Desde los años 80, las dinámicas internacionales habían tendido hacia una mayor integración de los países, regiones y sus economías, un movimiento que comenzó a frenarse tras la crisis financiera del año 2008. Ahora, las guerras comerciales entre Estados Unidos y China, el abandono del multilateralismo por parte de la nueva administración de Donald Trump o la guerra de Ucrania parecen marcar un nuevo punto de inflexión, marcado por un auge de las disputas geopolíticas y una mayor fragmentación económica.

La Asociación de Ginebra, la principal agrupación de aseguradoras a nivel mundial, ha abordado este tema y su impacto en el sector en su último informe El seguro en una economía mundial fragmentada, en el que ha participado Mapfre Economics, el servicio de estudios de Mapfre. Este estudio enumera alguna de las principales consecuencias de esta polarización:

El impacto en el sector asegurador

Ante los mayores niveles de incertidumbre y las crecientes amenazas, los seguros y la gestión de los grandes riesgos pueden ser de gran ayuda para los actores económicos, aportando estabilidad financiera, defienden desde la Asociación de Ginebra, y creen que aumentará la demanda de soluciones aseguradoras que cubran riesgos de naturaleza política, interrupciones del comercio o de las cadenas de suministros.

Esta tesis se hace patente al pensar, por ejemplo, en seguros como los de daños de mercancías o medios de transporte que componen el comercio internacional, los de interrupción de negocio, que permiten operar en entornos complejos con mayores certezas para las compañías, o los seguros de responsabilidad civil para directivos de empresas multinacionales que operan en países con una menor seguridad jurídica, que se ve afectada por las disputas nacionales.

Pese a que este escenario puede suponer nuevas oportunidades, también plantea una serie de factores que condicionarán el negocio asegurador y en muchos sentidos harán más complicada la gestión de riesgos que tienen un componente global. El informe cita:

La Asociación de Ginebra apunta que tanto los efectos sobre el seguro como las posibles respuestas que pueda dar ante ellas variarán mucho en función de cómo se desarrollen los acontecimientos y se conforme el escenario económico internacional, desde una mayor fragmentación que se produzca de manera gradual y controlada, hasta una polarización del mundo en dos bloques, al estilo de una nueva guerra fría.

Pero, en los escenarios más probables, las aseguradoras con alcance global podrán adaptarse a esta nueva situación de la mano de, por ejemplo, un nuevo diseño de los productos que ofrecen en cuestiones relacionadas como las cadenas de suministros o los seguros de crédito en el comercio internacional; la incorporación de herramientas de análisis de datos en tiempo real que tengan en cuenta la geopolítica, y modelos de predicción para la suscripción; integrar el análisis de escenarios y los test de estrés en la gestión de riesgos; o aprovechar oportunidades que puedan surgir de fenómenos como la reindustrialización o las nuevas políticas industriales de los gobiernos.

Este nuevo orden internacional plantea dificultades al seguro, pero también lo hace con muchos otros sectores de actividad. Y en un contexto en el que hacer negocios a nivel internacional sea estructuralmente más complejo y costoso, la estabilidad y protección que pueden ofrecer los seguros serán más valiosos.