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SOSTENIBILIDAD | 28.01.2022

Alimentación sostenible y las claves para reducir la huella de carbono

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Cada 28 de enero se celebra el Día Mundial por la Reducción de las Emisiones de CO2 o también conocido como el Día Mundial de la Acción frente al Cambio Climático.  El objetivo principal de este día es concienciar sobre la problemática del calentamiento global y sus consecuencias.  También resalta la necesidad de reducir las emisiones de CO2 e impulsar cambios que persigan dicho objetivo, como lo es apostar por una alimentación sostenible.

Este día fue designado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como el día clave del año para tomar decisiones en beneficio del cuidado ambiental y para impulsar el desarrollo y aplicación de políticas de reducción en emisiones de gases. Entre otras medidas, se plantea mejorar las inversiones en el desarrollo de fuentes de energía renovables, el cambio a combustibles más limpios, mejoras en la eficiencia de los procesos de combustión y modificar las tendencias de consumo a través de la educación ambiental.

La descarbonización no es una opción sino un hecho para muchas empresas que aspiran a ser neutras en carbono, como MAPFRE, un reto que implica conocer nuestra huella de carbono actual e identificar estrategias para reducirla y compensar la parte que no podamos eliminar. Nuestra actividad suma al ODS 3 (Salud y bienestar); ODS 7 (Energía asequible y no contaminante); ODS 11 (Ciudades y comunidades sostenibles); y ODS 13 (Acción por el Clima).

¿Qué es la huella de carbono?

La huella de carbono es el cálculo de la totalidad de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) emitidas por un individuo, organización, evento o producto de forma directa o indirecta.

El CO2 o dióxido de carbono es uno de los gases de efecto invernadero (GEI) más conocidos por su gran impacto en el cambio climático, aunque hay muchos más. Estos gases cuando llegan a la atmósfera retienen parte del calor que el sol nos envía, como un invernadero, porque sin ellos seríamos un bloque de hielo. El clima cambia y se comporta de manera distinta cuando esta cantidad de gases aumenta y altera el equilibrio. Así lo advierten los expertos, que señalan que el clima se está volviendo más extremo. En las últimas décadas, las emisiones de CO2 a la atmósfera se han disparado, en gran parte producto del uso de combustibles fósiles (petróleo, gas y carbón).

 

¿Es posible reducir las emisiones de CO2?

Por supuesto, sin ninguna duda. De nuestras acciones depende el cambio y la salvación de nuestro planeta.

La Unión Europea ha asumido una posición de liderazgo en las políticas de lucha contra el cambio climático, pero es necesario el compromiso por parte de los países para alcanzar los objetivos globales planteados. Es urgente reclamar la aplicación y el desarrollo de políticas por parte de gobiernos e instituciones, pero también podemos aportar nuestro granito de arena como ciudadanos.

  1. Aplicar la regla de las 3 erres

La regla de las tres erres ya es muy conocida por todos.  Se trata de, reducir el consumo, evitando comprar cosas innecesarias. De reutilizar, para aprovechar al máximo la vida útil de los productos y evitando que se conviertan en desechos. Por último, reciclar, para aprovechar los materiales, fabricando nuevos productos utilizando materiales obtenidos de otros usados.

  1. Moverse de forma más sostenible

El transporte es otro de los grandes emisores de CO2. Desplazarse en transporte público, cambiar el coche o la moto por la bicicleta o ir a pie, siempre que sea posible, nos ayudará a disminuir nuestras emisiones y a contribuir a un planeta con menos contaminación.

  1. Mejorar la eficiencia energética y apostar por el uso de renovables

El derroche de energía, proveniente en su mayor parte de combustibles fósiles, provoca el descontrol de las emisiones de CO2. Para mejorar en este punto podemos contar con sistemas de eficiencia energética que consiguen producir lo mismo con menor consumo. Además, también podemos apostar por el uso de las energías renovables, que contribuyen a evitar más emisiones de CO2 a la atmósfera.

