Esta inversión de Mapfre se enmarca en el interés de la compañía por incrementar progresivamente sus inversiones alternativas con potencial de rentabilidad para el grupo, con el objetivo de diversificar gradualmente el balance, en un entorno de bajos tipos de interés.
En este sentido, el Consejo de Mapfre dio luz verde este verano a la inversión de otros 500 millones de euros en inversiones alternativas, que se suman a los 550 ya aprobados previamente.
Al mismo tiempo, el proyecto está alineado con el compromiso social de Mapfre de contribuir al desarrollo y a la creación de empleo allí donde estamos presentes. Durante estos 10 primeros años se estima que se creen más de 3.300 empleos, directos e indirectos, con un impacto económico positivo en la región que debería superar los 300 millones de euros.