El primer paso para proteger es conocer los mayores peligros a los que se ven expuestos los océanos para así poder concienciarnos del impacto que tienen y ponerles remedio. 

  1. Cambio climático

El océano es uno de los grandes afectados en el cambio climático del planeta, ya que es uno de los agentes más importantes en la regulación de la temperatura medioambiental. La gran cantidad de CO2 que generamos es la principal causa de aumento del calentamiento global, que provoca un incremento del deshielo y glaciares destruidos que, a su vez, causan un crecimiento del nivel del mar. 

El océano es también un gran absorbente de CO2, limpia alrededor del 30 % del aire que respiramos, pero cuanto más carbono absorbe, menos PH tienen sus aguas, lo que aumenta la acidez de estas. Esto provoca un efecto rebote dañino hacia su propio ecosistema marino, limitando la reproducción y creación de especies, sobre todo calcificadoras (corales, caracolas, etc.) entre otras. 

  1. Contaminación y residuos sólidos

El 40 % de los océanos está contaminado. Podemos encontrar desde vertidos de combustibles, petróleo y fertilizantes, hasta pesticidas y residuos sólidos que llenan las aguas de contaminación y basura.

La mayoría de los residuos terrestres que producimos acaban llegando a los mares y océanos. En especial, el plástico, que significa aproximadamente el 80 % de la contaminación marina, con unos 13 millones de toneladas anuales.

La gran mancha de basura del Pacífico es una extensión de cientos de miles de kilómetros cuadrados formada por microfragmentos de plásticos y otros residuos sólidos. Una verdadera isla o continente del tamaño de varios países que flota en el océano degradando el ecosistema. Y no es la única, ya que más recientemente se ha descubierto la formación de una similar en el Atlántico Norte. 

  1. Destrucción del hábitat de millones de especies

Las constantes amenazas a las que el medio marino se enfrenta están provocando daños irreversibles en su ecosistema.

El caso más conocido es la destrucción de corales, ya que un 20 % de ellos ya se han perdido, y según los expertos, otro 20 % se encuentra en grave  peligro de extinción y ya no tienen posibilidad de recuperarse. 

  1. Sobrepesca

La pesca se ha convertido en una grave amenaza para la salud marítima y es que la pesca ilegal y en masa del último siglo ha provocado que no haya suficientes peces para abastecer a todos los pescadores.

Actualmente, según estudios de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), el 60 % de las reservas de peces están sobreexplotadas y otro 30% son insostenibles.  

  1. Falta de acción gubernamental

Pese a que más de dos tercios de la superficie terrestre pertenece a los océanos, menos del 5 % está legalmente protegido.

La ausencia de distribución del territorio entre países hace que gran parte de los océanos se declaren aguas internacionales y, por tanto, no tengan una protección específica. El avance en este sentido es lento y trabajoso.

En 2015 se aprobó, dentro de la Agenda 2013, el Objetivo de Desarrollo Sostenible número 14 en Vida Submarina, establecido por las Naciones Unidas. Este aborda temas como la protección de ecosistemas marinos, la reducción de contaminación, la pesca sostenible, la acidificación de los océanos, además de promover la investigación científica en este campo.

Pero no ha sido hasta este año que se ha aprobado, tras varios años de planteamiento, el Tratado de los Océanos, un acuerdo de la ONU en el que han participado más de 200 países para proteger al menos el 30 % de los océanos de cara al año 2030.

¿Cómo pueden contribuir las empresas a la preservación de los océanos?

Las empresas tienen un papel importante en la conservación de los ecosistemas. Deben cumplir siempre con las leyes y regulaciones locales e internacionales relacionadas con la conservación de los océanos y los recursos marinos. Esto dependerá del ejercicio empresarial de cada una y de su localización y puede incluir la prohibición de la pesca ilegal, la gestión adecuada de los desechos marinos o el cumplimiento de estándares de calidad del agua, entre otras normativas.

Pero, más allá del estricto cumplimiento de las leyes y regulaciones locales e internacionales, existen muchas otras acciones que las empresas pueden llevar a cabo para concienciar y proteger:

¿Cómo contribuimos desde Mapfre?

En 2015 la Asamblea General de las Naciones Unidas estableció los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, entre ellos se encuentra el Objetivo 14 “Conservar y utilizar sosteniblemente los océanos, los mares y los recursos marinos para el desarrollo sostenible”. En pro del cumplimiento de este ODS, Mapfre se adhiere al pacto por la Biodiversidad para impulsar el desarrollo económico compatible con la conservación de la biodiversidad, así como a la declaración de Oceana promovida por Naciones Unidas para terminar con la pesca ilegal. Además, Mapfre también colabora con las campañas de WWF “Por unos mares y costas saludables” y “Ni un grado más”.

Desde Mapfre patrocinamos la Copa del Rey de Vela, que mide y compensa la huella de carbono, llevando a cabo talleres y jornadas de educación ambiental entre los participantes. Además, contamos con un barco que funciona con energía solar y que impulsa la salud del Mar Mediterráneo.

En 2022, llevamos a cabo actuaciones de reforestación y limpieza de espacios naturales a través del voluntariado corporativo en Argentina, Brasil, Costa Rica, El Salvador, España, EE.UU., México, Portugal, Puerto Rico y Venezuela.