Madrid 1,774 EUR 0,01 (0,8 %)
ZoomTalento Prensa

5
continentes

 

34.000
empleados

Asumimos la parte que nos toca en el desarrollo sostenible

Trabajamos con el conocimiento y la reflexión para crear debate público

Apostamos por la comunicación clara y transparente

M
SALUD| 07.04.2021

María Neira: “Si hay compañías como MAPFRE que se ofrecen a vacunar, hay que aceptar esos recursos”

Thumbnail user
Con ocasión del Día Mundial de la Salud, un año después de la declaración de la pandemia de Covid-19, entrevistamos por videoconferencia a María Neira, directora del departamento de Salud Pública y Medio Ambiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), sobre la crisis global que estamos atravesando, los desafíos a futuro y retos como el de proteger la solidaridad, la salud del cambio climático y combatir las desigualdades. También sobre el ofrecimiento del presidente de MAPFRE de aportar recursos para acelerar el proceso de vacunación.
¿Qué balance hace de la situación? ¿Dónde se centran en este momento las preocupaciones de la OMS?

Las consecuencias de esta epidemia son devastadoras, tanto a nivel de salud, como a nivel social y económico, en términos de retroceso en logros que se habían conseguido en cuanto a pobreza, educación o derechos humanos… Esto es, para nosotros, una grandísima preocupación. El balance es que hay que tener una sanidad pública universal y gratuita, que hay que tener una adecuada preparación de respuesta ante epidemias, que hay que tener unos profesionales de salud bien formados y protegidos, la solidaridad internacional tiene que funcionar, que ha servido la solidaridad científica, que todo se puede mejorar y habrá que ver no solo cómo prepararse para una emergencia, sino qué nos ha traído hasta aquí. Cuáles son las causas[i] y cómo podemos reducirlas… Está claro que nunca tendremos riesgo cero, pero tenemos que analizar qué podemos hacer para disminuir, al máximo posible, esta vulnerabilidad del humano, de nuestra salud. Creo que muchas de estas cuestiones las hemos identificado ya.

Vd. dirige un área que vincula salud pública y ambiente.  ¿Qué puede decirnos de la conexión entre la destrucción de la naturaleza y la irrupción de virus letales como el SARS-Cov2 o el ébola? ¿Ve una mayor toma de conciencia sobre la necesidad de proteger nuestro entorno y cumplir con los objetivos de la Cumbre de París ahora que la Covid-19 nos ha hecho replantearnos cómo vivimos?

Creo que no es cuestión ya de tomar conciencia, sino de acelerar los procesos para parar esta destrucción, hacer llegar a todo el mundo el mensaje de que no podemos estar en lucha contra la naturaleza, porque perdemos. Esto es evidente y tuvimos en su momento la demostración con el SIDA: el virus se empezó a detectar en zonas en las que se habían roto esas barreras de salud humana, de salud animal, tuvimos ya muchos avisos con otras pandemias que se debieron a condiciones ambientales de mucho estrés que crearon las condiciones perfectas, de nuevo, para el salto del virus al humano. En este momento hemos visto que el calentamiento global es la crisis que tenemos encima de la mesa.  En cuanto podamos liberarnos de la pandemia habrá que concentrarnos mucho más en ello. No es casualidad que los lugares donde ha habido más casos y más severos de Covid-19 sean aquellos donde la población había estado expuesta, por mucho tiempo, a la contaminación del aire e hizo que sus pulmones fueran más vulnerables, añadiendo un factor de riesgo adicional.

Hay que recuperar la relación con quien nos da de comer, de beber y de respirar, que es el medio ambiente, y ahora ya no solo es cuestión de concienciación ni de educación ambiental: es cuestión de poder sobrevivir. La próxima urgencia será que nos estamos comiendo el plástico que tiramos a los océanos; lo estamos destruyendo, como si después de una cosecha que cultivamos, ¿a qué campesino se le ocurriría tirar lejía y quemar y destruir la tierra que le da de comer? Algo así estamos haciendo en cada proceso de producción que tenemos en marcha.

 

“Hay que recuperar la relación con quien nos da de comer,
de beber y de respirar, que es el medio ambiente”
Sobre el papel de los organismos internacionales y la reinvención del multilateralismo es posible que, desde la creación de Naciones Unidas hace 75 años, no haya habido ningún momento de la verdad tan importante y de riesgo global cómo éste, exceptuando las guerras. ¿Han estado preparados? Frente a los populismos y egoísmos nacionales, por ejemplo en la carrera por las vacunas, ¿cooperación y multilateralismo han de ser la respuesta?

