En un contexto de cambio climático y de un más que previsible aumento del riesgo, estas dificultades plantean el desafío de cómo puede el sector asegurador seguir protegiendo a la sociedad de manera sostenible.

¿Cuál es el impacto del cambio climático en las catástrofes naturales?

El cambio climático no es un peligro en sí, no debe confundirse con el riesgo derivado del clima”, explica Juan Satrústegui, director de Riesgos de la Naturaleza de Mapfre RE, la unidad de reaseguro de Mapfre. Por un lado, “el riesgo climatológico existe desde siempre, con fenómenos atmosféricos intensos que provocan grandes daños”, añade. Los vinculados al clima son una parte de los desastres naturales, como incendios, huracanes, inundaciones o sequías, aunque hay otras catástrofes que no están relacionadas, por ejemplo terremotos o volcanes.

Por su parte, el cambio climático es la alteración a largo plazo del clima por la acción humana, “que provoca entre otras cosas una variación muy importante de la frecuencia e intensidad de muchos fenómenos naturales”, los de origen atmosférico. El cambio climático, por tanto, “más que un peligro en sí mismo es un acelerador de la peligrosidad que ya existía”, afirma el directivo de Mapfre RE.

Su impacto en la siniestralidad es difícil de medir en el corto plazo. Y es que “no hay una fórmula exacta para medir qué parte de una catástrofe ocurrida hoy es atribuible al cambio climático”, apunta Juan Satrústegui. En cualquier caso, “la tendencia es clara: el riesgo irá en aumento en muchas regiones, tanto por la mayor peligrosidad, como por el aumento de la población expuesta a los fenómenos”.

La protección de los seguros ante las catástrofes

El sector asegurador desempeña un importante papel indemnizando los daños de las catástrofes naturales, y contribuyendo a reponerse de su impacto económico a ciudadanos, empresas y poderes públicos. Pero, precisamente por su potencial destructivo y las pérdidas millonarias que pueden ocasionar, este tipo de riesgos necesitan esquemas de protección más complejos, que incluyen la colaboración público-privada o mutualización de riesgos entre compañías mediante el reaseguro.

Algunos factores que condicionan la cobertura de los desastres naturales son:

En base a estas condiciones, surgen distintas realidades de cobertura del seguro frente a las catástrofes naturales.

Un problema que precisa de soluciones globales

En una charla bajo el título Cambio climático, inflación e internacionalización, tres desafíos de las grandes aseguradoras mundiales, el presidente de Mapfre, Antonio Huertas, aportó su visión de este problema: “Desgraciadamente, la frecuencia que están teniendo estos eventos extremos hace que muchos territorios del mundo, sobre todo en las zonas más vulnerables de los países más pobres, no tengan cobertura”.

Esta situación, expuso el presidente de Mapfre, “exige un acuerdo internacional que permita que se acceda a fuentes de financiación y protección de aseguramiento, consorcios público-privados en los que cada uno podamos aportar lo que sabemos hacer”.

El seguro seguirá cumpliendo un papel fundamental indemnizando los daños de las catástrofes; y trabajará a corto y largo plazo para adaptar la protección al cambio climático. A corto plazo, monitorizando el comportamiento de estos eventos para aplicar los ajustes necesarios en las coberturas y continuar protegiendo a la sociedad bajo un esquema sostenible. A más largo plazo, y para comprender cómo el cambio climático afectará a los peligros de la naturaleza, tratará de identificar nuevas oportunidades y de estimar su impacto en los riesgos físicos y de transición.