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ECONOMÍA| 17.04.2023

Los fondos de ‘private debt’ se refuerzan tras las últimas subidas de tipos

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Los bancos siempre han sido las principales prestamistas de las empresas en España y Europa, concentrando un 30% del balance pasivo bancario en el Viejo Continente frente al 10% de Estados Unidos. Y en momentos como el actual, con alta inflación y en plena subida de tipos de interés, las condiciones de crédito se endurecen y es más complicado conseguir financiación.

De hecho, el presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Rodrigo Buenaventura, ha señalado en varias ocasiones que las compañías nacionales “han sobre-explotado el recurso de la deuda financiera como fórmula para financiar su actividad”, en detrimento de otras que ofrecen los mercados de capital o las gestoras de activos, con fondos de deuda privada.

A través de estos últimos instrumentos, inversores institucionales (aseguradoras, fondos de pensiones o ‘family offices’, entre otros) dan préstamos a largo plazo a pequeñas y medianas empresas a través de fondos cerrados.

“La evolución del mercado de deuda privada ha sido creciente. Aunque se trata de un mercado con menor historia que el ‘equity’ y con volúmenes lejos de alcanzar, creemos que esta evolución podría incluso acelerarse”, explica María Concepción Bravo, jefa de inversiones alternativas en MAPFRE AM.

Además, señala que las compañías prestatarias se sienten cada vez más cómodas con la búsqueda de financiación en gestoras, donde “van a obtener un trato a medida, precisión en la ejecución, mayor velocidad en la adjudicación, discreción y flexibilidad”.

“Incluso en países donde tradicionalmente la financiación bancaria ha sido la base para los negocios, como España, está claro que las empresas cada vez solicitan más este tipo de deuda y ven en las gestoras un socio fiable”, insiste Bravo.

Además, esto se une a los problemas que ha atravesado en las últimas semanas el sector bancario, que unido a la política restrictiva de los bancos centrales endurecerá previsiblemente las condiciones de crédito.

“Si tenemos en cuenta las cualidades positivas del activo, este es incluso mejor por su baja correlación y volatilidad, tal y como se ha demostrado con los últimos acontecimientos de los mercados, donde las subidas de tipos que se han producido en los bonos no se han reflejado en la deuda privada. Dicho esto, dados los niveles actuales, nos encontramos en un ciclo muy atractivo para la financiación”, comenta Bravo.

MAPFRE AM acaba de lanzar un fondo de inversión libre compuesto por fondos de deuda privada, MAPFRE PRIVATE DEBT, FIL, que aglutinará todas las inversiones de las filiales del grupo asegurador ya realizadas en este tipo de activo, así como nuevas inversiones por un importe de hasta 350 millones de euros.

La firma pretende llegar a tener una exposición de 15 fondos de grandes gestoras, con inversiones principalmente europeas y en euros.

¿Cómo invierten los fondos de fondos ‘private debt’?

La jefa de inversiones alternativas en MAPFRE AM explica que la toma de decisión a la hora de elegir estos vehículos es “larga y compleja”: se realizan ‘due dilligences’ profundos, en los que se tienen en cuenta varios criterios como el ‘track record’ de la estrategia, un análisis del equipo gestor y posibles conflictos de interés, entre otros.

Una vez se opta por invertir en un fondo, el seguimiento tanto desde el punto de vista financiero, como desde el punto de vista operativo se realiza de manera constante. Por otra parte, la gestora recuerda que hay varias estrategias y que no todas se comportan de la misma forma según la fase del ciclo en la que nos encontremos.

“Unificar todas ellas en un fondo de fondos nos facilita la tarea. Permite que entidades más pequeñas puedan invertir en una cartera diversificada de manera sencilla en una sola línea, mejora la eficiencia operativa mediante una gestión unificada y centralizada, permite dar entradas a entidades que dados los importes mínimos exigidos en la inversión no podrían entrar y optimizar la liquidez del producto”, destaca.

Inclusión de criterios ESG

Muchas gestoras están empezando a incluir entre los requisitos de inversión criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG, por sus siglas en inglés) para elegir los activos en los que invertir, ya que eso impacta en la preparación de las empresas y gobiernos en cuestión de cara a los retos medioambientales que aparezcan en el futuro, al mismo tiempo que condiciona sus métodos de producción y acceso a la financiación, entre otras razones.

Por ejemplo, un estudio del Banco de España concluía que los grandes bancos redujeron en cuatro puntos porcentuales su oferta de crédito a compañías de los sectores con más emisiones entre 2014 y 2019 al pasar del 47% al 43% de la financiación total.

Javier Lendines, director general de MAPFRE AM explica que la velocidad de implementación de las políticas ESG en los mercados ilíquidos está siendo más rápida que en los líquidos. “Valoramos cómo exigen a las compañías a las que dan financiación la incorporación de estos compromisos, algo que podemos ver en los ‘covenants’ o en los spreads que están pagando en la financiación, entre otros factores”, destaca.

MAPFRE PRIVATE DEBT, FIL, da prioridad a los criterios ESG en su selección de fondos, al igual que hace MAPFRE en el resto de sus inversiones.

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