Hay que reinventarlo [el multilateralismo], no cabe duda, pero es la respuesta. Si no hubiera sido por una cooperación internacional entre el mundo científico, en la que todos los científicos nos han respondido de una forma totalmente altruista a cuantos grupos de trabajo establecimos para emitir recomendaciones científicas basadas en la ciencia, si no hubiera sido por cómo se intercambió conocimiento entre distintos investigadores, entre distintos clínicos que estaban tratando a los pacientes, intercambiando datos, no habríamos sabido en tiempo récord qué tratamiento era el que mejor funcionaba.

Está claro que no vamos a avanzar mucho si ponemos intervenciones en marcha en un cierto mundo más rico y dejamos al otro ahogarse. Lo necesitamos para mantener al virus a raya, porque si lo mantenemos viviendo en otro sitio también nos amenazará a nosotros, lo necesitamos como mercado y sobre todo, para vivir en un mundo en paz y con estabilidad. Está claro que si favorecemos a unos y no a otros, esa paz y esa estabilidad peligrarán, y la violencia y la lucha por la supervivencia resurgirán… Yo espero que la próxima lucha no sea por el agua, es una de esas realidades escondidas que se están llevando en la sombra, comprando terrenos donde extraer agua. La escasez de recursos hídricos va a ser un problema. Así que por supuesto, una cooperación con mayúsculas enormes, unas Naciones Unidas que respondan a las necesidades que tenemos y donde se haga política, pero en el sentido de ocuparse del bien común.

 

“No vamos a avanzar mucho si ponemos intervenciones en marcha en un cierto mundo más rico y dejamos al otro ahogarse”
…En el sentido también de todos a una. Porque desde la OMS precisamente están alertando de “un problema grotesco en el proceso de vacunación”.

Sí, era esperable. Es un sálvese quien pueda, pero va a tener que ser juntos somos más fuertes. Por eso pusimos en marcha el programa COVAX para, al menos, destinar algunos recursos a los países que no iban a poder financiar campañas de vacunación. De alguna manera, me recuerda a cuando empezamos con los antirretrovirales contra el SIDA cuando la tendencia fue de precios absolutamente absurdos en un tratamiento que el mundo rico podía permitirse, aunque también fuera una cuenta muy pesada para la Sanidad. Y cuando se negociaron precios, cuando se abrió el mercado -entre comillas- obviamente todo avanzó mucho más y pudimos reducir esa prevalencia en las personas, sobre todo de muertes por SIDA y de enfermos graves, que también consumen muchos recursos.

Hay que ser muy estratégico y la verdad es que lo de proteger la naturaleza tiene mucho que ver con protegerte a ti mismo, sobre todo de forma egoísta, y lo de ser solidario con otros, también lo es. Al que no vea el argumento de la solidaridad y la equidad hay que darle el argumento económico y de riesgo, y quizá ahí sí responda mejor. Pero sea cual sea el argumento empleado, necesitamos ser solidarios, estratégicos, visionarios y salvarnos todos con unas lecciones muy simples, aprendidas. De alguna manera me choca cuando la gente dice: Salvemos el planeta. ¡Me parece muy arrogante! Nosotros no vamos a salvar el planeta, tendremos que intentar que el planeta no nos destruya y para eso tenemos que dejar de atentar de forma absurda contra él. A partir de ahí nos irá mejor a todos.

Hablando de generosidad… Desde aquí, usted como española lo habrá visto han surgido voces críticas con los daños que los confinamientos han hecho a la economía y a la vida en sociedad. ¿Había otras salidas? ¿Qué ha funcionado mejor: rastreo, burbujas, confinamientos limitados a zonas sanitarias restringidas, mascarillas?

Nosotros, desde hace tiempo ya, recomendamos cinco medidas que son las que han demostrado científicamente que tienen un pacto. Obviamente si usamos las cinco a la vez, y si usamos una y cuatro no, tienes que calcular a qué riesgo te estás exponiendo y a qué riesgo expones a los demás. Está claro que de forma racional y proporcionada las que mejor funcionan son la ventilación, porque sabemos que es donde mayor transmisión se produce, en espacios cerrados, concurridos y donde hay un contacto más cercano, porque se acumulan los aerosoles y evidentemente la transmisión es mucho más fácil. Si sabemos que se produce ahí, tomemos medidas: aumentemos la ventilación, el uso de mascarillas, y por supuesto el lavado de manos, que creo que es una de las medidas de salud pública más básicas, pero también más eficaces y nada costosa. Deberíamos hacerlo de forma muy espontánea; es una de esas medidas que llamamos de inversión lógica y sentido común, sin tener ningún tipo de arrepentimiento, porque seguro que funciona. Otra es el gesto de barrera con el brazo, doblando el codo al estornudar, porque en el fondo no es solo eso, ustedes, como compañía aseguradora sabrán muy bien que hasta hace poco socialmente, antes de la pandemia, estaba aceptado que una persona con gripe o síntomas de resfriado viniera a trabajar. ¡Hasta se presumía! “Me encuentro fatal, pero estoy aquí, y estornudando, tosiendo”… Lo veíamos como algo que casi merecía reconocimiento y agradecimiento. Eso afortunadamente ya no pasará, ninguna persona que esté con síntomas de una enfermedad infecciosa presumirá de ser tan buen trabajador que se pone en un lugar donde pueda transmitírsela a otros. Eso creo que nos ha beneficiado en cuanto a la transmisión de la gripe, que no ha sido tan fuerte este año. Son medidas fundamentales. Otras tienen menos peso y se sigue gastando mucho en ellas. Yo recomendaría esas cinco, hacer una evaluación de riesgo y que cada uno de nosotros actúe como gestor de riesgos y evaluador, y a partir de ahí ser consciente de a qué me arriesgo y qué riesgo supongo para otras personas.

