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SALUD| 05.11.2021

“Los nuevos test GrimAge ya son capaces de predecir la esperanza de vida con precisión”

Marta Villalba

Marta Villalba

Ángel Durántez (1963) es uno de los doctores pioneros en España en la práctica de la medicina preventiva para el envejecimiento saludable (Age Management Medicine). Autor del libro Jóvenes a los 100, sus once años de experiencia le sitúan a la vanguardia en la aplicación de la que se considera el “paradigma sanitario del siglo XXI”, también llamada Medicina de las 7P por ser preventiva, proactiva, predictiva, personalizada, participativa, placentera y de precisión. Todavía no incluida como especialidad en los estudios universitarios, supone un área de conocimiento médico que involucra a muchos otros profesionales no necesariamente sanitarios. Todos juntos trabajan (de ahí viene la P de participativa) para adelantarse a la aparición de la enfermedad antes de que se manifiesten los síntomas. Y para lograr ese fin se basa, grosso modo, en llevar un estilo de vida saludable y en la medición de biomarcadores.

Complemento de la convencional, el objetivo de la medicina antiaging no es tanto alargar la longevidad como vivir esa última etapa de la vida libre de enfermedad. “Con la medicina reactiva se ha alargado la esperanza de vida 30 años, pero no tanto la calidad de vida en esos años de más. Tenemos que intentar posponer la aparición de la enfermedad a un momento más próximo al de nuestra muerte y, si es posible, retrasar el momento de nuestra muerte”, explica el doctor Ángel Durántez. Esas enfermedades del envejecimiento son el cáncer, las cardiovasculares, las neurodegenerativas (especialmente el alzhéimer) y las del aparato locomotor (artrosis, osteoporosis…). “En las sociedades avanzadas son las que se llaman enfermedades crónicas no transmisibles y/o enfermedades relacionadas con el proceso de envejecimiento. Es decir, que se van a producir sí o sí solamente por el paso del tiempo. Si llegáramos a vivir 150 años, acabaríamos teniendo alguna”.

A diferencia de la medicina clásica en la que el paciente sigue las instrucciones dadas por el doctor, en la especializada en prevenir el envejecimiento la persona se adelanta a la enfermedad y todo depende de uno mismo. “Debe tener una actitud proactiva y tomar las riendas de su salud” para llevar un estilo de vida saludable. Esto es, mantener un peso adecuado, no fumar ni beber alcohol, nutrirse bien… ¿La edad ideal para comenzar? El doctor recomienda la década de los 40 años porque es ahí (e incluso antes) cuando empezamos a enfermar. Aunque nunca es tarde para iniciarse. El ejercicio, la nutrición, la suplementación nutricional, el sueño y el descanso, evitar hábitos tóxicos, el control del estrés, la optimización hormonal y la vigilancia de los biomarcadores son los pilares básicos de la medicina preventiva.

Sin ese autocontrol y voluntariedad del paciente, la medicina antienvejecimiento no es posible. Tampoco sin las herramientas que permiten al médico especialista conocer a fondo el estado de la persona. Así, la clave para predecir, personalizar y precisar la salud con el fin de ralentizar el envejecimiento se encuentra en la medición e interpretación de los biomarcadores relacionados con la longevidad. Porque lo normal no siempre es lo óptimo, según Ángel Durántez: “Lo que puede ser bueno para todos, puede ser insuficiente para ti”. Y pone el ejemplo de alguien que piensa que está bien por tener la tensión sistólica con 135 de media (por debajo de 140 se considera normal) y, sin embargo, eso se considera prehipertensión.

Entre los cientos de biomarcadores que pueden medirse, Ángel Durántez destaca los vinculados con el metabolismo de los hidratos de carbono, la inflamación y el riesgo cardiovascular, además de los genéticos, los de adiposidad (porcentaje de grasa visceral, IMC…) y los relacionados con la presencia de arterioesclerosis. Una de las pruebas más novedosas es la medición de la epigenética del envejecimiento. Así como la fecha de nacimiento marca la edad cronológica, el reloj epigenético indica la edad biológica del organismo (a nivel de tejidos y celular) que “puede no corresponderse con la cronológica”, especifica el doctor.

Este tipo de pruebas que miden la edad biológica han avanzado tanto que “los nuevos test GrimAge ya son capaces de predecir la esperanza de vida con precisión” (del 96%). Es una edad teórica, calculada de forma matemática suponiendo que se mantiene el estilo de vida. “Si lo modificas, esa longevidad puede alargarse o acortarse”. Este reloj epigenético de última generación GrimAge es el más avanzado que existe actualmente para ese fin, y ha sido desarrollado por el científico Steve Horvath, uno de los fichajes de los multimillonarios Jeff Bezos y Yuri Milner para la empresa Altos Labs, junto con los españoles Manuel Serrano, del Instituto de Investigación Biomédica de Barcelona, y Juan Carlos Izpisúa, biólogo del Instituto Salk, en La Jolla (California), entre otros investigadores expertos en longevidad y rejuvenecimiento humano.

