libertad y el bienestar de estas personas, y a pesar de encontrarnos con muchas dificultades por el camino, debemos seguir trabajando para garantizar el pleno cumplimiento de los derechos humanos. Es una cuestión de justicia social. Cualquier progreso que se ha producido en la humanidad siempre ha permitido avanzar en derechos humanos y esta dirección es la que queremos ir. 

En el ámbito empresarial, ¿cómo cree que pueden contribuir las empresas a la hora de promover la inclusión y la diversidad? ¿Qué retos tienen por delante?

Las grandes empresas, como MAPFRE, cuentan con una gran capacidad de movilización y tienen la gran oportunidad de ser compañías referentes en todos los países donde trabajan, donde incorporan con éxito y muy buenos resultados a personas con discapacidad en sus plantillas y en su cadena de valor. Sus valores permiten, además, involucrar a sus empleados para que se comprometan con el desarrollo de estas personas, así como fomentar políticas de inclusión sociolaboral y desarrollar productos y servicios accesibles y asequibles para todos ellos y sus familiares. También se puede avanzar mucho desde el ámbito de la acción social. En este sentido, Plena Inclusión y Fundación MAPFRE han trabajado conjuntamente para dar apoyo en situaciones de soledad, impulsar nuevas oportunidades de empleo y ocio.

Plena Inclusión celebra 60 años bajo el eslogan ‘Lo imposible se hará’. ¿Qué proyectos tienen en marcha en los próximos años para mejorar la vida de las personas con discapacidad?

‘Lo imposible se hará’ es un homenaje a las primeras familias con personas con discapacidad que se reunían en las casas de forma clandestina en los años sesenta para tratar de mejorar su calidad de vida, así como garantizar su plena inclusión. Si estas familias lograron lo imposible hace más de 50 años, la pregunta para nosotros ahora es cuáles son nuestros imposibles. Hay un compromiso por el presente, pero también por el futuro y en esta línea, hemos puesto en marcha un proyecto, ‘El Poder de las Personas’, con el que intentamos que las personas con discapacidad intelectual y del desarrollo participen activamente en la toma de decisiones de la sociedad y sean representantes en las Juntas Directivas de las organizaciones a las que pertenecen.

 

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