  1. Compensar emisiones de CO2 y conservar los sumideros de carbono

La compensación de emisiones de CO2 consiste en la aportación voluntaria de una cantidad económica, proporcional a las toneladas de CO2 generadas. Esto se puede hacer mediante un proyecto de sumidero de carbono por reforestación y por tanto captando la cantidad de CO2 proporcional al emitido en nuestra actividad o evitando las emisiones por medio de un proyecto de eficiencia energética, sustituyendo combustibles fósiles por energías renovables. Por otro lado, también es importante la conservación de los sumideros de carbono: los bosques y los océanos retienen el CO2, de manera que si fomentamos su cuidado estaremos ayudando que parte de dicho GEI emitido no llegue a la atmósfera.

 

¿Qué papel tienen los alimentos para reducir las emisiones de GEI?

Actualmente, hasta un 37 % de las emisiones de gases de efecto invernadero producidas a nivel mundial provienen de los sistemas alimentarios. La necesidad de cambiar a dietas y sistemas alimentarios más sostenibles es cada vez más evidente. Sin embargo, conseguir una transición hacia sistemas de alimentación sostenible no es tan fácil como parece e implica invertir en modelos más sostenibles de producción, procesamiento, distribución y consumo de alimentos. Según la FAO, la sostenibilidad en nuestra alimentación va más allá de la nutrición y el medio ambiente e incluye dimensiones económicas y socioculturales.

 

¿Qué es una dieta sostenible y cómo lograrla?

Las dietas sostenibles son aquellas que generan un impacto ambiental reducido y favorecen la seguridad alimentaria y nutricional contribuyendo a que las generaciones actuales y futuras lleven una vida saludable. Además, protegen y respetan la biodiversidad y los ecosistemas; son culturalmente aceptables, accesibles, económicamente justas y nutricionalmente adecuadas y saludables; y optimizan los recursos naturales y humanos.

Estas son algunas ideas para contribuir y lograr seguir una dieta sostenible:

  • Cambia tu dieta por una más sostenible: adopta una dieta basada principalmente en alimentos de origen vegetal, que se puede complementar con una ingesta modesta de alimentos de origen animal. Para fomentar una alimentación sostenible, una de las principales recomendaciones es adquirir una menor cantidad de productos altamente procesados y priorizar los productos frescos y en el caso de los pescados, que procedan de reservas sostenibles.
  • Consume de proximidad, local y de temporada: estaremos fomentando un tipo de agricultura que conserva la biodiversidad y es respetuosa con el medio ambiente y la fauna. La compra de productos de temporada, además de favorecer a la economía local, ayuda a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero al evitarnos el transporte de dichos alimentos. Los productos de temporada están en el mejor momento de calidad y precio, ya que se recogen en su punto óptimo de maduración. Debemos seguir apoyando la producción local y ecológica y es importante que las autoridades asuman el compromiso de dar soporte a un modelo local, sostenible y que garantice un mundo rural vivo.
  • Reducir el desperdicio de alimentos: cada año, aproximadamente un tercio de la producción mundial de alimentos para consumo humano se desperdicia. Es importante tener en cuenta que desaprovechar comida implica desaprovechar todos aquellos recursos, humanos, naturales y materiales que dan lugar al producto alimentario. Reduciendo la cantidad de alimentos que desaprovechamos podremos disminuir las emisiones de gases efecto invernadero (GEI), también fomentar un reparto más justo y equitativo de los recursos. Esta cuestión es clave para la sostenibilidad y es una de las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
  • Opta por supermercados zero-waste y cooperativos: estos nuevos modelos nacen como una alternativa frente a las grandes empresas impulsoras del modelo industrial al que estamos acostumbrados. Son una parte importante de la revolución alimentaria que se está gestando. Estos supermercados permiten comprar productos a granel, que evitan los plásticos, por lo que disminuyen el impacto del envasado y abaratan los costes.

 

¿Qué compromisos tiene MAPFRE en la lucha contra el cambio climático?

Como hemos visto, el cambio climático y la reducción de la huella de carbono están presentes en la agenda de todos los países. La transición energética hacia una economía descarbonizada está en marcha. Desde MAPFRE estamos trabajando para reforzar los modelos de análisis de riesgos ambientales, sociales y de gobernanza de forma integral. Seguimos avanzando en nuestros compromisos con la Agenda 2030 de Naciones Unidas y en nuestra estrategia de lucha contra el cambio climático, que se apoya en diferentes acciones que explicamos aquí, como nuestro compromiso de reducción del 67 % de la huella de carbono del grupo o el compromiso de neutralidad en carbono del Grupo en 2030.

 

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