Cesvimap, centro de I+D de Mapfre, ha elaborado un nuevo estudio sobre la importancia del criterio de intensidad en la determinación del síndrome cervical leve. En el documento se revisa la importancia del análisis biomecánico para reforzar la objetividad en la valoración de este tipo de lesiones derivadas de accidentes de tráfico.  

Se trata de un enfoque que cobra especial relevancia en el marco del criterio de intensidad recogido en el artículo 135 de la Ley 35/2015, fundamental para determinar el nexo causal entre el siniestro y la lesión alegada. 

La investigación analiza en profundidad las limitaciones de los informes basados exclusivamente en datos teóricos o estadísticos, que en muchos casos no permiten justificar de manera precisa la relación entre el accidente y el daño sufrido. En este sentido, pone de manifiesto la necesidad de aplicar metodologías técnicas de reconstrucción de accidentes de tráfico que contemplen las características específicas de cada siniestro. 

Para ello, el análisis biomecánico se posiciona como una herramienta clave, ya que permite evaluar parámetros físicos como la variación de velocidad (ΔV), la aceleración o la velocidad equivalente de barrera, fundamentales para estimar la energía implicada en el impacto y su posible repercusión sobre los ocupantes. 

La biomecánica, clave para una valoración objetiva del daño 

El trabajo destaca que la biomecánica del impacto es esencial para sustentar el criterio de intensidad, proporcionando una base objetiva para determinar si un siniestro genera la energía suficiente como para causar lesiones cervicales. Este enfoque permite superar la dependencia de valoraciones genéricas, aportando mayor rigor técnico y trazabilidad en los informes periciales.  

Asimismo, se subraya que el análisis de los daños del vehículo constituye una vía fiable para estimar las energías y velocidades implicadas. Frente a ello, el coste económico de la reparación pierde validez como indicador de la gravedad del siniestro, debido a factores como el alto precio de las piezas afectadas (faros, radares, sensores) o las diferencias entre fabricantes. 

El documento también incide en la necesidad de adaptar el análisis al tipo de impacto y a las condiciones específicas de cada accidente, teniendo en cuenta variables como la geometría del impacto, los ángulos de colisión o las características de los vehículos implicados. 

Nuevos datos y tecnología para mejorar la precisión pericial 

Otro de los aspectos destacados por la investigación de Cesvimap es el papel de los registradores de datos de evento (EDR), cuya incorporación en los vehículos permite mejorar significativamente la objetividad del análisis. Estos dispositivos facilitan información clave sobre variables como la variación de velocidad o la aceleración, reduciendo la incertidumbre en la reconstrucción del accidente. 

Además, el estudio pone de relieve los elementos de seguridad pasiva como el asiento y el reposacabezas, que influyen en la transmisión del movimiento cervical y, por tanto, en el riesgo de lesión. 

El centro de I+D de Mapfre concluye que los impactos a baja velocidad requieren una metodología específica, técnicamente justificada y delimitada, que permita evaluar de forma precisa la intensidad del accidente y mejorar la calidad de los informes periciales. 

Para José Antonio Maruenza, responsable del área de Reconstrucción de accidentes de Tráfico en Cesvimap, «el análisis biomecánico permite dar un paso más allá en la valoración del daño corporal, aportando criterios objetivos y adaptados a cada caso concreto, lo que contribuye a reforzar la seguridad jurídica y la calidad técnica de las decisiones periciales». 

Puedes consultar la investigación realizada al completo en este enlace