Los efectos de las complicaciones geopolíticas son limitados para el sector asegurador más allá de los países involucrados, y llegarían de manera indirecta, como explican en Mapfre Economics. Una de las consecuencias más notables sería un aumento de la inflación, en buena parte ocasionado por un alza del petróleo, que volviese a golpear a las compañías en sus costes y cuentas de resultados. Una mayor inflación también podría cambiar el escenario económico y aspectos como las políticas monetarias, impactando en las carteras de las aseguradoras, como explican desde Mapfre Economics.

En cambio, el sector de los seguros marítimos (conocido como marine) trabaja en su día a día  con los riesgos de guerra. Cubren los daños producidos por los riesgos de la navegación, y una de sus coberturas es la de “guerra y huelgas”, que incluye los actos de guerra, violencia armada, captura de la embarcación o terrorismo, entre otros supuestos que se derivan de escenarios de conflicto regional.

The tensions in the Middle East are impacting the risks associated with maritime traffic.

De hecho, momentos como el actual muestran la importancia de este sector, afirma Javier Alonso, Head of Marine en Mapfre RE, ya que difícilmente sería posible el comercio internacional y la navegación por ciertas áreas sin una protección aseguradora sobre cargamentos y buques que pueden valer cientos de millones de euros. Por ejemplo, la salida del trigo ucraniano cuando se reabrieron sus puertos estuvo respaldada por aseguradoras especializadas.

A su vez, se trata de un seguro muy técnico, con condicionantes y controles, para poder gestionar riesgos potencialmente tan elevados. Entre ellos, el establecimiento de zonas -las más peligrosas- en las que el seguro no es automático y es necesario comunicarlo a la aseguradora, y en ocasiones implican un pago adicional de prima, para adecuarla a un riesgo que cambia tan rápidamente como la situación política.

El mar Rojo y el estrecho de Ormuz, puntos críticos por la amenaza de hutíes e Irán

Cuando Hamás atacó Israel el pasado 7 de octubre, en una acción terrorista que desencadenó una violenta respuesta israelí, los ecos del conflicto llegaron a toda la región. No tanto en las costas de Israel y Gaza, donde más allá del drama humano las capacidades de Israel hacen que el tráfico siga siendo relativamente seguro, como en zonas vulnerables a agresiones de los aliados de Palestina.

“Son dos situaciones distintas, en el estrecho de Ormuz todo barco, especialmente los occidentales es un potencial objetivo para los hutíes, aunque es un riesgo más limitado, que además puede evitarse rodeando África. En el estrecho de Ormuz hay una incertidumbre permanente al pasar enfrente de Irán”, explica Javier Alonso.

Ambas han tenido repercusión en los seguros marítimos, “un mercado pequeño y muy pegado a la actualidad”, como lo describe el responsable del área en Mapfre RE. Si bien las tensiones y declaraciones entre gobiernos o facciones enfrentados son habituales en Oriente Próximo, las capturas de buques, especialmente la realizada por Irán, han impactado en el mercado, que “reacciona más a los hechos que a las palabras”, cuenta Javier Alonso.

La mayor peligrosidad se ha traducido en que, en las “zonas calientes” en las que antes podía ser necesaria simplemente una notificación a la aseguradora, ahora se pague una sobreprima por el paso por ellas, que puede alcanzar, de media, entre el 1 y el 4 % del valor asegurado, una cifra muy elevada para los estándares del sector.

El aumento del riesgo ha tenido efecto en las propias rutas marítimas. El mar Rojo es la antesala del canal de Suez, un paso importantísimo que ya ha visto disminuir el tráfico, ya que muchos armadores optan por la ruta que bordea el sur de África, más larga y costosa. Por el contrario, el comercio marítimo con el golfo Pérsico, incluyendo un importante volumen de transporte de petróleo, no tiene alternativa a la navegación por el estrecho de Ormuz.