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ECONOMÍA| 15.11.2022

Incrementar el ahorro a largo plazo es uno de los principales retos para afrontar el desafío del envejecimiento

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António Nogueira Leite es un prestigioso economista portugués y catedrático de Economía de la Universidad Nueva de Lisboa. Con una dilatada experiencia en el mundo empresarial, especialmente en el ámbito financiero, ha sido presidente de la Bolsa de Lisboa y secretario de Estado del Tesoro y Finanzas de Portugal. Autor de diferentes publicaciones, en la actualidad, es miembro del consejo de administración de MAPFRE Seguros Gerais, además de ocupar diferentes cargos de responsabilidad en otras empresas.

Aprovechamos para entrevistarle en el encuentro que MAPFRE Global Risks celebró recientemente en Lisboa con brokers locales e internacionales para analizar los riesgos y desafíos a medio y largo plazo, en un contexto de máxima incertidumbre como el actual. Reconoce que la crisis económica que estamos viviendo seguirá teniendo un gran impacto en Europa, con elementos ya conocidos hoy por todos (inflación, dependencia energética, etc) que cada día adquieren mayor protagonismo, aunque en este caso de forma negativa, y no descarta una recesión en 2023. Pero, dejamos un poco de lado la política macroeconómica para centrarnos en otros temas que también son relevantes y tendrán un papel decisivo en el futuro: el envejecimiento de la población y la sostenibilidad, por ejemplo.

El sistema de pensiones es uno de los pilares de las sociedades modernas pero su configuración es diferente en cada país. Para poder mantener el poder adquisitivo de los jubilados, sería necesario incrementar el ahorro privado a largo plazo, ¿cómo se puede conseguir esto?

Este es uno de los principales retos de las sociedades occidentales desarrolladas y, en concreto, de los países ibéricos. El envejecimiento de la población está planteando importantes desafíos al estado social, no solo en las pensiones, sino también en otras áreas como la sanidad y el cuidado de las personas mayores. En el caso de las pensiones, el problema es enorme y estos países son conscientes de que contar con un número menor de cotizantes activos que de pensionistas provocará que los sistemas ofrezcan menos prestaciones en las próximas décadas. En el caso de Portugal, una persona se jubila actualmente con una media del 84% del último salario, pero este porcentaje se reducirá significativamente en el futuro. Una persona de 50 años no debería esperar una pensión pública con un importe superior al 55% del último salario. En este sentido, se hace necesario utilizar los instrumentos disponibles para promover el ahorro. La UE estudia activar un plan de ahorro europeo para la jubilación, aunque todavía habrá espacio para ampliar la oferta de productos de ahorro a largo plazo con niveles de riesgo adecuados para este tipo de ahorro. Las entidades financieras y, en concreto, las compañías de seguros, deberían jugar aquí un papel importante. Los presupuestos de los diferentes países también deben tener en consideración aquellos incentivos que conduzcan a un mayor ahorro a través de beneficios fiscales y promuevan la máxima estabilidad posible de los diferentes regímenes fiscales.

Los trabajadores mayores son los más castigados por un mercado laboral que en ocasiones les expulsa, precisamente, por su edad. ¿Qué se puede hacer para aprovechar esa experiencia y conocimiento?

El modo de organización de las sociedades y el avance de las tecnologías de la comunicación llevarán a la necesidad de flexibilizar los posibles métodos para estar en el mercado laboral, así como la posibilidad de trabajar a tiempo parcial una vez alcanzada la edad de jubilación. Este último aspecto cobrará mayor relevancia en el futuro, pues se prevén pensiones más bajas que las actuales (la alternativa sería un aumento considerable de la tributación de las generaciones más jóvenes, lo cual es injusto e inviable dados los niveles de tributación actuales) y la medicina sigue avanzando, lo que contribuye a que cada vez más personas puedan mantenerse activas hasta edades más avanzadas si así lo desean. Asimismo, muchos estudios evidencian los beneficios de contar con personas con conocimientos y gran experiencia acumulada para las organizaciones.

ANTONIO NOGUEIRA

¿Qué efectos puede tener sobre la economía el proceso de digitalización que se está viviendo actualmente y sobre las personas?

El proceso de transformación digital que vivimos actualmente ya nos ha cambiado la vida, pero en el futuro lo hará aún más. Nos facilitará la realización de muchas tareas, tanto domésticas como profesionales y posibilitará una dinámica permanente de optimización de procesos, con impacto en las organizaciones y su estructura. Parte de la futura competitividad dependerá del éxito de estos cambios, por lo que es importante realizar un esfuerzo permanente para la inversión en equipos, redes, programas y personas. Además, la reducción de los desplazamientos físicos tendrá un impacto en la huella de carbono de nuestras actividades profesionales y recreativas.

Hoy la responsabilidad medioambiental es valorada por la sociedad. ¿La inversión en energías renovables podría suponer un ahorro notable a futuro para las empresas?

Sin duda alguna. Basta pensar que algunas empresas líderes mundiales en su sector, como Apple o Amazon, entre otras, tienen acuerdos con productores de energías renovables para que su actividad se base íntegramente en energías limpias. A medida que la producción renovable gana más impulso y se vuelve más eficiente, es natural que la transición se acelere en beneficio del medio ambiente, los operadores de energía y sus empresas clientes.

Con la invasión de Ucrania, el acceso a energías, como el petróleo o el gas, se ha visto considerablemente afectado y surge la necesidad de buscar alternativas ¿Considera que, a día de hoy, el acceso a la energía renovable, tanto para empresas como para particulares, es considerado un lujo?

No puede ser un lujo. No podemos tener renovables solo por cuestiones de almacenamiento en los momentos en los que no hay producción. Considero que es posible avanzar hacia una combinación más renovable con menor producción de CO2, teniendo en cuenta los avances que se están promoviendo. Además, la evolución de la tecnología irá en esa dirección, con los apoyos de los gobiernos y la capacidad de innovación de las empresas y centros de investigación.

Uno de los grandes temas que preocupaban cada vez más es la apuesta por la sostenibilidad. Crecimiento económico y sostenibilidad, ¿están reñidas o pueden ir de la mano?

Creo que están alineados. Hoy en día, sabemos que el mundo tal como lo conocemos depende de nuestras acciones y de cómo defendamos o no las expectativas de las sociedades en las que operamos y del entorno en el que nos movemos. En la actualidad, las organizaciones empresariales líderes son conscientes de que sus proyectos maximizan el valor a largo plazo si incorporan estas inquietudes. De esta forma, se aseguran el respaldo y la confianza de sus clientes y demás grupos de interés, minimizando los riesgos de continuidad del negocio, riesgos reputacionales y de valor de las respectivas marcas. El valor económico sin sostenibilidad es cada vez más efímero e inferior al que resulta de una estrategia en la que las empresas valoran sus capacidades y recursos internos, pero, al mismo tiempo, cuidan el mundo en el que operan y la sociedad con la que interactúan.