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SOSTENIBILIDAD | 24.10.2023

¿Cómo afectaría un grado de temperatura más al planeta?

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Puede parecer insignificante, pero sus repercusiones son de gran alcance y afectan a áreas críticas de nuestro ecosistema. Te explicamos cómo está afectando la subida de la temperatura al ecosistema, a las personas y a la estabilidad de nuestro planeta, y cómo podemos contribuir a reducir las consecuencias del cambio climático.

El cambio climático es una realidad innegable que está transformando nuestro planeta a una velocidad sin precedentes. Uno de los escenarios más preocupantes es el aumento de la temperatura global en los próximos años, que se debe, principalmente, a los efectos de los gases invernadero y que se agravan con la combustión de carbón y otros materiales de uso extensivo durante la industrialización.

¿Cómo podemos, entonces, minimizar el efecto de esta concentración de gases en nuestra atmósfera? ¿Qué medidas pueden tomarse? Y, lo más importante, ¿cómo podemos llevarlas a cabo?

Para responder a estas cuestiones debemos partir del Acuerdo de París, firmado en 2015 con el objetivo de limitar el calentamiento mundial a muy por debajo de dos grados centígrados, preferiblemente a 1,5, en comparación con los niveles preindustriales. Significó el primer acuerdo firmado por 196 partes unidas en una causa común para emprender esfuerzos ambiciosos dirigidos a combatir el cambio climático.

A simple vista, un grado de incremento puede parecer insignificante, pero sus repercusiones son de gran alcance y afectan a áreas críticas de nuestro ecosistema.

En este artículo, conoceremos las consecuencias de esta subida en la temperatura en aspectos cruciales como el nivel del mar, el hielo en el Ártico, las olas de calor extremo, los ecosistemas y los cultivos.

Aumento del nivel del mar

Un aumento de un grado en la temperatura global tendría un impacto directo en el nivel del mar, ya que se estima que podría resultar en un aumento adicional de 10 a 20 centímetros en el nivel del mar para finales de siglo. La pérdida de tierras fértiles y de ecosistemas costeros sería una consecuencia devastadora para comunidades enteras. La adaptación y la implementación de medidas de mitigación son esenciales para abordar este desafío.

Este fenómeno desencadenaría desplazamientos de poblaciones costeras y amenazaría la integridad de infraestructuras críticas.

Deshielo del Ártico

El Ártico es una de las regiones más sensibles al cambio climático. La aceleración en el deshielo no solo tendría un impacto en la subida del nivel del mar. También se produciría un efecto en la pérdida de la capa de hielo, que afectaría a la regulación del clima, a los patrones de corriente oceánica en todo el mundo, así como a especies como el oso polar y otras comunidades humanas que dependen de estos ecosistemas.

Los hielos polares también juegan un papel fundamental en la regulación de la temperatura al ser capaces de reflejar un alto porcentaje de las radiaciones solares que inciden en nuestro planeta. ¿Qué ocurre al tener menor superficie helada? Se refleja mucha menos radiación solar, se absorbe más y por tanto la temperatura general del planeta aumenta.

Olas de calor extremo

El aumento de un grado en la temperatura también intensificaría las olas de calor extremo, que se volverían más frecuentes y prolongadas, aumentando así el riesgo de enfermedades relacionadas con el calor y afectando especialmente a las poblaciones más vulnerables.

En términos de ecosistemas, los bosques, por ejemplo, se enfrentarían a un riesgo adicional, como incendios forestales más intensos y frecuentes, lo que alteraría drásticamente la composición y estructura de los ecosistemas terrestres.

Impacto en los cultivos y la seguridad alimentaria

Las variaciones en los patrones de precipitación y temperaturas alterarían las zonas aptas para el cultivo de ciertos alimentos, lo que requeriría adaptaciones significativas en las prácticas agrícolas. Además, los fenómenos climáticos extremos, como sequías e inundaciones, serían más frecuentes, lo que impactaría negativamente en la producción de alimentos, y, en consecuencia, a una mayor inseguridad alimentaria en muchas partes del mundo debido a la escasez de determinados alimentos básicos.

 

Tiempo de actuar

El aumento de un grado en la temperatura global no debe subestimarse. Sus efectos serían profundos y generalizados y afectarían al ecosistema, a las personas y a la estabilidad de nuestro planeta.

Sin embargo, aún tenemos la capacidad de tomar medidas significativas para mitigar estos impactos. La reducción inmediata y a gran escala de gases de efecto invernadero, la transición hacia fuentes de energía renovable, la adopción de prácticas agrícolas sostenibles y la protección de ecosistemas críticos son solo algunas de las acciones para limitar el calentamiento global y evitar así las consecuencias del cambio climático.

En MAPFRE, creemos que la descarbonización económica es esencial para el planeta, pero también para las personas que dependen del actual modelo, por eso nuestro compromiso es acompañar y ayudar a nuestros clientes también en esa necesidad de avanzar hacia una actividad medioambientalmente más sostenible.

Tenemos compromisos ambiciosos dirigidos a reducir nuestra huella operativa (50% para 2030) y alcanzar la neutralidad en carbono en los principales países para 2024 y en todos, para 2030. En este sentido, contamos con un Plan de Huella Ambiental para reducir nuestro consumo de energía, adquirir energías renovables, promover el trabajo en movilidad, impulsar la flota de vehículos ECO, reducir los viajes de negocio y disminuir el consumo de papel o el agua.

Contamos, además, con dos importantes palancas: la inversión y la suscripción, con las que nos hemos comprometido públicamente a no asegurar ni invertir en compañías de carbón, gas y petróleo que no desarrollen un plan de transición energética que permita mantener el calentamiento global en torno a 1.5ºC.

 

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