Diversos estudios demuestran que, aunque los jóvenes menores de 35 años (que en poco tiempo serán la mitad de la fuerza laboral en España) quieren ahorrar no saben cómo o no tienen la motivación para hacerlo. El alto grado de rechazo a la incertidumbre y la predisposición al corto plazo se encuentran en el origen de esta situación.