Aunque la actividad global mantiene el momento cíclico durante el segundo y parte del tercer trimestre ésta es cada vez menos sincrónica, más frágil y dependiente de los estímulos de EEUU. La política comercial, económica e internacional de EEUU se ha convertido en una fuente de shocks con repercusión global en la apreciación de USD, en la volatilidad del Brent y las expectativas de actividad y comercio global. Aunque por el momento no se ha traducido en un evento de riesgo, la acumulación de desequilibrios globales, el agotamiento del ciclo americano y la habilidad de la administración americana para inducir volatilidad a todos los niveles a escala global obligan a la cautela. El actual escenario base es de ajuste cíclico ordenado aunque recientemente crece la probabilidad de que tenga lugar un ajuste de mayor severidad.