Un informe impulsado por Mapfre y elaborado por YouGov sobre educación financiera y aseguradora ha puesto de manifiesto el limitado nivel de cultura sobre seguros existente entre la población española, ya que solo un tercio de los españoles conoce correctamente conceptos clave como la prima (31,9% afirma comprenderlo bien) o la franquicia (31,3%).

Se comprenden mejor términos como las coberturas (50,9%), exclusiones (47,8%) o el valor asegurado (43,5%). En general, a medida que avanza la edad de los encuestados aumenta también el nivel de comprensión, llegando a triplicar en algunos casos el ratio de conocimiento de los Baby Boomers (nacidos entre 1946 y 1964) al de la generación Z (1997-2012).

Los seguros sobre los que los españoles mejor comprenden a grandes rasgos su funcionamiento son los de coche y moto (82%), hogar (80%) y salud (70%). En el lado contrario, solo el 48% está familiarizado con los seguros de dispositivos, como móviles u ordenadores, el 47%, con los de responsabilidad civil, el 35%, con los de vida-ahorro, y el 24% lo está con los de protección de pagos.

En promedio, los españoles tienen 2,6 seguros contratados, aunque esta cifra sube a 3 y a 2,9 en el caso de los Baby Boombers y la Generación X (1965-1980), respectivamente, y desciende a 2,5 y 1,5 entre los Millenials (1981-1996) y la generación Z. Otro de los aspectos relacionados con la cultura aseguradora por los que se consultó en las encuestas es la frecuencia de la revisión de las pólizas: el 16,8% no lo hace nunca y el 25,9% solo rara vez o cuando surge algún problema.

El estudio de Mapfre y YouGov fue realizado sobre una muestra representativa de 1.036 personas mayores de edad y residentes en España.

La educación financiera es muy valorada pero insuficiente

Ampliando el foco más allá de la cultura aseguradora, el estudio revela una brecha entre la relevancia concedida a la educación financiera y el conocimiento práctico en la materia. Así, el 63% de la población afirma que la educación financiera es muy importante, y el 83% se muestra confiado para gestionar sus finanzas; pero el nivel de conocimiento autoevaluado apenas alcanza un 5,5 sobre 10, y más de la mitad de la población no comprende conceptos básicos financieros como el interés compuesto.

El conocimiento se concentra en productos básicos (tarjetas, cuentas corrientes…), pero no existe comprensión sólida de productos de inversión ni de ahorro a largo plazo. Además, solo el 32,8% de los encuestados está preparando su jubilación, pero a casi la mitad (47%) le gustaría empezar a hacerlo ya.

La directora corporativa de Sostenibilidad de Mapfre, Mónica Zuleta, subraya el papel que las empresas tienen que desempeñar en este proceso: “Los resultados de este estudio evidencian que existe conciencia sobre la importancia de la educación financiera, pero todavía queda mucho por hacer para mejorar la comprensión real, y especialmente en el ámbito asegurador. En Mapfre creemos que esto es parte de la responsabilidad que tenemos con la sociedad: debemos contribuir activamente a acercar el conocimiento financiero y asegurador a la población, ayudando a las personas a tomar decisiones más informadas y mejorar su bienestar a largo plazo”.

La educación financiera incide directamente en el desarrollo económico

En su informe ‘Tendencias y elementos para el desarrollo de los mercados aseguradores’, Mapfre Economics dedica una parte de su investigación a la educación financiera, que muestra una relación directa con el grado de penetración del seguro. Una mayor cultura en este aspecto contribuye a reducir barreras como la desconfianza, la falta de información sobre las soluciones para la protección de riesgos o la percepción errónea del coste-beneficio del seguro.

Manuel Aguilera, director general de Mapfre Economics, señala que la evidencia demuestra que las sociedades con mayores niveles de desarrollo económico presentan también una mayor presencia de los seguros, “lo que refleja no solo un mayor nivel de renta, sino también una cultura financiera más avanzada y una mayor conciencia sobre la importancia de la previsión y la gestión de riesgos como parte de la base del bienestar económico y social”.