Terapia contra el declive hormonal: una doble función

La medicina preventiva del envejecimiento también se focaliza en el declive de los niveles hormonales que se produce a medida que se cumplen años. La falta de fuerza, de vitalidad, de capacidad neurocognitiva, de función sexual, de elasticidad en las arterias y de sueño son algunos de los síntomas de ese deterioro de las hormonas. Para restaurar los niveles hormonales perdidos, el doctor aplica la terapia de optimización bioidéntica. Con este tratamiento “puedes recuperar parte de la funcionalidad perdida y, por otro lado, se sabe que esa restitución hormonal puede prevenir las enfermedades relacionadas con el proceso de envejecimiento”. Ángel Durántez lamenta que este tipo de tratamiento solo esté integrado en la medicina convencional cuando existe una enfermedad: “Como el declive hormonal, también es natural padecer cataratas, que sí se tratan”.

En lo relativo a la nutrición, el mayor error para el doctor Durántez es el progresivo abandono de la dieta mediterránea. “Estamos perdiendo la costumbre de cocinar, de ir al mercado a comprar, a la frutería, pescadería… En vez de eso, optamos por procesados y ultraprocesados”. El doctor avisa de que, en general, estamos comiendo más carbohidratos de lo que debiéramos, pero “no hay que ser absolutistas ni dogmáticos. No todos somos iguales, cada uno tenemos nuestra epigenética. Hay quien se encuentra fenomenal haciendo ayuno intermitente no cenando, otros no lo soportan. Algunos toleran perfectamente una dieta con una restricción de hidratos de carbono, a otros no les sienta bien comer carne. Si quieres saber qué tal comes, mídete, por ejemplo, los biomarcadores del metabolismo hidrocarbonado”.

 

 

El doctor explica que, pese a que todavía no hay estudios en humanos, la restricción calórica parece ser que pone en marcha los genes de la longevidad. “Tenemos esos mecanismos de reparación que se activan con el ayuno. Sin embargo, el exceso de calorías produce una sobrecarga. Es como un motor, si tú le haces al coche 50.000 kilómetros al año probablemente te dure menos que si le haces 5.000. El ayuno o la restricción calórica es como hacer menos kilómetros a tu coche”.

 

Geroprotectores para curar la vejez

No sin polémica, la Organización Mundial de la Salud prevé incluir la vejez como una enfermedad en la Clasificación Internacional de Enfermedades. Los avances científicos están modificando el envejecimiento. Ya existen fármacos senolíticos que lo reducen limpiando el cúmulo de células senescentes o zombis. Otras sustancias evitan el daño epigenético del ADN con el paso del tiempo, como la metformina. Es lo que se conoce como geroprotectores.

“Ahora mismo hay bastante inversión puesta en laboratorios que están investigando qué hacer para abordar directamente las causas profundas del envejecimiento, porque sería una manera de evitar que esas células se deteriorasen y se produjeran muchas enfermedades. La propia María Blasco, directora del CNIO (Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas) ha dicho mil veces que, si fuéramos capaces de curar el envejecimiento, curaríamos del golpe todas esas enfermedades”.

Firme defensor de la suplementación prescrita por un profesional de forma personalizada para corregir déficits, según la experiencia de Ángel Durántez, los nutrientes que solemos tener más bajos en España, en general, son la vitamina D y los ácidos grasos omega 3. Respecto a la melatonina precisa que es un magnífico citoprotector celular y no solo es beneficiosa para el sueño, también actúa como un geroprotector, si bien “para conseguir que los niveles intracelulares de melatonina aumenten, deben ingerirse dosis de 25, 30, 40 mg o incluso más de 100 mg diarios”.

 

 

El doctor Durántez se muestra esperanzado con los avances en terapia génica y terapia regenerativa para curar enfermedades y prolongar la vida. También con la nanorrobótica que fusiona tecnología y biología: “Habrá estrategias terapéuticas con nanobots del tamaño de un hematíe o glóbulo rojo que podrán limpiar una arteria o hacer un efecto terapéutico dirigido en una parte de nuestro cuerpo”. El especialista ve posible que algunos de estos adelantos sí empiecen a estar disponibles —como la terapia génica para tratar el infarto de miocardio, la diabetes o la artrosis— pero otros “probablemente no los veamos nosotros”.

Hasta que llegue ese futuro, la fórmula para envejecer de forma saludable está clara: hacer lo que ya se sabe que funciona, como controlar el peso, hacer ejercicio, no fumar o evitar el alcohol y el estrés. Para los que ya estén comprometidos con este comportamiento o estilo de vida y quieran dar el siguiente paso, “que se midan los biomarcadores para colocarlos en el nivel óptimo”. Aunque de momento no existen muchos sitios que midan e interpreten esos parámetros, sí que están cada vez más accesibles a través de internet, ya que “hay un interés entre los jóvenes hacia todo esto”, apostilla Ángel Durántez, para quien todo este movimiento y esta forma de abordar la salud son algo imparable.