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ECONOMÍA| 02.10.2023

Los errores más comunes que cometemos al manejar nuestro dinero y cómo evitarlos

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La educación financiera es aún una asignatura pendiente, que no se tiene en cuenta en nuestro proceso de aprendizaje a pesar de que aborda cuestiones que afectan a nuestro día a día. 

Por eso, tendemos a cometer muchos errores, especialmente cuando somos jóvenes adultos, y tenemos que empezar a gestionar nuestro propio dinero y nuestras primeras nóminas.

¿Cuáles son los errores más comunes a la hora de ahorrar y cómo los evitamos?

  1. Gastar más dinero del que ganamos

Al no saber gestionar nuestros ingresos, muchas veces se gasta más dinero del que se ingresa en un mes. Pensamos que podremos hacer frente a las deudas que creamos más adelante, pero no somos conscientes de que estamos formando un agujero financiero cada vez más grande y del que será más difícil salir. Además, también se tiende a gastar dinero que todavía no se ha recibido, cosa que hace que la deuda crezca y nos pone en peligro si después esos ingresos finalmente no aparecen. 

Para evitar que esto ocurra, lo mejor es hacer un plan financiero en el que se representen los ingresos que recibimos y los gastos que tenemos. De esta manera, podremos ver con perspectiva la cantidad de gastos que podemos asumir en un mes.

  1. No tener en cuenta el ahorro

Una parte esencial de nuestra gestión financiera debe ser el ahorro. Uno de los errores más grandes es no planear a futuro y, por tanto, no tener un plan de ahorro adecuado. Tendemos a centrarnos en los ingresos y gastos que tenemos en el presente, pero también debemos considerar los objetivos de futuro que tenemos cada uno individualmente. Cuando empezamos a gestionar nuestras finanzas debemos tener en mente una lista de prioridades venideras, como la compra o alquiler de una casa, de un coche, unas vacaciones, etc., y empezar a controlar el dinero que guardamos y gastamos. 

Para ello, la mejor opción es crear un plan de ahorro en el que tu controlas el mínimo y el máximo que quieres ahorrar cada mes, según tus objetivos o necesidades, y así,  podrás tener el colchón que necesitas para llevar a cabo tus metas a futuro.

  1. Pedir dinero prestado

Cada vez que pedimos un préstamo nuestro nivel adquisitivo disminuye. Muchas veces pensamos que la solución a nuestros problemas es ese crédito, pero no somos suficientemente conscientes de las consecuencias que tendrá esa deuda en el futuro. Antes de pedir dinero prestado, debemos hacernos una serie de preguntas:

  • ¿Podemos realmente asumir el gasto extra que supondrá nuestra deuda?
  • ¿Cuánto tiempo vamos a estar pagando el préstamo?
  • ¿Ingresamos realmente el dinero suficiente como para solicitar y cubrir este crédito?

Una vez planteado el escenario, si la respuesta a nuestras preguntas es no o nos limita financieramente, debemos olvidar la idea de pedir financiación y ser realistas con la situación en la que nos encontramos. 

  1. No tener en cuenta los gastos extraordinarios

Hay que ser conscientes de que no solo tenemos que cubrir los gastos fijos, sino que también podemos tener gastos extraordinarios con los que no contábamos y que supondrán un desembolso de dinero imprevisto. Nunca sabemos lo que puede pasar y debemos tener una previsión de los gastos que puedan surgir: una avería de coche, electrodoméstico o aparato tecnológico, multas,, subida de precios en seguros o gastos fijos. En general, una emergencia de cualquier tipo. 

Es por eso, que además del plan de ahorro previsto a futuro que ya hemos comentado, debemos tener un pequeño colchón para que estos gastos extraordinarios no nos supongan una brecha financiera. De modo que, tendremos que dividir nuestros ingresos en gastos fijos, gastos extraordinarios, plan de ahorro y gastos variables. 

  1. Olvidarte de los pequeños gastos fijos

Olvidarse de que tenemos ciertos gastos fijos también es más habitual de lo que pensamos. Este hecho va muy relacionado con la buena planificación de gastos e ingresos que comentábamos antes. En ocasiones, contratamos seguros o servicios que después se nos olvida tener en cuenta como gastos mensuales: contratación de plataformas de vídeo, de música, servicios de almacenamiento, suscripciones, etc. 

Es muy importante ser conscientes de lo que contratamos y añadir estos gastos a nuestra organización financiera.

  1. Mantener los gastos innecesarios

Tendemos a relajarnos mucho con los gastos variables que tenemos cada mes, es decir, los gastos más enfocados al ocio y el placer. El ser humano es un ser social, y necesita ciertas actividades para nutrir también su carácter de comunidad. Y a veces,nos dejamos llevar por nuestros deseos y esto nos puede llevar a tener un gasto más elevado del planeado en salidas sociales, comidas, actividades lúdicas, compras, etc. 

Por eso, es imprescindible no mantener algunos gastos innecesarios como fijos, y ser realmente conscientes de lo que podemos y lo que no podemos asumir.

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