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SALUD| 15.09.2021

Nuevos modelos de atención sanitaria: hacia una mejor y más sostenible prestación de salud

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Vivimos tiempos de cambio acelerado en muchos órdenes de la actividad económica y social, y el entorno de la asistencia sanitaria no es una excepción.

La prevalencia y el impacto de enfermedades complejas y crónicas, como las patologías cardiovasculares, el cáncer, la diabetes y las enfermedades mentales, están en aumento. Este tipo de enfermedades implican que una persona puede requerir atención sanitaria durante varias décadas de su vida.

A pesar de esta mayor incidencia de muchas enfermedades, las personas viven más tiempo. La OMS proyecta que para 2050 habrá dos mil millones de personas mayores de 60 años en el mundo, más del doble que en 2015. Ya hay más personas mayores que niños menores de cinco años.

Las implicaciones económicas de estas tendencias para las sociedades son profundas. Las afecciones médicas complejas y crónicas relacionadas con la edad ahora representan la mayor parte de los presupuestos de atención médica en todo el mundo. La prestación de servicios de asistencia sanitaria y social sigue concentrándose en entornos hospitalarios y especializados, lo que lleva al uso ineficiente de recursos de salud limitados.

El resultado es un empeoramiento de la calidad de la atención para los pacientes, así como una inflación de costes descontrolada, ya que la complejidad de la demanda no es satisfecha por modelos de atención sanitaria “tradicionales”.

¿Cómo absorber los costes crecientes de la atención sanitaria de poblaciones envejecidas sin poner en peligro la sostenibilidad de las cuentas públicas y de la industria de los seguros de vida y salud?

Es lo que trata de preguntarse el último estudio que acaba de publicar la Asociación de Ginebra, New Care Models. How insurers can rise to the challenge of older and sicker societies, elaborado por Adrita Bhattacharya-Craven y Nicholas Goodwin.

En el estudio, el think tank formado por las principales compañías aseguradoras internacionales, entre ellas MAPFRE, pone el foco en los Nuevos Modelos de Atención Sanitaria (New Care Models) que están emergiendo en los últimos años.

Los NCM, según el estudio, representan un nuevo enfoque para la prestación de cuidados sanitarios con un “triple objetivo”: Mejorar las experiencias de atención y los resultados de salud y fomentar una prestación de servicios más sostenible financieramente.

Los nuevos modelos de atención cuentan con una serie de características: en primer lugar, hacen hincapié en la prevención antes que en el tratamiento, con el objetivo de ayudar a las personas a mitigar los factores que contribuyen a la aparición de enfermedades. En segundo lugar, integran todos los aspectos de las necesidades de atención sanitaria, desde la salud hasta las relacionadas con la edad y el envejecimiento.

En tercer lugar, su objetivo es “desinstitucionalizar” la atención sanitaria, al sacarla de los costosos hospitales e instalaciones médicas para acercarla a los entornos domésticos y comunitarios, a menudo con la ayuda de la digitalización.

Este tipo de medidas podrían redundar en mejoras significativas en la experiencia de atención sanitaria para las personas, así como en mejores resultados de salud, y en servicios menos costosos para todas las partes interesadas.

Desde MAPFRE, Alfredo Castelo, Director Corporativo de Negocio y Clientes de la compañía, opina que el foco en los nuevos modelos de atención sanitaria debe estar “en la necesaria visión de 360 ​​grados, donde todos los grupos de interés deben estar lo más alineados posible, dentro de un ecosistema de salud, con una nueva salud global conectada. El punto clave inicial, es que esta visión integral el cliente y su bienestar debe estar en el centro de todas las estrategias”.

En este contexto, es necesaria la colaboración público-privada, de forma que las aseguradoras puedan ofrecer estos servicios en coordinación con los Gobiernos y sus necesidades en los diferentes grados de madurez de los sistemas públicos de salud. Otro elemento que se puede incorporar a la coordinación público-privada e incluso sectorial más global, es el papel clave del gasto farmacéutico y de los propios fabricantes de medicamentos, “cuyo ejemplo más global lo tenemos con las vacunas COVID-19, pero sería deseable poder extrapolarlo a otras necesidades médicas”, explica Castelo.

 

El ejemplo de MAPFRE en República Dominicana

El estudio de la Asociación de Ginebra cita explícitamente como ejemplo el modelo de colaboración público-privada en la República Dominicana, donde las aseguradoras comerciales están trabajando con los seguros nacionales de salud. La República Dominicana cuenta con un plan de seguro de salud obligatorio conocido como Seguro Familiar de Salud que atiende a los trabajadores en todo el sector público y privado, los jubilados y sus familias. SFS paga una suma per cápita a los administradores de riesgos de salud (ARS) independientes, que son entidades / aseguradoras públicas y privadas que administran el plan en nombre del gobierno. MAPFRE es una de esas compañías, a través de la marca MAPFRE Salud ARS que supervisa la gestión general de riesgos y la prestación de servicios con un enfoque en la atención médica integral.

En esta derivada, las diferentes asociaciones de aseguradoras de cada país juegan ese papel unificador de criterios en el que las compañías pueden dar respuestas coherentes, coordinadas y consensuadas a los problemas globales de la sociedad en materia de salud. “Las aseguradoras deben ser capaces de integrar procesos eficientes y automatizados, asumiendo responsabilidades con el rol de gerentes de salud, que acompañan al asegurado en la coordinación de su necesidad sanitaria, mejorando la experiencia de cliente”, explica Castelo, que coordina un equipo que da servicio a 21 países en los que MAPFRE opera en el negocio de Salud.

El papel de la tecnología

Uno de los retos para los aseguradores es la convergencia del seguro de Salud en el futuro, hacia el seguro de salud y bienestar, con tendencias fundamentales como el bienestar, con dispositivos para clientes que ayuden a medir su estado de salud, “el paciente conectado” y el uso del big data.

“La evolución de los seguros desde el tratamiento hacia la prevención de enfermedades es un enfoque estratégico. Gracias a la tecnología podremos acortar los tiempos de diagnóstico, pero debe ser eficaz, para que no supongan un incremento de costes por el uso de las nuevas tecnologías; ese es uno de los desafíos”, añade Castelo.

Otro actor importante en los grupos de interés son las empresas y la importancia social y empresarial del seguro de salud dentro de los beneficios para los empleados, donde los empleadores tienen un rol protagonista dentro del ecosistema. “Las empresas son importantes agentes sociales y facilitadores del acceso a los seguros de salud y de programas preventivos, donde las aseguradoras son unos buenos compañeros de viaje”.

El sector asegurador tiene, en definitiva, un papel fundamental en el cuidado de la salud de los ciudadanos, por lo que queda mucho trabajo por realizar, que requiere el compromiso del sector público y privado, y en definitiva de toda la sociedad en general. Los nuevos modelos de atención sanitaria pueden ser un paso en esa dirección.