La sostenibilidad de la deuda soberana y corporativa se consolida como uno de los principales focos de riesgo macrofinanciero para la economía global, según explica Mapfre Economics, el Servicio de Estudios de Mapfre, en su informe “Panorama económico y sectorial 2026: perspectivas hacia el segundo semestre”.
En Estados Unidos, el déficit público se mantiene en niveles históricamente elevados (por encima del 5% del PIB previsto para 2026), sin perspectivas claras de corrección a corto plazo, lo que implica un incremento sostenido de las necesidades de financiación del Tesoro. Sin embargo, la persistencia de elevados déficits incrementa la sensibilidad del coste de financiación ante cualquier repunte de la inflación o deterioro de la confianza fiscal.
Mapfre Economics explica que un aumento de las primas por plazo podría tensionar las curvas de tipos de interés, desplazar financiación del sector privado y generar pérdidas de valoración en carteras de bancos, aseguradoras y fondos de inversión.
No obstante, este está lejos de ser el único riesgo para la economía global contemplado en el informe:

La inflación es, por ejemplo, uno de ellos. El riesgo de un nuevo repunte ha aumentado como consecuencia del recrudecimiento del conflicto entre Oriente Medio y de la elevada incertidumbre sobre el suministro energético mundial. Y eso, a su vez, afecta a la actividad de los bancos centrales, donde el principal riesgo es un error de calibración: si recortan demasiado pronto los tipos de interés para sostener la actividad económica o aliviar la presión fiscal, podrían reavivar expectativas de inflación, elevar la prima por plazo y tensionar las curvas de tipos.
Los mercados energéticos permanecen expuestos a una elevada volatilidad, con riesgos tanto de oferta como de demanda. La guerra de Estados Unidos con Irán y la interrupción del paso por el estrecho de Ormuz han provocado la mayor disrupción de suministro de la historia del mercado petrolero reciente; la Agencia Internacional de Energía estima que la oferta mundial caerá en 3,9 millones de barriles diarios en 2026, y advierte de que la normalización de los flujos del Golfo Pérsico será gradual.
La economía china, por su parte, mantiene un cierto perfil de riesgo en ascenso por la combinación de debilidad inmobiliaria, demanda interna frágil y presión sobre los gobiernos locales. El ajuste del sector residencial continúa: la agencia calificadora Fitch prevé que las ventas de vivienda nueva caigan entre un 11% y un 13% en 2026, reflejo de la escasa confianza de los compradores. A ello se suma una desaceleración del consumo: en mayo, las ventas minoristas cayeron por primera vez desde la pandemia, mientras la inversión inmobiliaria siguió contrayéndose. El riesgo principal es que China combine crecimiento económico débil con márgenes empresariales presionados por la subida energética, limitando su capacidad de estímulo.
Por otro lado, el cambio climático continúa consolidándose como un riesgo sistémico para la economía global y el sector financiero. La mayor frecuencia e intensidad de fenómenos meteorológicos extremos está elevando las pérdidas económicas y aseguradas, impulsando un aumento de las primas y una reducción de la cobertura disponible en las regiones más expuestas. Esta pérdida de asegurabilidad incrementa el riesgo para hogares, empresas y entidades financieras, al deteriorar el valor de los activos inmobiliarios y aumentar la vulnerabilidad del crédito hipotecario y corporativo.
Ante este contexto global, los riesgos de liquidez y funcionamiento de los mercados permanecen elevados ante la combinación de alto apalancamiento, fuertes necesidades de refinanciación y menor capacidad de intermediación en episodios de estrés. Al mismo tiempo, el rápido crecimiento de la inversión en IA está generando un nuevo riesgo de interconexión y financiación circular. El FMI ha alertado que desarrolladores de IA, fabricantes de chips y grandes tecnológicas actúan simultáneamente como clientes, inversores y financiadores entre sí, creando vínculos entre compañías cotizadas y privadas con perfiles financieros muy diferentes.
Si quieres leer más sobre los riesgos para la economía global, puedes acceder al informe completo en este enlace.




