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SALUD| 09.10.2020

Esta crisis ha mostrado a la sociedad que el sector farmacéutico es colaborador indispensable del sistema sanitario

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La actividad de MAPFRE está íntimamente ligada a la protección de sus clientes y a la innovación en salud, con soluciones aseguradoras y plataformas de servicios digitales como Savia. En la lucha contra el coronavirus el sector farmacéutico innovador desempeña un papel clave -en colaboración con las autoridades sanitarias- en todo el mundo. Entrevistamos a Federico Plaza, director de Corporate Affairs de Roche Farma España y VP de Famaindustria, sobre desafíos como el nuevo modelo de investigación hacia la medicina personalizada, la necesidad de seguir fortaleciendo el tejido investigador y la búsqueda de soluciones al gran problema de salud global que la Covid-19 está suponiendo.

Pregunta (P.): Estamos todos atentos a la consecución de vacunas y tratamientos seguros y fiables, y a su posterior distribución. La OMS ha alertado del peligro de nacionalismos por la vacuna, ¿a qué otros retos nos enfrentamos?


Respuesta: La pandemia de COVID-19 ha generado una crisis sin precedentes en todo el mundo y constituye, sin duda, uno de los mayores desafíos a los que nos enfrentamos como sociedad. Para bien o para mal, muchas cosas ya no volverán a ser lo mismo. La lucha contra la pandemia es tarea de todos, y solo superaremos esta crisis si trabajamos todos de forma coordinada y en un régimen de colaboración estrecha, tanto a nivel de países como de empresas e instituciones públicas y privadas. Este es uno de nuestros principales retos. Tenemos la fortuna de formar parte de un sector, el de la industria farmacéutica innovadora, que ha jugado un papel clave, en estrecha colaboración con las autoridades sanitarias, en la lucha contra el coronavirus.

La contribución de nuestro sector, y en particular de empresas como Roche, se basa la búsqueda de soluciones frente la nueva enfermedad a través de la investigación y desarrollo de vacunas y antivirales

La contribución de nuestro sector, y en particular de empresas como Roche, se basa la búsqueda de soluciones frente la nueva enfermedad a través de la investigación y desarrollo de vacunas y antivirales, así como mediante el suministro de productos ya aprobados en otras indicaciones que pudieran ser de utilidad para su uso en pacientes de COVID-19. Pero también hemos de garantizar en todo momento el mantenimiento del suministro de medicamentos contra otras patologías para los pacientes que los necesitan en los centros hospitalarios. También trabajamos en el desarrollo y puesta a disposición de las autoridades sanitarias de nuevas herramientas de diagnóstico para detectar de la forma más temprana posible, y con la mayor precisión, los casos de COVID-19, como los nuevos test rápidos de anticuerpos y antígenos, que a la ventaja de tener un coste reducido suman la de ser capaces de ofrecer resultados en 10 o 15 minutos.
Otro importante reto, en el que nuestro sector creo que está haciendo las cosas bien, es el referido al mantenimiento de la actividad económica, tanto para asegurar el normal suministro de medicamentos y productos sanitarios como para colaborar en la estabilidad económica y el fortalecimiento del tejido industrial.

(P): Hemos oído a las grandes reclamar una mayor cooperación público-privada para garantizar un acceso equitativo, ¿en qué medida es esto esencial?

Como señalaba antes, si algo ha puesto de relieve esta crisis es la necesidad de trabajar de forma coordinada, aunando esfuerzos desde todos los sectores y desde todas las instancias, ya sean públicas o privadas, para encontrar soluciones. Un buen ejemplo de ello es la investigación biomédica y el fortalecimiento del tejido investigador, que son hoy más prioritarios que nunca. Este es un aspecto especialmente relevante para empresas como Roche, líder en I+D biomédica en España, donde invertimos más de 60 millones de euros en investigación clínica, que se traducen en cerca de 300 ensayos clínicos en hospitales con la participación de más de 16.000 pacientes. Resulta esencial mantener esta actividad durante la actual crisis, y por ello Roche ya lleva meses trabajando en un nuevo escenario, marcado por el impacto del COVID y que se va a caracterizar por la incorporación de la telemedicina y la extensión del uso de las herramientas digitales a numerosos aspectos de la investigación clínica y la actividad asistencial que antes se desarrollaban de forma presencial.

(P): En medio de esta situación compleja y todavía sin controlar, ¿cómo es el presente farmacéutico?

No cabe duda de que la pandemia ha acelerado de una forma muy importante la transformación en la que ya estaba inmerso nuestro sector, un proceso que venía provocado por la creciente digitalización del sistema sanitario y por el avance de las ciencias ómicas, como la genómica o la proteómica. Ambos factores han abierto la puerta a un nuevo modelo de investigación que se traduce en innovaciones cada vez más encuadradas en lo que conocemos como medicina personalizada, que no es otra cosa que proporcionar a cada paciente el tratamiento más ajustado al perfil molecular de su enfermedad y en el momento oportuno.

(P): El sector se halla en pleno proceso de transformación y ha resistido bien a la pandemia según los últimos estudios, ¿cómo valora el futuro?

En lo que se refiere al proceso de investigación, desarrollo y puesta a disposición de los pacientes de innovaciones terapéuticas, la pandemia ha supuesto todo un acicate para el sector, que está añadiendo más eficiencia a un proceso que ya de por sí era eficiente, y recortando los plazos allí donde fuera posible sin que haya mermas en la seguridad de los pacientes, que para nosotros es una prioridad absoluta. El hecho de que en tan pocos meses haya decenas de proyectos de vacunas y antivirales, y que haya ya un abanico amplio de test diagnósticos, nos indica que el sector ha estado a la altura del reto, y que va a hacer todo lo posible en el futuro para encontrar las vías de solución a este gran problema de salud global, siempre en colaboración con las autoridades sanitarias de todo el mundo.

No cabe duda de que la pandemia ha acelerado de una forma muy importante la transformación en la que ya estaba inmerso nuestro sector, un proceso que venía provocado por la creciente digitalización del sistema sanitario y por el avance de las ciencias ómicas

(P): Vds. tienen un papel esencial, al proporcionar cuidados, gestionar y como comunicadores más próximos a la sociedad. Sobre este último aspecto, el de la comunicación, ¿qué balance hacen?

Creo que esta crisis ha permitido que la sociedad perciba con claridad el enorme valor añadido que aporta un sector como el nuestro, no solo a la hora de ofrecer en tiempo récord posibles soluciones sino también en su condición de colaborador indispensable del sistema sanitario, de impulsor del tejido investigador y de motor de la economía basada en el talento y la innovación.