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SOSTENIBILIDAD| 24.02.2022

El papel de MAPFRE para gestionar una transición energética justa para las personas

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A finales de 2019, coincidiendo con la COP 25 que finalmente se celebró en Madrid, se produjo, al menos en los países avanzados, el punto de mayor toma de conciencia social sobre la necesidad de salvar al planeta de la devastación provocada por el hombre, básicamente, en los últimos 300 años.

Las sociedades se movilizaron y urgieron a todas las empresas, organismos e instituciones a actuar y/o acelerar todos los compromisos relacionados con la palanca medioambiental de la sostenibilidad.

Como en otras situaciones similares, las grandes aseguradoras ya estábamos trabajando en esa dirección tanto en relación a la búsqueda de la neutralidad como emisores, es decir, reduciendo al mínimo nuestra propia huella, como sobre todo mediante una política de suscripción más ambiciosa, es decir, elevando la exigencia medioambiental de aquellas empresas o industrias que aseguramos, para ayudarles a ir transitando progresivamente desde modelos económicos basados el carbono, hacia otros más respetuosos con el medioambiente.

En esto somos firmes, no hay ninguna duda de que todos tenemos que avanzar hacia modelos económicos más sostenibles que permitan revertir los efectos catastróficos que se están produciendo por el cambio climático. Es nuestra responsabilidad, la de la generación presente, decir basta y trabajar para legar un situación diferente a las que vienen detrás, pero en MAPFRE también creemos que esa urgencia tiene que ser compatible con el respeto a las personas que dependen de los actuales modelos económicos que son, además, las actividades económicas “monocultivo” para muchas regiones del planeta.

La descarbonización económica es esencial para el planeta, pero también para las personas que dependen del actual modelo, por eso nuestro compromiso es acompañar y ayudar a nuestros clientes, y a las personas que dependen de su actividad, también en esa necesidad de avanzar hacia una actividad medioambientalmente más sostenible.  Plan a plan, año a año, vamos elevando la exigencia en la suscripción en relación al carbón, tanto en extracción como en combustible de una actividad económica, las arenas de alquitrán y el no aseguramiento de proyectos extractivos de esta naturaleza en el Ártico, entre otros compromisos que presentaremos en la próxima Junta General de Accionistas. Adicionalmente, para asegurar a nuevas empresas, uno de los elementos que tendremos en cuenta es si están comprometidas con el plan de transición energética que se requiere de todas las actividades para frenar el alarmante calentamiento del planeta.

Nuestro Plan de Sostenibilidad está basado en que cada uno de nosotros haga #LaParteQueNosToca, de tal manera que sumando esfuerzos y compromisos, seamos capaces de revertir la situación que el propio hombre ha provocado, pero también somos una compañía de personas que cuidan de personas, por lo que cuidamos la A de ambiental, la G de gobernanza y, sobre todo la S de social. Nuestra estrategia ASG tiene que servir para mejorar la vida de las personas, especialmente los más vulnerables. Con paso firme estamos contribuyendo a revertir una situación muy preocupante en relación con el planeta, pero no tenemos derecho a exigir que para corregir un deterioro generado durante siglos, exijamos que el precio lo paguen los millones de personas que hoy aún viven de determinado tipo de actividades, si no podemos ofrecerles a cambio una alternativa de empleabilidad realista y sostenible en el tiempo. La transición energética tiene que progresiva y razonablemente rápida, pero también justa.