El seguro es una herramienta que acompaña al progreso económico, una inversión en estabilidad. En su función de protección y compensación de los riesgos, reduce el impacto de los eventos adversos y permite la continuidad de la actividad en todos los sectores.
Además, en situaciones de catástrofes los mecanismos de aseguramiento y el reaseguro son esenciales para mantener el equilibrio económico. También, actúa como un inversor institucional relevante, al canalizar recursos de largo plazo hacia la financiación de áreas productivas, aportando estabilidad al sistema financiero.
Su capacidad a la hora de elevar los estándares de bienestar en la sociedad y en el funcionamiento del devenir económico convierten la necesidad de seguir aumentando presencia del seguro -sobre todo donde es menos elevada y, en consecuencia, existe mayor potencial-, en un reto ineludible.
Fortalecer la presencia del seguro
El último informe de MAPFRE Economics ‘Tendencias y elementos para el desarrollo de los mercados aseguradores’ identifica los factores que pueden contribuir al avance del sector, entre los que incluye la educación financiera.
Más allá de otros elementos determinantes en su evolución –como la regulación prudencial, la innovación y los nuevos productos aseguradores, la eficiencia en gastos, los mecanismos y canales de distribución, las políticas públicas y la inclusión financiera, que también recoge el estudio-, en un entorno como el actual, la ausencia por parte de la población de conocimientos financieros y sobre los riesgos, así como la falta de los elementos y herramientas para gestionar una economía personal y familiar, suponen una importante barrera a la expansión del seguro.
“Fortalecer la alfabetización financiera, además de promover decisiones económicas más acertadas, puede fomentar el uso de seguros como herramienta de protección y compensación ante la ocurrencia de los riesgos, lo que convierte a la educación financiera en un pilar fundamental para el desarrollo económico y la resiliencia social”, apunta el estudio de Mapfre Economics.
Mercados destacados
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) defiende que la educación financiera es un factor clave no solamente para el bienestar económico de los ciudadanos sino también para la solidez de las economías nacionales. Además, contribuye a mejorar la toma de decisiones económicas, fomenta el ahorro y reduce el endeudamiento excesivo en los hogares.
El estudio de MAPFRE Economics presenta los diez países con mejor educación financiera en 2025, como Finlandia (que integra contenidos financieros aplicados desde edades tempranas), Canadá (donde las escuelas públicas incorporan talleres prácticos y simulaciones de economía real), Australia (con el apoyo gubernamental a plataformas interactivas y la capacitación en comunidades vulnerables), y Países Bajos (desde primaria se enseña a gestionar mesadas, abrir cuentas bancarias y planificar gastos).
En la lista también aparecen Alemania, Singapur, Noruega, Corea del Sur, Reino Unido y Estados Unidos, que también destacan por la integración de la educación financiera desde la infancia, la incorporación de talleres y simulaciones de economía, la combinación de la tecnología con la educación financiera y la implicación del Estado, entre otros elementos clave.
No es casualidad que el seguro goce de mayor presencia en muchos de estos mercados, ya que los países que implementan estrategias formativas sólidas en este ámbito tienden a alcanzar mayores niveles de penetración. Un ejemplo es la Unión Europea -un área geográfica con un nivel de cultura financiera mayor que en otras regiones emergentes-, donde, según datos publicados en el estudio, el 46% de los encuestados indica que posee o ha tenido un seguro de No Vida (hogar, automóvil, etc.), y el 31% declara tener o haber tenido un seguro de Vida. En cuanto a productos financieros en general, el 24% afirma haber invertido en fondos, acciones o bonos, mientras que el 22% cuenta con un plan de pensiones privado o de jubilación, entre otros productos.
Impactos clave en el seguro
En un entorno cada vez más incierto, se vuelve indispensable que la población cuente con los conocimientos y habilidades necesarios para gestionar sus finanzas personales y entender la importancia de los seguros como herramientas de protección y prevención frente a imprevistos.
La educación y la cultura financieras impactan positivamente en los mercados aseguradores al empoderar a las personas para entender el riesgo, y ayudarles a identificar qué productos se ajustan a sus necesidades y circunstancias personales.
Los ciudadanos con mayor formación en este ámbito comprenden mejor los beneficios que aportan las soluciones aseguradoras, por eso tienden a una mayor contratación y a integrar estos productos, con mayor confianza, en sus planes de ahorro e inversión. Así, construyen una base financiera sólida y de resiliencia ante emergencias y eventos inesperados, aumentando la seguridad y un mayor control sobre el futuro.
En resumen, la educación y la cultura financiera hace evolucionar la percepción del seguro de una necesidad a una inversión estratégica, fundamental para la protección patrimonial y la tranquilidad a largo plazo. Una sociedad más preparada en estos aspectos es clave para fortalecer la estabilidad económica, reducir los riesgos y asegurar un desarrollo social más equilibrado.
Nuestro propósito
Organismos públicos y privados, a nivel nacional e internacional, han puesto en marcha diversas estrategias para su promoción. En MAPFRE, a través principalmente de nuestra Fundación, impulsamos la educación y cultura financiera y de seguros, para que la sociedad tenga los conocimientos suficientes para tomar buenas decisiones en el presente que tengan, a la vez, un impacto positivo en el futuro.
También apostamos por crear un entorno de confianza hacia una pieza fundamental, como es el seguro, para el desarrollo económico.