El transporte mueve el mundo, sobre todo por mar. Más del 80 % del comercio internacional se desarrolla por esta vía y cualquier perturbación impacta de manera directa en precios, plazos y disponibilidad. Análisis recientes, como el elaborado por Solunion (aseguradora especializada en seguros de crédito y caución de la que Mapfre posee el 50%), subrayan que la combinación de conflictos geopolíticos, cambios en las rutas comerciales y presión sobre la cadena de suministro son tres de los factores que marcarán la evolución de esta actividad en los próximos años, lo que acentúa la necesidad de protección.

El mercado asegurador global del ramo revela cifras significativas. La International Union of Marine Insurance (IUMI) muestra que los ingresos por primas a nivel mundial superan las decenas de miles de millones de dólares al año, con un crecimiento moderado en los últimos ejercicios y una mejora en las ratios de siniestralidad. Los datos ilustran claramente la dimensión económica del riesgo que cubren las pólizas. Esto contrasta con la situación en Latinoamérica. En la mayoría de los países de la región, el seguro de transportes de mercancía o de carga no suele ser obligatorio. Sin embargo, su contratación es altamente recomendable para proteger la inversión.

Tampoco estas pólizas son una novedad, ya que se atestiguan prácticas de aseguramiento de mercancías en las rutas comerciales de la Edad Media, consolidadas con documentos entre los siglos XIV y XVII, cuando las grandes compañías navieras impulsaron la profesionalización del ramo. Con el paso del tiempo, este concepto se amplió para cubrir tierra y aire.

Diferentes tipos de pólizas

Hoy, estos seguros cubren los daños ocurridos a la mercancía durante el traslado, desde el origen hasta el destino —incluidas las maniobras de carga y descarga—, sea cual sea la modalidad de transporte: terrestre, marítimo y aéreo, y en cualquier parte del mundo.

Cuentan, además, con diferentes modalidades de contratación: para uno o múltiples embarques. Así, existen seguros por un periodo determinado, normalmente un año, para cargas continuas y de gran tamaño, o la posibilidad de suscribir coberturas por viaje para cargas más pequeñas o sin regularidad.

En cuanto a los riesgos, estas pólizas amparan normalmente el daño a la carga por incendio, rayo, explosión, colisión, volcadura, descarrilamiento de ferrocarril, caída de avión y varadura, hundimiento o colisión del barco, así como la pérdida de bultos caídos durante la maniobra de carga, trasbordo o descarga.

Además de lo mencionado, también existen coberturas complementarias que se pueden añadir, como demoras y protección frente a huelgas o conflictos armados, entre otros ejemplos.

Beneficios para empresas y comercio internacional

Contratar un seguro de transportes para la mercancía garantiza seguridad y tranquilidad a las empresas. Y es que una pérdida cubierta evita que un incidente puntual provoque una merma en el balance de la compañía —o en el peor de los casos llevarla a la quiebra—, con la consecuente mitigación del riesgo financiero. El seguro permite no solo aislar el riesgo, sino también mantener la continuidad operativa.

Asimismo, facilita el crédito y la logística, ya que bancos o financieras suelen exigir coberturas para mercancías en tránsito como condición para adelantar pagos o conceder financiación de comercio exterior. Por su parte, los transportistas y operadores logísticos valoran a los clientes asegurados porque reducen el nivel de riesgo. Los beneficios estratégicos son patentes, tal y como detallan los análisis de la consultora Market Research Future (MRFR).

Todo esto deriva en mayor estabilidad del comercio internacional. Un mercado de seguros de transporte sólido contribuye a que las empresas asuman riesgos comerciales, expandiendo rutas y volúmenes, apoyando de paso el crecimiento de la actividad comercial a nivel mundial.

Algunos retos y recomendaciones

La actualidad impacta de manera directa sobre los seguros de transporte. Por ello, hay que tener en cuenta algunos de los retos y tendencias más destacados. Buen ejemplo de ello son los riesgos geopolíticos y escenarios de guerra. Las coberturas se están adaptando para dar respuesta al aumento de tensión en diferentes rutas.  

Otro desafío es el cambio climático y los eventos extremos que elevan la frecuencia y la severidad de los siniestros, según manifiesta el informe realizado por Solunion. Por otro lado, hay factores altamente positivos, como la digitalización o la trazabilidad. La mejora en el seguimiento de las cargas y las plataformas digitales permiten mayor control y, a la vez, la integración de soluciones aseguradoras más flexibles.

Para contratar el seguro más adecuado, es fundamental conocer el riesgo y ajustar la póliza, porque no todas las mercancías requieren la misma cobertura. Como siempre, hay que prestar atención a la prevención mediante los embalajes adecuados, y planificar bien las rutas, entre otros elementos, para reducir la probabilidad de siniestros.

Soporte de una compañía especializada

En definitiva, en un mundo en el que las cadenas de suministro son cada vez más complejas y globales, el seguro de transporte de mercancías sigue siendo un pilar clave para el comercio. Por eso es vital contar con el soporte de una aseguradora especializada.

En Mapfre contamos con gran experiencia en este sector y asesoramos al cliente sobre la póliza más adecuada para proteger la mercancía en movimiento. Nuestros seguros contribuyen a la estabilización de los flujos comerciales y a que las empresas puedan operar con mayor seguridad, así como acceder más fácilmente a la financiación de su actividad.