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ECONOMÍA| 12.01.2023

Las amenazas para la economía mundial en 2023

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La llegada de 2023 trae nuevos riesgos para economía que podrían desencadenar un evento similar a un shock recesivo. La actualización del informe Panorama de MAPFRE Economics añade dos nuevos riesgos a la estabilidad mundial: la vulnerabilidad del mercado inmobiliario y del energético. Se suman así a otros seis problemas que, de agudizarse, podrían fijar la tasa de crecimiento global por debajo del 1%.

Los mercados inmobiliarios se enfrentan a un entorno de mayor vulnerabilidad como consecuencia de la subida de tipos y la caída de la demanda. Del lado de la oferta, los inventarios persisten en niveles históricamente bajos. Sin embargo, “la sobrevaloración acumulada desde el estallido de la pandemia en ciertos mercados como Canadá, Reino Unido o Estados Unidos aumenta el riesgo de una corrección de precios”, según indica el informe. Aunque se espera que el proceso sea moderado, existe la posibilidad de que se exacerbe debido a un débil mercado laboral y al mantenimiento de una política monetaria restrictiva.

RIESGOS GLOBALES GRAFICO

 

En cuanto a los mercados energéticos, los analistas esperan que los precios permanezcan altos durante un largo periodo de tiempo y que la disminución de la demanda sea contrarrestada por una escasez en la oferta. En los últimos meses, el coste de la energía se ha ido moderando, pero, mientras la guerra en Ucrania no termine, el entorno geopolítico seguirá siendo volátil y adverso. “Además, los inventarios globales están en niveles históricamente bajos y en el corto plazo sigue siendo imposible sustituir el gas y el petróleo por otras fuentes de energía renovable”, añaden los expertos del Servicio de Estudios de MAPFRE.

Otro de los grandes riesgos es la sostenibilidad de la deuda global. Los países desarrollados registraron en el tercer trimestre de 2022 una disminución con relación al PIB de tres puntos porcentuales. Pero, en el caso de los emergentes, hubo un incremento de dos puntos. Gonzalo de Cadenas-Santiago, director de análisis macroecónomico y financiero de MAPFRE Economics, espera que la cifra aumente este año. Además, la depreciación de sus monedas frente al dólar supone un desafío adicional para estas economías, cuya alternativa a corto plazo se centra en la reestructuración del perfil de vencimiento. Los países desarrollados, por su parte, se enfrentan a montos crecientes por políticas contracíclicas persistentes y a un contexto macroeconómico adverso para favorecer la ratio.

Para 2023 también ha aumentado el riesgo a una contracción económica mucho más profunda de lo anticipado, como consecuencia de la sobrerreacción de los bancos centrales a la inflación, que también se mantiene como una de las amenazas principales para este año. Los expertos de MAPFRE Economics no descartan efectos de segunda ronda y “una reacción monetaria más restrictiva, con su consecuente impacto para controlar la demanda agregada”.

Otro riesgo que, no obstante, ha pasado a un segundo plano, es la crisis soberano-financiera en China. La esperada relajación de las restricciones por el Covid-19 en China dotan de un mayor potencial de desempeño a la economía asiática, liderado por una previsible liberación del consumo (tanto por la mejoría de la confianza del consumidor como por el ahorro acumulado durante la prolongada fase de restricciones) y una posible dinamización de los sectores tanto manufacturero como de servicios que ayuden a aliviar el deterioro exportador acumulado de la economía china en los últimos trimestres. A su vez, con la política monetaria del banco central chino asentada en el terreno acomodaticio y enfocada en el crecimiento, sumada una política fiscal más proactiva, podría suponer un catalizador adicional y reforzar los motores de crecimiento endógeno en ese país.

Por otra parte, hay una serie de conflictos que amenazan la estabilidad geopolítica. A nivel global, parece improbable que se restablezcan en el corto plazo las relaciones comerciales entre Rusia y los países miembros de la OTAN. Por el contrario, es posible que haya una nueva ronda de sanciones que, aunque efectivas parcialmente, pueden acarrear efectos negativos para el resto de las economías. A nivel regional, Europa se enfrenta a una disciplina fiscal que se suma a la retirada de compras por parte del BCE en un contexto de menor crecimiento. Las cuentas públicas de América Latina están siendo escudriñadas por el mercado ante el temor de una política fiscal no balanceada, y las próximas elecciones a gobernador en Estados Unidos dificultarán la aprobación de nuevas medidas de cooperación trasatlántica.

También se mantiene el riesgo climático. Los acuerdos de la 27ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP27) volvieron a ser limitados, al centrarse en el establecimiento de un fondo para ayudar a pagar las pérdidas y los daños provocados por la crisis ambiental, y dejando fuera las más medidas más agresivas para lograr una transición acelerada hacia un mundo cero en carbono.