Las perspectivas son favorables, aunque modestas. América Latina seguirá creciendo en los próximos años, pero con ritmos moderados y condicionada por ciertos factores externos e internos que limitan su potencial. Son las principales conclusiones del Panorama Económico y Sectorial 2026, elaborado por Mapfre Economics. La incertidumbre global, la inflación persistente y las tensiones geopolíticas aparecen como amenazas al crecimiento, que, a pesar de ser positivo, no despega con fuerza.

¿Cómo crece la región?

El informe describe una situación económica global caracterizada por una resiliencia funcional, donde la incertidumbre se ha convertido en un rasgo estructural del sistema económico mundial. Esta realidad imperante está impactando a las economías latinoamericanas, que tratan de equilibrar crecimiento con estabilidad de precios en un contexto internacional complejo.

Así, Mapfre Economics prevé que esta región registre crecimientos moderados del PIB con unas cifras cercanas al 2,1 % en 2026 y al 2,4 % en 2027. Por otra parte, la inflación se mantendría elevada, alrededor del 8,3 % en 2026 y al 8,1 % en 2027, reflejando presiones de precios que aún no se alivian por completo.

El dinamismo moderado de Latinoamérica todavía queda lejos de otras regiones emergentes debido a limitaciones estructurales que restringen un despegue económico más vigoroso. Entre ellas, podemos mencionar la baja inversión productiva y la dependencia de ciertas industrias con crecimiento lento.

Factores condicionantes y oportunidades

Además de la inflación, que limita el margen de maniobra de los bancos centrales regionales y reduce el poder adquisitivo de amplios sectores de la población, existen otros aspectos que están condicionando la senda regional.

Tal y como desvela el informe, la selectividad estratégica en el comercio global, donde la seguridad del suministro prevalece sobre la eficiencia, está redefiniendo las cadenas productivas. Este entorno geopolítico complica la inserción de las economías latinoamericanas en las cadenas globales de valor, a la vez que influye en los flujos de capital y en las decisiones de inversión.

En paralelo, el documento destaca que la recuperación del consumo está polarizada a causa de la desigualdad interna. Mientras los hogares que cuentan con mayores ingresos sostienen la demanda, aquellos con rentas medias y bajas afrontan salarios estancados y restricciones crediticias que limitan el consumo y frenan un crecimiento más inclusivo.

¿Qué países crecerán más?

El Panorama Económico y Sectorial 2026 subraya que el ejercicio actual será un año de transición frágil, en el que la economía regional y global tenderán a equilibrar crecimiento con desinflación, en un contexto de políticas macroeconómicas prudentes, pero con márgenes estrechos. La clave residirá en gestionar la incertidumbre para sostener la recuperación y fortalecer las bases de su crecimiento futuro.

Entre los países más dinámicos, México presenta una mejora gradual de su crecimiento económico (con aumentos del PIB en torno al 1,4 % en 2026 y al 2 % en 2027), y tiene como principal limitante la caída de la inversión; mientras que Brasil (con avances estimados del 1,6 % en 2026 y el 1,8 % en 2027) podría encontrar alivio en una desinflación más acelerada que el resto y en una recuperación de márgenes que faciliten los recortes de tipos y aumenten tanto la inversión como el crédito.

Por su parte, Argentina está dando pasos hacia un proceso de normalización macroeconómica que incluye la reducción de desequilibrios y la recuperación de acceso a mercados. Esto le permitiría acercarse a tasas de incrementos más consistentes con su potencial productivo. Las estimaciones apuntan a una progresión del PIB del 3,2 % en 2026 y del 2,9 % en 2027.

A la par, otras economías como Chile y Perú muestran una desaceleración más contenida de lo anticipado, apoyada en la resiliencia de la inversión minera y en la demanda de commodities estratégicos, como el litio y el cobre. Así, en el mercado chileno se prevén aumentos del PIB de alrededor del 2,3 % tanto en 2026 como en 2027; y en el peruano podrían elevarse al 2,9 % en 2026 y al 3 % en 2027.

Por su parte, Colombia proyecta su desempeño en una actividad económica más robusta, con una industria manufacturera en expansión, aunque enfrenta desafíos relacionados con el déficit fiscal. El crecimiento del PIB se estima en un 2,8 % para 2026 y similar para 2027.

El potencial del sector asegurador

El análisis identifica ciertas ventajas estructurales y sectores con potencial de expansión. Por ejemplo, el entorno de tipos altos y de moderación de la inflación podría beneficiar a la industria aseguradora en Latinoamérica, que aún es un sector menor con respecto al PIB si se compara con otras regiones de mayor pujanza económica.

Por países, Argentina lidera el crecimiento previsto para la región con avances en No Vida superiores al 36,2 % en 2026 y del 26,7% en 2027, y en Vida lo harían a un ritmo del 33,6 % y del 25,7 %. México también muestra gran dinamismo especialmente en seguros No Vida (con un 12,3 % en 2026 y hasta el 13,1 % en 2027), y crecimientos notables en Vida del 10,2 % en 2026 y el 10,6 % en 2027. En Perú, en cambio, Vida experimentaría el mayor progreso con un 11,8 % en 2026 y un 12,1 % en 2027, en contraste con un avance más discreto en No Vida del 2,2 % y del 2,7 %.

Colombia y Brasil reportarían proyecciones estables pero más moderadas. En concreto, en el mercado colombiano No Vida crecería un 9,2 % en este y el próximo año, mientras que Vida se elevaría a un 10,6 % en 2026 y a un 8,5 % en 2027. En Brasil el crecimiento estimado para la actividad aseguradora se establece en el 7,1 % en 2026 para No Vida, con una ligera desaceleración hasta el 6,9 % en 2027, mientras que para Vida las estimaciones hablan del 5 % y el 5,4 %. Por último, Chile ofrece datos de incremento en primas No Vida de un 4,2 % en 2026 y un 4,1 % en 2027, y para Vida, en torno al 11,5 % en 2026 y al 9,9 % en 2027.