 

“Nosotros no vamos a salvar el planeta, tendremos que intentar que el planeta no nos destruya y para eso tenemos que dejar de atentar de forma absurda contra él. A partir de ahí nos irá mejor a todos”
El presidente de MAPFRE, Antonio Huertas, lanzó un llamamiento muy claro en febrero ofreciendo todos los recursos de la compañía para acelerar el proceso de vacunación, una vez inmunizados los colectivos prioritarios. ¿Qué le sugiere esta iniciativa y qué opina de la colaboración público-privada en un momento tan crucial?

No tengo ningún tipo de duda. Es necesario tener esa colaboración; ya en situaciones normales es muy necesario, cuanto más en situaciones excepcionales como ésta. Confiamos en esto, porque a veces los que trabajamos en salud pública, intentando empujar la agenda, sabemos que el sector privado puede tener mucha influencia. Trabajamos mucho con el sector privado para, con todo el respeto, influir. Una compañía como MAPFRE puede promover políticas de prevención importantísimas, por supuesto evitar el uso del tabaco, para promover un estilo de vida mucho más saludable, con menús equilibrados y una parte educativa sobre nutrición, puede proponer y promover prácticas de un ambiente amigable con el entorno, reducir la huella de carbono, prácticas corporativas mucho más verdes, sostenibles… Sé que lo hace. Reducir el cartón o el plástico que se usa en los procesos de embalaje, promover un transporte sostenible para sus empleados, facilitar a lo mejor que no tenga que ir en su vehículo, tantas ideas que el sector público puede poner en marcha… Yo siempre digo que negociaría con todos los sectores, incluso con quienes producen productos con muchas calorías, con un alto índice de azúcares, hablar… Es la única manera de avanzar juntos, de alguna manera, crear una presión positiva, una competición positiva. Esa colaboración es fundamental, necesaria, estimula la creatividad, genera competencia positiva entre los distintos sectores y de alguna manera nos permite un seguimiento, una observación pública del nivel de cumplimiento. Veo muchas ventajas, obviamente sin que el sector privado tenga ningún tipo de influencia perniciosa… ya ponemos todas las barreras para que no sea así.

 

“Yo creo que aquí podemos vacunar y efectivamente lograr la inmunidad rebaño de la población en verano. Hay que tenerlo como meta, y no aceptar otro escenario”
No podrá dibujar un escenario concreto, pero denos una esperanza. ¿Cuándo piensa que podremos recuperar la normalidad parecida a la que recordamos, quitarnos las mascarillas, abrazarnos, viajar?

Hay que ser muy positivos, porque entre otras cosas necesitamos un objetivo, una esperanza que nos estimule, porque si no la próxima pandemia será una crisis de salud mental y no nos la podemos permitir.

Yo he organizado campañas de vacunación en África, una de ellas la recuerdo bien, de cólera en un campo de refugiados, y vacunamos a un número increíble de personas en tres días. Si podemos hacer eso en África, yo creo que aquí podemos vacunar y efectivamente lograr la inmunidad rebaño de la población en verano. Hay que tenerlo como meta, y no aceptar otro escenario: tiene que ser ése. Así que si hay que poner medios para acelerar la vacunación, habrá que buscarlos. Y si no es ahora, que se estimula a las compañías farmacéuticas a compartir parte de esa protección de propiedad intelectual, encontrar maneras de hacer transferencia tecnológica, incluso protegiéndolas en sus beneficios, por supuesto, pero de alguna manera acelerar como sea la producción, la transferencia de tecnología y la vacunación. Porque de ello depende que todos recuperemos un bienestar mental, y que paremos esta sangría a la que todos estamos sometidos. Hay que acelerar como sea… Y si hay compañías como MAPFRE que se ofrecen a vacunar, por supuesto, si hay vacunas, hay que aceptar esos recursos.

 

[1] La entrevista fue realizada días antes de la publicación por la OMS del informe elaborado por el equipo internacional tras su visita a Wuhan, del 14 de enero al 10 de febrero de 2021.