Partiendo de esta posición histórica en el sector inmobiliario, Mapfre decidió la pasada década dar un cambio a su estrategia y apoyarse en socios internacionales de primer nivel para empezar a canalizar a través de fondos inmobiliarios sus inversiones en activos reales. En el último plan estratégico 2024-2026, la compañía ha apuntalado este planteamiento con diversas adquisiciones de edificios de primer nivel que sitúan a Mapfre Inmuebles entre los principales inversores del real estate a escala europea.
Quizás la compra más emblemática se cerró a finales de 2025 en Madrid. Se trata del Edificio Ombú, un icónico inmueble situado en el barrio de Arganzuela, con más de 14.000 metros cuadrados de superficie, otros 12.000 metros de zonas verdes y una reforma integral firmada por el prestigioso estudio del arquitecto Norman Foster.
Ombú, una antigua planta de suministro energético construida en 1905, es hoy uno de los edificios de oficinas de mayor valor en una zona prime del sur de Madrid como es Méndez Álvaro. El inmueble cumple con los más altos estándares de sostenibilidad y eficiencia energética, como son el certificado LEED Platinum y es la sede en España de EA Sports, una de las principales compañías desarrolladoras de videojuegos del mundo.
Inversión italiana
El foco de Mapfre Inmuebles no está fijado únicamente en España, sino que busca oportunidades de inversión en las principales capitales europeas. En este contexto, en marzo de este año, el grupo llevó a cabo la adquisición (con Swiss Life de socio) de un edificio de oficinas singular e histórico en pleno centro de Roma.
La operación, la primera firmada en la capital italiana, supone para Mapfre tomar el control de dos activos inmobiliarios únicos. Por un lado, el Palazzo Volpi Galloppi, un edificio del S. XVII localizado en la céntrica calle Via del Quirinale. Suma también el inmueble adyacente, localizado en el número 147 de la Via delle Quattro Fontane, en lo que supone uno de los puntos de interés histórico y arquitectónico de Roma.
Los inmuebles, arrendados a la entidad pública IVASS, el supervisor del sector asegurador italiano, suman una superficie de oficinas de más de 14.700 metros cuadrados en el distrito de negocios. Patrimonio arquitectónico de Roma, el recinto destaca por su arquitectura barroca, sus jardines en terrazas colgantes y su excepcional ubicación junto al Palacio Presidencial y la Plaza de Quattro Fontane.
Crecimiento en Irlanda
Un mes después, en abril, Mapfre anunció la adquisición de otro edificio de oficinas en una gran capital europea; en este caso, en Dublín.
De la mano de un socio como Manova Partners, firma independiente de inversión inmobiliaria internacional con sede en Múnich, Mapfre cerró la compra de One Haddington Buildings, un inmueble de la máxima categoría y que cumple con los más altos estándares de sostenibilidad y eficiencia energética (cuenta por ejemplo con la certificación de Edificio de Consumo Energético Casi Nulo, o NZEB).
Construido en 1995 pero reformado por completo en 2022, One Haddington suma 3.800 metros cuadrados de oficinas en el corazón del distrito central de negocios (CBD) de Dublín. Cuenta por tanto con una localización privilegiada, un elemento clave que explica por qué el edificio está alquilado al completo con arrendamientos a largo plazo.
Como señala Carlos Díaz Gridilla, director general de Mapfre Inmuebles, las tres adquisiciones evidencian el núcleo de la estrategia inmobiliaria de Mapfre en suelo europeo: “Priorizamos la inversión en edificios de oficinas de alta calidad situados en zonas prime que puedan suponer una fuente de ingresos estable a largo plazo”.
Las compras de inmuebles por parte del grupo no se han limitado a las que ejecuta Mapfre Inmuebles. En julio de 2025, Mapfre RE, la unidad de reaseguro, cerró la adquisición de un edificio de oficinas en la madrileña calle María de Molina. Con esta inversión, un inmueble de nueve plantas en una de las principales zonas de negocios de la capital española, Mapfre RE buscaba diversificar la cartera con otros activos alternativos.
Los activos incorporados durante la duración de este último plan estratégico se han ido sumando a un portfolio inmobiliario en el que Mapfre cuenta desde hace décadas con auténticas joyas arquitectónicas, edificios históricos e inmuebles de oficinas del más alto valor.
Algunos de los activos más destacados son la Torre Mapfre de Barcelona (uno de los rascacielos icónicos de la Ciudad Condal, con 46.000 metros cuadrados de oficinas con vistas al mar y situados a pie del Puerto Olímpico), el edificio Piazza Firenze de Milán (nueve plantas de modernas oficinas en el centro de la ciudad lombarda) y el Brabant Building de Bruselas (complejo de oficinas de más de 6.000 metros encuadrado en la Rue de la Loi, en pleno Barrio Leopold, la zona donde están todas las instituciones comunitarias).
En total, Mapfre lleva invertidos más de 2.200 millones de euros en inmuebles de manera directa, así como otros 800 millones de cartera indirecta, lo que lo sitúa como uno de los principales inversores españoles y europeos.




