En un entorno marcado por la aceleración tecnológica, la volatilidad y la transformación constante de los hábitos de los clientes, planificar ya no consiste solo en fijar objetivos a medio y largo plazo. Para Mapfre, la prospectiva estratégica implica definir hacia dónde quiere evolucionar el negocio, pero también revisar de forma estructurada qué decisiones debe tomar hoy para sostener ese crecimiento en distintos contextos futuros.

Esa mirada se completa con el futurecasting, una metodología que la compañía utiliza para analizar tendencias, señales emergentes y variables críticas que pueden alterar el sector asegurador. En lugar de tratar de predecir qué ocurrirá, Mapfre construye escenarios plausibles sobre cómo podrían evolucionar la tecnología, la regulación o el comportamiento de los clientes, y estudia qué implicaciones tendría cada uno de ellos.

“No se trata únicamente de planificar el rumbo, sino de preparar al negocio para distintos entornos plausibles y adaptar la estrategia conforme evolucionan los factores clave”, afirma Bárbara Fernández, subdirectora de innovación corporativa en Mapfre.

De la investigación a los escenarios: la metodología

El enfoque que aplica Mapfre parte de un principio claro: analizar las transformaciones desde fuera hacia dentro. En lugar de preguntarse únicamente cómo utilizar una tecnología, el ejercicio comienza por estudiar cómo esa tecnología puede modificar la sociedad, los comportamientos y el entorno competitivo.

La primera fase consiste en una investigación profunda que combina entrevistas con fuentes especializadas de Mapfre o de un contexto externo. Los perfiles entrevistados no se limitan al ámbito tecnológico, se incorporan economistas, expertos en regulación, especialistas en ciencias sociales y profesionales internos con visión estratégica. ¿El objetivo? Obtener una comprensión amplia del fenómeno analizado.

A partir de esta investigación se identifican tendencias y factores que influyen en la evolución del ámbito estudiado. Los factores con mayor impacto se denominan drivers y se clasifican según su grado de variabilidad. Y sobre los drivers más inciertos se establecen rangos máximos y mínimos posibles.

La metodología no asigna probabilidades, sino que trabaja sobre opciones posibles. Con estos elementos se construyen varios escenarios —habitualmente cuatro—, que combinan extremos y variables diferenciadas para cubrir un abanico amplio de alternativas. En cada escenario se realiza un ejercicio de inmersión para analizar implicaciones, oportunidades y amenazas para el sector asegurador. Posteriormente, se identifican los elementos comunes entre escenarios, lo que permite reducir la incertidumbre y orientar planes de acción más sólidos.

La estrategia se define a partir de ese análisis y se ajusta conforme evoluciona cada driver. Este seguimiento continuo permite adaptar el rumbo sin reaccionar de forma errática ante cada novedad del mercado.

IA generativa y el futuro de la interacción

Mapfre ha aplicado esta metodología en distintos ámbitos tecnológicos. Uno de los casos más recientes es el informe sobre IA generativa, centrado en cómo esta tecnología puede transformar la sociedad y el sector asegurador. Otro ejemplo es el trabajo sobre el futuro de la interacción, enfocado en el papel de los agentes de IA y su impacto en la relación entre clientes y compañías.

Estos ejercicios no se limitan a la reflexión. En el análisis sobre IA generativa se identificaron cambios en los patrones de búsqueda digital tras la popularización de las herramientas conversacionales. También se detectaron situaciones emergentes como la interacción entre agentes automatizados y centros de atención al cliente, un escenario que abre nuevas cuestiones sobre experiencia de cliente, procesos internos y regulación.

Anticipar para crecer

En un entorno en el que las organizaciones reaccionan de forma fragmentada ante cada tendencia, la prospectiva estratégica aporta un marco para tomar decisiones con mayor coherencia y visión de conjunto. Utilizado también por organismos internacionales como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en sus análisis de strategic foresight, este informe ayuda a prepararse para distintos escenarios futuros viables y a alinear prioridades internas con mayor rigor.

El proceso aporta valor porque obliga a cuestionar supuestos, ampliar el análisis del entorno y alinear prioridades internas.

La anticipación no elimina la incertidumbre, pero permite gestionarla con mayor rigor. Al explorar escenarios plausibles, identificar implicaciones comunes y revisar los planes en función de la evolución de los drivers, Mapfre integra la anticipación en su toma de decisiones y refuerza su capacidad de crecimiento sostenible en un entorno de transformación constante.