El miedo, la codicia, la impaciencia, la euforia, el arrepentimiento y el exceso de confianza son algunas de las emociones más comunes que pueden llevar a decisiones irracionales y perjudiciales. Por eso, es importante que los inversores aprendan a identificarlas y sobre todo, a ponerlas bajo control.

El miedo

Una de las emociones que más se repiten a la hora de invertir es el miedo. Se trata de una emoción natural que puede surgir en momentos de incertidumbre económica o durante caídas del mercado. Los inversores que actúan movidos por el miedo tienden a vender sus activos en pánico, consolidando pérdidas en lugar de esperar una recuperación. Este comportamiento puede impedir que aprovechen las oportunidades de compra en momentos de baja valoración de activos. 

Cómo contener el miedo:

La euforia

En el lado contrario del miedo, tenemos la euforia. Si el primero nos paraliza, el segundo nos lleva a tomar decisiones precipitadas y temerarias. La euforia puede surgir durante periodos de mercado alcista cuando los inversores ven crecer rápidamente el valor de sus activos. Este exceso de optimismo puede llevar a la compra de activos sobrevalorados, bajo la creencia de que los precios seguirán subiendo indefinidamente. 

Cómo contener la euforia:

La avaricia

Seguro que has escuchado el refrán: la avaricia rompe el saco. Y es que no puede llevar más razón y más aún en el mundo de las inversiones. La avaricia puede llevar a los inversores a tomar riesgos excesivos en busca de altos rendimientos. Este comportamiento es común durante los mercados alcistas, cuando las expectativas de ganancias continuas nublan el juicio racional. La codicia puede conducir a la inversión en activos sobrevalorados o en esquemas de alto riesgo que prometen retornos rápidos.

Cómo contener la codicia:

La impaciencia

La impaciencia es otra emoción que puede sabotear el éxito de un inversor. La espera de resultados rápidos puede llevar a cambios frecuentes en la cartera, incurriendo en costos de transacción y perdiendo el beneficio del interés compuesto a largo plazo. Los inversores impacientes también pueden abandonar estrategias de inversión efectivas antes de que tengan tiempo de dar frutos.

Cómo contener la impaciencia:

El arrepentimiento

El arrepentimiento puede aparecer después de tomar decisiones que no resultaron como se esperaba, llevando a una parálisis por análisis o a la toma de decisiones impulsivas para compensar pérdidas.

Cómo contener el arrepentimiento:

Exceso de confianza

A rasgos generales, el ser humano tiende a pensar que sabe más que el resto y que no va a cometer los mismos errores. El exceso de confianza puede llevar a los inversores a sobreestimar sus habilidades y a subestimar los riesgos. Este sentimiento puede resultar en la falta de diversificación y en la toma de decisiones basadas en conjeturas más que en análisis sólidos.

Cómo contener el exceso de confianza: