En términos generales, la evaluación de un desastre puede definirse
como un proceso que permite determinar el impacto que dicho
desastre ha tenido sobre la sociedad, las necesidades y prioridades
inmediatas destinadas a salvar las vidas de los supervivientes, los
recursos disponibles y las posibilidades para facilitar y acelerar la
recuperación y el desarrollo a largo plazo. En este artículo, y a
partir de la literatura existente sobre el tema, se presenta una
visión global acerca de cómo llevar a cabo, desde una perspectiva
básicamente económica, el proceso de evaluación de los daños
producidos por la ocurrencia de un determinado evento catastrófico,
sobre el área geográfica afectada por el mismo.
MARÍA JOSÉ PÉREZ FRUCTUOSO
UNIVERSIDAD CARLOS III DE MADRID
En las últimas décadas se ha producido un aumento
espectacular de los desastres naturales
(pero también de los antrópicos), tanto
en su frecuencia como en su intensidad,
como consecuencia, en su mayor parte, del actual
proceso de cambio climático. Este crecimiento ha
suscitado la preocupación de la comunidad internacional,
no sólo desde una perspectiva humanitaria sino
también desde el punto de vista del impacto económico
que su ocurrencia supone o puede llegar a suponer.
En los países desarrollados las catástrofes se cobran cada año numerosas vidas humanas y producen considerables daños principalmente por dos motivos: el crecimiento de la población y el mayor número de valores asegurados. En este sentido, son destacables los esfuerzos realizados para mejorar la comprensión de las causas y efectos de tales eventos extremos, que han motivado por ejemplo la elaboración de mapas de riesgos, normas de construcción y planes de emergencia, pero en contrapartida hay que mencionar que muchas construcciones e infraestructuras, por ejemplo, son cada vez más sensibles a los daños y tienen menor estabilidad.
En los países en vías de desarrollo, la ocurrencia
de grandes desastres provoca, además, una ralentización,
o incluso anulación, de su crecimiento económico
real ya que el gasto destinado a la rehabilitación y reconstrucción
de las zonas afectadas se sacrifica por proyectos
propios de desarrollo a medio y largo plazo,
afectando de esa forma a la inversión destinada a mejorar
las condiciones sociales en general.Así por ejemplo,
la destrucción de infraestructuras en algunos países
(carreteras, ferrocarriles, redes eléctricas o de
abastecimiento de agua, etc.), ya de por sí deficientes,
requiere utilizar recursos que podrían invertirse en actividades
productivas, lo que paraliza el progreso de la
actividad económica y, más importante, destruye el empleo
de los sectores productivos formalizados pero
también de aquellos sectores que basan su producción
en esquemas informales o incluso ilegales de producción.
El problema descrito resulta aún más grave en determinadas
zonas geográficas donde, junto a los grandes
desastres, se producen con mucha frecuencia otro
tipo de eventos de pequeña y mediana cuantía, que
destruyen los principales medios de subsistencia de la
población afectada (cultivos de autoconsumo,muerte
de animales, destrucción de viviendas, interrupción de
las actividades productivas, pérdida de fuentes de empleo,
etc.). Es en estos casos en los que se ocasiona un
mayor freno al desarrollo normal de las actividades, eliminando
completamente cualquier posibilidad de mejora,
al destinar los escasos recursos existentes a la reposición
de los medios de vida destruidos.
Para evitar estas situaciones, o en todo caso, reducir sus resultados, es necesario realizar una evaluación de los efectos derivados del desastre y de las consecuencias que dichos efectos producen sobre la sociedad y el desarrollo económico de la región afectada.
La metodología llevada a cabo por las compañías
aseguradoras para medir las pérdidas causadas por los
desastres (pequeños, medianos y grandes), así como las
necesidades básicas durante los periodos de emergencia,
se basa en métodos estadísticos complejos de simulación
de desastres a partir de la cuantía de los bienes
asegurados en las pólizas. Pero, sin duda, la metodología
más importante sobre el tema es la desarrollada por
la Comisión Económica para América Latina y el Caribe
(CEPAL, 2003), que aborda aspectos conceptuales
y metodológicos para la medición, en términos económicos, de los daños que el desastre ocasiona en el capital
y en los flujos de producción de bienes y servicios,
además de estimar los efectos temporales que
pueden generarse sobre las principales variables macroeconómicas.
Es decir, el modelo de la CEPAL recoge
los efectos directos que tienen los desastres sobre los
países a los que afectan y los efectos indirectos y secundarios
que producen sobre sus economías, con el objetivo
de obtener el gasto aproximado que los gobiernos
deben realizar en la reconstrucción post-desastre, especialmente
cuando éstos son de gran magnitud.
En este artículo, a partir de los estudios existentes, y tomando como referencia el manual de evaluación elaborado por la CEPAL, se desarrolla un marco básico para el análisis del impacto de los desastres y la gestión del riesgo. El documento se inicia describiendo individualmente los conceptos básicos necesarios para realizar un análisis del riesgo y la evaluación de cada uno de ellos.A continuación, se clasifican y definen los principales efectos derivados de la ocurrencia de desastres, tanto desde una perspectiva general como a nivel local, y se exponen las principales formas existentes para llevar a cabo su valoración. Finalmente, se presentan las conclusiones alcanzadas en el estudio.
LA METODOLOGÍA MÁS IMPORTANTE PARA LA MEDICIÓN DE PÉRDIDAS CAUSADAS POR DESASTRES ES LA DE LA CEPAL, QUE RECOGE LOS EFECTOS DIRECTOS DEL DESASTRE SOBRE EL PAÍS AFECTADO Y LOS EFECTOS SECUNDARIOS SOBRE SU ECONOMÍA
A continuación se analizan los distintos conceptos que integran el marco de valoración de las pérdidas derivadas de la ocurrencia de desastres, naturales o antrópicos:
1 En este sentido, otras definiciones sostienen que los desastres son eventos en los que se registra más de un millón de dólares en pérdidas, más de cien muertos o más de cien heridos.
2 La magnitud del evento es el tamaño del evento natural que da origen al peligro. Por ejemplo, los ‘tsunamis ‘suelen caracterizarse por la altura de su ola en la costa (magnitud del ‘tsunami’), pero los efectos en un lugar determinado estarán asociados a la penetración del agua, que es la medida de su intensidad, la que dependerá a su vez de la topografía de la zona expuesta a inundarse.
DE FORMA GENERAL, EL CICLO DE UN DESASTRE SE DIVIDE EN TRES FASES: EMERGENCIA, REHABILITACIÓN Y RECUPERACIÓN Y RECONSTRUCCIÓN, CADA UNA CON DURACIONES VARIABLES Y OBJETIVOS DIFERENTES
| PELIGRO | INTENSIDAD |
|---|---|
| Inundación por lluvias o desbordamiento de ríos | Altura del agua |
| Terremoto | Aceleración máxima del terreno |
| Viento | Velocidad del viento |
| Erupción volcánica | Índice de explosión volcánica |
| Ceniza volcánica | Altura de la ceniza |
| Sequía | Tiempo de sequía |
| Flujos de tierra y lodo | Altura o velocidad del lodo |
| Tsunami | Altura del agua |
| Marea de tormenta | Altura del agua |
| Oleaje | Altura de la ola |
| Deslizamiento de laderas | Volumen deslizado |
LA EVALUACIÓN DEL PELIGRO DE UN DESASTRE TIENE COMO OBJETIVO PRINCIPAL CONOCER EL FENÓMENO QUE OCASIONA EL PELIGRO, IDENTIFICANDO Y MIDIENDO SU IDENTIDAD Y ZONA DE INFLUENCIA
En cuanto a los estudios y datos que deben recopilarse para obtener información acerca de los distintos peligros
analizados, cabe mencionar los siguientes:
La estimación de un peligro en una zona determinada
exige la elaboración de un modelo de frecuencia-
intensidad que evalúe su magnitud, en términos de
probabilidad, a través de las tasas de excedencia. Estas
tasas se definen como el número de veces que se excede
la magnitud de un evento en un periodo de tiempo
determinado y a partir de ellas se calcula, como su inversa,
el periodo de retorno, que es uno de los parámetros
más utilizados en la medición de un peligro. Normalmente,
se trabaja bajo la hipótesis de independencia
entre los tiempos de ocurrencia de los siniestros, lo que
da lugar a una variable periodo de retorno distribuida
según un proceso de Poisson. Entonces, bajo estos
supuestos, el periodo de retorno, Tr se calcula como
Tr= TE /ln(1-p)
siendo TE el tiempo o periodo de exposición y p la probabilidad de excedencia.Ambos parámetros se establecen considerando niveles de riesgo aceptables, aversión al riesgo y conocimiento del proceso de generación del evento por parte de los evaluadores. Determinada la tasa de excedencia, y por tanto el periodo de retorno, los resultados pueden presentarse en un mapa de peligro, en forma de curvas de nivel, que permiten encontrar la intensidad de un evento para un determinado lugar, que tiene un periodo de retorno conocido.
| PELIGRO | INFORMACIÓN RELEVANTE PARA VULNERABILIDAD |
|---|---|
| Terremoto | Antigüedad de las edificaciones, porcentaje de viviendas de construcción informal |
| Inundación, oleaje, marea de tormenta | Porcentaje de viviendas de material considerado de escasa resistencia y durabilidad |
| Tsunami | Porcentaje de viviendas de material liviano |
| Erupción volcánica, deslizamiento, ceniza volcánica | Todas la estructuras son casi igualmente vulnerables |
| Sequía | Área de cultivo, naturaleza de los cultivos, existencia de reservas de agua |
| Viento | Porcentaje de viviendas con techos ligeros, medidas por parte de la población antes del evento |
LA ESTIMACIÓN DE VULNERABILIDAD DE UN SISTEMA TIENE COMO OBJETIVO ESTABLECER LAS RELACIONES ENTRE LA INTENSIDAD DE LOS FENÓMENOS Y LOS DAÑOS PROBABLES SOBRE LOS BIENES DERIVADOS DE ELLAS, Y PUEDE MEDIRSE EN TÉRMINOS FÍSICOS O SOCIALES
EXISTEN TRES TIPOS DE EFECTOS DERIVADOS DE UN FENÓMENO NATURAL: DIRECTOS, INDIRECTOS Y MACROECONÓMICOS, QUE SE DIFERENCIAN, POR SU MOMENTO DE OCURRENCIA Y POR LA DIFICULTAD A LA HORA DE EVALUARLOS
Existen tres tipos de efectos derivados de un fenómeno natural: directos, indirectos y macroeconómicos. De forma general, las principales diferencias entre ellos pueden resumirse en las siguientes (CEPAL, 2003):
A continuación se detallan los aspectos metodológicos relacionados con la estimación de las principales variables
macroeconómicas afectadas por los desastres:
Desde un punto de vista económico, la ocurrencia
de sucesos catastróficos puede interpretarse como
lo contrario a la ejecución de un proyecto de inversión,
ya que producen todo tipo de daños y alteran la disponibilidad
y eficiencia de los flujos de producción de
bienes y servicios. Cuando se lleva a cabo el análisis de
proyectos de inversión puede optarse por una evaluación
privada, que mide los beneficios del proyecto en
términos de venta de productos o servicios menos
costes de las materias primas y pago a los factores de
producción, o por una evaluación social, en la que los
beneficios derivan del aumento en el ingreso nacional
que provoca la ejecución del proyecto menos los costes
asociados al ingreso sacrificado por ejecutar ese proyecto
en lugar de otro. Los dos tipos de evaluación utilizan
criterios similares para estudiar la viabilidad de un
plan de inversión, pero difieren en la forma de valorar
las variables que determinan sus costes y sus beneficios:
la evaluación privada se basa en los precios de mercado,
la evaluación social en los precios sombra o sociales
básicos, a saber, la divisa, la mano de obra y la tasa
social de descuento. En el caso de la evaluación de los
daños asociados a los desastres, resulta factible aplicar la
metodología social de evaluación de proyectos de inversión,
utilizando los precios sombra como una aproximación
al valor del daño que el desastre causa en la
sociedad. Pero desde un punto de vista operativo, resulta
más sencilla la utilización de los precios de mercado
para llevar a cabo la valoración debido al gran número
de sectores involucrados y al corto plazo disponible
para realizar la evaluación de los daños (CEPAL,
2003).
Aplicando la metodología privada de evaluación de proyectos, un criterio de valoración de daños por catástrofes sería el valor depreciado (valor contable) de lo perdido, es decir la estimación del coste de los activos fijos y de aquellos sujetos a depreciación y obsolescencia, considerando sus años de antigüedad, con el fin de calcular la vida útil que le quedaba al bien analizado a partir de la ocurrencia del desastre.
Evidentemente, en aquellos países con procesos inflacionarios significativos, utilizar el valor contable para aproximar el valor de lo perdido a su valor de mercado carece de representatividad. En estos casos, la única alternativa es valorar los bienes a coste de reposición, es decir, teniendo en cuenta los avances tecnológicos y aquellas características que los blindan a los efectos de posibles catástrofes naturales o antropogénicas futuras.
Cabe mencionar que el criterio de valoración que se utilice finalmente dependerá de diversos factores, tales como las necesidades propias del análisis, las características básicas del conjunto de bienes que se valora y la información y el tiempo disponibles para llevarlas a cabo. En este sentido, una opción intermedia a las anteriormente mencionadas consistiría en valorar los bienes a coste de reposición sin deducir la depreciación que, a lo largo de su vida útil, puedan haber sufrido los activos objeto de valoración.
Independientemente del criterio de valoración adoptado, el punto de partida para el análisis de los daños directos por catástrofes es la cuantificación, en unidades físicas, de los bienes afectados por su ocurrencia (por ejemplo, número de maquinaria y equipos productivos, metros cuadrados de construcción destruidos, hectáreas de cultivo afectadas, toneladas de productos agrícolas perdidos, etc.) y el conocimiento de listas de precios sobre diferentes productos y servicios (por ejemplo, coste del metro cuadrado de construcción de casa/habitación y de instalaciones industriales, los precios actualizados de los principales productos agrícolas etc.) obtenidas a partir de la información disponible en los componentes de los índices de precios al consumo, precios al por mayor o precios al productor. Igualmente resulta útil contar con los precios de los bienes de capital o de los materiales de construcción de proyectos de inversión que el gobierno pueda tener en cartera o que haya ejecutado recientemente. Es de esperar que en el momento de la evaluación de los daños se opte por decisiones de precios intermedias, por ejemplo, entre el valor del metro cuadrado de construcción de una población marginal destruida y el tipo de solución habitacional permanente que el gobierno del país afectado pretenda dar a los damnificados que vivían en ella o entre el valor de una máquina destruida de una industria textil que estaba próxima a la obsolescencia y el coste de reemplazo de dicha unidad, que será diferente ya que incorporará cambio tecnológico. Esto quiere decir que, a la hora de valorar, debe considerarse el valor del equipo que más se parezca funcionalmente al equipo destruido y que, por su coste o características, sea factible adquirir o financiar.
En cuanto a los daños indirectos derivados de la interrupción temporal de los flujos de producción o servicios, deben valorarse a precios de productor o a precios de mercado, según el caso. En los sectores productivos, las pérdidas representan el valor de lo que se ha dejado de producir, por lo que deben ser evaluadas a precios de productor. En el caso de la producción de servicios, sin embargo, lo más conveniente es valorar aquellos que han dejado de generarse por destrucción de las infraestructuras a partir de los precios pagados por el consumidor o usuario final.
Todos los costes y precios utilizados para la valoración deben ser tomados en términos reales, excluyendo de su valor los costes de financiación referidos a comisiones, intereses, descuentos, seguros y reaseguros, subsidios, subvenciones y todos los sistemas de financiación post-desastre. Tampoco deben considerarse costes del desastre las transferencias producidas dentro de una economía que no utiliza recursos ni produce bienes y servicios.
Finalmente, todos los cálculos de daños directos e indirectos detallados deben realizarse en la moneda del país afectado3 por el desastre, aunque resulta muy conveniente traducir las cifras obtenidas a dólares norteamericanos para poder establecer comparaciones y sensibilizar a la comunidad internacional.
3 En el caso de productos de exportación o de importación, sus precios deberán expresarse preferentemente en dólares.
EL PUNTO DE PARTIDA PARA EL ANÁLISIS DE LOS DAÑOS DIRECTOS POR CATÁSTROFES ES LA CUANTIFICACIÓN, EN UNIDADES FÍSICAS, DE LOS BIENES AFECTADOS POR SU OCURRENCIA Y EL CONOCIMIENTO DE LOS PRECIOS SOBRE DIFERENTES PRODUCTOS Y SERVICIOS EN EL LUGAR DAÑADO
Si bien es cierto que la ocurrencia de grandes desastres
puede convertirse en una oportunidad de desarrollo
para la zona afectada, especialmente cuando la reconstrucción
introduce mejoras y formas de reducción del
riesgo, los desastres de pequeña o mediana intensidad no
suelen implicar recursos adicionales sino inversión de recursos
propios, que se traduce en mecanismos inadecuados
o insuficientes de reconstrucción sin reducir la posibilidad
de ocurrencia de desastres futuros (Cardona,O.
D., 2001). Por esta razón, resulta necesario desarrollar metodologías
alternativas a la descrita con carácter general,
basadas en indicadores que recojan las características
propias de las zonas y poblaciones en las que se producen
este último tipo de eventos y que contribuyan a medir,
además del coste económico, el impacto del desastre en
los diferentes sectores de la población.
Con este objetivo, la Red de Estudios Sociales de Prevención de Desastres en América Latina ha desarrollado una metodología basada en un Índice Simple de Impacto (ISI), aplicable tanto a nivel general como en contextos territoriales más reducidos, que establece una comparación temporal del impacto producido por uno o varios desastres sobre una determinada población o sector económico estratégico. Este índice se basa en una serie de variables, denominadas variables integradoras base, que recogen, por una parte, las características de la población y de los sectores económicos, el nivel y tipo de infraestructuras, la gestión local y los recursos naturales de cada municipio analizado, y por otra, los daños y las pérdidas más significativos que pueden originar la ocurrencia del desastres.
En las tablas siguientes se describe cada una de las variables consideradas, así como la información necesaria para llevar a cabo su estimación:
| ANÁLISIS DE LA SITUACIÓN ANTES DEL DESASTRE | ANÁLISIS DE LA SITUACIÓN DESPUÉS DEL DESASTRE | EVALUACIÓN |
|---|---|---|
| VARIABLES | VARIABLES | |
| NÚMERO DE HABITANTES Y ESTRUCTURA: la
información se obtiene de los censos de
población nacional ajustada con la
información disponible relacionada en cada
municipio. NIVEL DE INGRESOS: clasificación en grupos de ingresos altos, medios y bajos, en función de los topes máximos y mínimos de ingresos y de las características propias de su población, formas de vida y nivel socioeconómico. Esto permite establecer las diferencias entre las condiciones antes del desastre y los efectos reales del mismo, sobre todo en las poblaciones marginales, donde las condiciones de vida habitual pueden ser similares a las condiciones de vida después del desastre. NIVEL EDUCATIVO: nivel máximo de estudios e índices de analfabetismo existentes en la población. |
NÚMERO DE VÍCTIMAS MORTALES: establecer el
número de fallecidos cabeza de familia que
representan el principal sustento del grupo
familiar. NÚMERO DE HERIDOS: número total de heridos, personas que requirieron atención médica prolongada y cuyo coste fue asumido por las familias, los que sufrieron algún tipo de impedimento temporal o permanente y los que dejaron de percibir ingresos por algún tipo de incapacidad. MODIFICACIÓN DEL INGRESO FAMILIAR: número de familias que dejan de percibir ingresos porque alguno o varios de sus miembros mueren o resultan heridos o porque sus formas de subsistencia se ven modificadas. Número de familias beneficiadas por el desastre mediante la venta de productos o la prestación de servicios que, con motivo del desastre, incrementaron sus ingresos. |
Impacto del desastre sobre grupos familiares con distintas características. Identificación de sectores y grupos de población más vulnerables. Identificación de sectores y grupos de población beneficiados por el desastre. Se puede estimar el impacto sobre la población determinando la correlación entre la reducción del ingreso de las familias afectadas y el incremento en el ingreso de las familias que se ven beneficiadas por el desastre. |
| ANÁLISIS DE LA SITUACIÓN ANTES DEL DESASTRE | ANÁLISIS DE LA SITUACIÓN DESPUÉS DEL DESASTRE | EVALUACIÓN |
|---|---|---|
| VARIABLES | VARIABLES | |
| RAMA DE ACTIVIDAD: determinación de las
principales ramas de actividad en el municipio
y el peso de cada una de ellas en la economía
local, regional o nacional. Determina aquellas
ramas en las que se genera empleo de manera
informal, es decir, además de actividades
como venta de alimentos o venta ambulante,
aquellas ilegales que tienen un fuerte impacto
en las economías locales (tala clandestina,
venta de especies protegidas, tráfico de
drogas, etc.). TIPO DE ACTIVIDAD Y NIVEL DE DESARROLLO: establecer el tipo, nivel de desarrollo y nivel de producción de cada una de las ramas económicas, tanto formales como informales, existentes en el municipio. NIVEL DE OCUPACIÓN: número de puestos de trabajo de cada rama productiva, tanto formal como informal, antes del desastre. |
SECTORES AFECTADOS: nivel de pérdidas
productivas y los efectos causados por el
desastre en los principales sectores económicos,
formales e informales, derivados del desastre o
por interrupción temporal de las actividades
(incluyendo tanto el tiempo estimado de
interrupción como el de recuperación de las
condiciones previas al desastre). SECTORES BENEFICIADOS: establecer los sectores productivos formales e informales que pueden verse beneficiados por el desastre (como el sector de la construcción). NIVEL DE OCUPACIÓN: determinar el número de puestos de trabajo perdidos a consecuencia del desastre, así como los que se pueden generar en los sectores beneficiados y que requieren un incremento de la mano de obra. En los sectores informales hay que establecer los cambios derivados de la reducción por pérdidas de mercancías o los que se generan por el incremento del desempleo en sectores económicos formales. |
Impacto del desastre sobre los principales sectores económicos. Identificación de los sectores más vulnerables y de aquellos que se benefician de la ocurrencia del desastre. Incremento del nivel de dependencia del municipio respecto de otros sectores nacionales o internacionales. Análisis de la correlación entre sectores afectados y beneficiados, considerando que los desastres afectan a los sectores productivos más vulnerables pero que existen otros sectores que se ven beneficiados por la demanda no prevista de determinados productos o servicios. En el caso de grandes desastres que suponen el envío de ayuda humanitaria, es necesario estimar el impacto que dicha ayuda tiene en los sectores productivos y el mercado local. |
| ANÁLISIS DE LA SITUACIÓN ANTES DEL DESASTRE | ANÁLISIS DE LA SITUACIÓN DESPUÉS DEL DESASTRE | EVALUACIÓN |
|---|---|---|
| VARIABLES | VARIABLES | |
| INGRESOS: nivel de ingresos propios y
externos que gestiona el municipio antes del
desastre. Es importante conocer el tipo y la
fuente de los ingresos corrientes y
extraordinarios del municipio en condiciones
normales. INVERSIÓN PÚBLICA: cuantía de la inversión en obras públicas programada o en ejecución en el año de ocurrencia del desastre. INVERSIÓN SOCIAL: cuantía del gasto en inversión social, incluyendo programas de lucha contra la pobreza, programada o en ejecución en el año de ocurrencia del desastre. Determinar si existe intención por parte del gobierno de apoyar a los sectores con niveles de ingresos más bajos antes del desastre. |
INGRESOS: reducción de los ingresos por efectos
del desastre o incremento de los ingresos por
entrada de recursos externos de ayuda
humanitaria o reconstrucción. INVERSIÓN PÚBLICA: reducción en la cuantía de la inversión en obras públicas por reasignación presupuestaria hacia zonas de atención prioritaria o reducción de ingresos de la zona afectada. Incremento de la cuantía de inversión en obras públicas con fines de rehabilitación y reconstrucción. INVERSIÓN SOCIAL: reducción en la cuantía de la inversión en gasto social por reasignación presupuestaria hacia zonas de atención prioritaria o reducción de ingresos de la zona afectada. Incremento de la inversión en gasto social para reconstrucción y apoyo a sectores sociales marginales afectados por el desastre. |
Impacto que el evento tiene sobre las finanzas municipales por los desembolsos que tiene que realizar para arreglar los efectos del desastre menos los desembolsos previstos para ese año. El impacto será mayor cuanto menor desembolso se haya previsto en obras públicas y gasto social y, por tanto, éstos deban hacerse de forma extraordinaria. Impacto a largo plazo de la recepción de recursos financieros del exterior para la rehabilitación y reconstrucción. Nivel de dependencia con respecto a otros niveles del gobierno para la recuperación frente a la ocurrencia de otros desastres en el futuro. |
| ANÁLISIS DE LA SITUACIÓN ANTES DEL DESASTRE | ANÁLISIS DE LA SITUACIÓN DESPUÉS DEL DESASTRE | EVALUACIÓN |
|---|---|---|
| VARIABLES | VARIABLES | |
| TIPO DE INFRAESTRUCTURA:
Básica: aquella que tiene como función permitir el
desarrollo de las actividades productivas y de la vida
cotidiana, así como la integración del municipio con
otras regiones. Se ha de determinar el valor que
representa para el desarrollo de la actividad económica y
las actividades generales de la población.
Servicios: aquella cuyo objetivo es prestar servicios
básicos a la producción y sectores productivos.
Vivienda: características generales de la vivienda y el tipo
de uso que se le asigna. CONDICIONES GENERALES: Básica y servicios: condiciones y estado de mantenimiento que recibe normalmente este tipo de infraestructura. En el caso de servicios hay que determinar, por ejemplo, si las deficiencias en el suministro de agua se deben al desastre o es una situación normal de la prestación del servicio. Vivienda: se refiere a la calidad de la construcción (tipo de materiales utilizados y técnicas empleadas para construir). COBERTURA: Básica y servicios: nivel de cobertura y suficiencia de la infraestructura existente así como el déficit de la misma no cubierto antes del desastre. Vivienda: nivel y modalidad de satisfacción de la demanda de vivienda y déficit de vivienda existente antes del desastre. También será importante conocer si la vivienda es propia, de alquiler o vivienda irregular. |
DAÑADA:
Básica y servicios: infraestructura que ha sufrido
daños susceptibles de ser reparados y cuyo coste
de reparación no supere el coste de reposición.
Vivienda: aquellas que hayan sufrido daños
susceptibles de ser reparados y cuyo coste de
reparación no supere el coste de reposición. PERDIDA TOTALMENTE: Básica y servicios: infraestructura destruida totalmente o dañada severamente cuyo coste de reparación iguala o supera el coste de reposición. Vivienda: aquellas que hayan sufrido una destrucción total. NIVEL DE COBERTURA: Básica y servicios: reducción de la eficiencia en la cobertura o prestación de servicios y posible incremento de la cobertura o eficiencia por reposición de infraestructura que se perdió totalmente o reparación de infraestructura dañada. Vivienda: reducción en la calidad de la vivienda por efectos del desastre y posibles incrementos en la calidad de la vivienda por reconstrucción o reparación de las viviendas dañadas. |
Impacto del desastre sobre la infraestructura básica y la vivienda, en función no sólo del coste de reposición sino también en términos del valor de uso para los distintos sectores de la sociedad. Identificación de las áreas de atención prioritaria y definición de proyectos de reconstrucción, tanto para infraestructuras como para vivienda. Impacto de los daños en los sectores económicos estratégicos. Impacto derivado de la desarticulación de sectores productivos. |
| ANÁLISIS DE LA SITUACIÓN ANTES DEL DESASTRE | ANÁLISIS DE LA SITUACIÓN DESPUÉS DEL DESASTRE | EVALUACIÓN |
|---|---|---|
| VARIABLES | VARIABLES | |
| RECURSOS NATURALES EXISTENTES:
inventario de recursos naturales existentes en
la zona (incluyendo flora y fauna). EN ESTADO NATURAL: inventario de recursos naturales que no han sufrido modificación por procesos sociales y económicos. EN CONDICIONES MODIFICADAS: inventario de recursos naturales sujetos a transformación, ya sea por procesos productivos o de ocupación. Descripción de los procesos o actividades que están modificando el entorno natural. |
RECURSOS NATURALES EXISTENTES: estado de
los recursos naturales existentes posterior al
desastre. EN ESTADO NATURAL: inventario de recursos naturales que sin intervención del hombre han sufrido daños por el desastre. EN CONDICIONES MODIFICADAS: inventario de recursos naturales sujetos a transformación afectados por el desastre. |
Impacto general del desastre sobre los recursos naturales de la zona. Impacto diferenciado sobre ecosistemas transformados y en estado natural. Nivel de vulnerabilidad de los ecosistemas de la zona y de factores que contribuyen a la generación de nuevas amenazas o a la agravación de las ya existentes. |
La última década del siglo XX ha estado marcada por la ocurrencia de grandes desastres en todo el mundo, la mayoría de ellos con características muy similares, que han desatado la preocupación internacional acerca de la repetición cierta, en términos probabilísticos, de estos eventos extremos en el futuro, con consecuencias iguales o peores y en los mismos o en distintos lugares del planeta. La ocurrencia de un determinado desastre no sólo depende de que exista una alta amenaza o peligrosidad en una zona determinada sino también de la vulnerabilidad de la misma. Por ejemplo,muchas zonas geográficas tienen edificios con características vulnerables a los terremotos, debido a que durante un largo periodo de tiempo se ha considerado un bajo nivel de amenaza sísmica, por lo que frente a un terremoto menor o moderado puede ocasionarse un gran desastre. Subestimar la amenaza es la razón por la que muchos desastres pueden ocurrir en lugares donde la vulnerabilidad es alta o la amenaza se considera de menor importancia. Como consecuencia de ello, los desastres se están convirtiendo en un problema cada vez mayor; su impacto va creciendo con el tiempo debido a una serie de factores tales como los modelos de desarrollo, el crecimiento demográfico y los procesos de urbanización existentes en muchos países. Las tendencias en la ocupación del territorio, el proceso de empobrecimiento de importantes segmentos poblacionales, el uso de sistemas de organización inadecuados y la presión sobre los recursos naturales han provocado el aumento de la vulnerabilidad de los asentamientos frente a una amplia diversidad de peligros, tanto naturales como antrópicos. Dentro de este contexto, resulta necesaria la existencia de un conjunto de herramientas que midan la naturaleza y la cuantía de las pérdidas asociadas a los distintos tipos de desastres, así como sus efectos sociales, económicos y ambientales. Una de estas herramientas es la metodología de evaluación utilizada por la CEPAL, cuyo objetivo es estimar el coste económico de los desastres para llevar a cabo una orientación de los recursos a lo largo de las fases de emergencia, rehabilitación y reconstrucción, así como analizar el efecto, negativo o positivo, de los daños y las pérdidas que han supuesto las principales variables macroeconómicas del país afectado en el corto plazo. Este coste se mide para establecer la cuantía total de las pérdidas económicas causadas por la destrucción, interrupción de servicios y actividades diversas de la economía, además de establecer los efectos negativos que el desastre puede tener sobre el funcionamiento normal de la misma.Por otra parte, y para recoger los efectos que los pequeños y medianos desastres producen en ámbitos más locales, la RED desarrolla un método alternativo al propuesto por la CEPAL en el que se consideran las distintas magnitudes de los desastres así como su impacto en los distintos sectores y poblaciones afectados para estimar el coste de oportunidad y el beneficio que se obtendría si se llevaran a cabo políticas adecuadas de gestión del riesgo.
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(2) Cardona,O.D. (2001), El impacto económico de los desastres: esfuerzos de mediciones existentes y propuesta alternativa. Unidad Ejecutora sectorial del subprograma de prevención de desastres. Secretariado técnico de la presidencia de la República Dominicana y Banco Internacional de Desarrollo.
(3) Gómez, J. J. (2001),Vulnerabilidad y medio ambiente. Naciones Unidas. Comisión Económica para América Latina y el Caribe- CEPAL. Centro Latinoamericano Caribeño de Demografía CELADE-División de Población.
(4) Stephenson, R. S. (1991), Evaluación de desastres. Programa de Entrenamiento para el manejo de desastres. Programa de la Naciones Unidas para el Desarrollo y Oficina de las Naciones Unidas para el Socorro en casos de Desastre PNUD/UNDRO. 1a edición.
(5) Bull, R. (1994),Aspectos económicos de los desastres. Programa de Entrenamiento para el manejo de desastres. Programa de la Naciones Unidas para el Desarrollo y Oficina de las Naciones Unidas para el Socorro en casos de Desastre PNUD/UNDRO. 1a edición.
(6) United Nations Development Program (2005), Human Development Report 2005. International Cooperation at a Crossroad: Aid,Trade and Security in an unequal World. http://hdr.undp.org/reports/global/2005/pdf/HDR05_complete.pdf
(7) CEPAL (2003), Manual para la evaluación del impacto socioeconómico y ambiental de los Desastres. Comisión Económica para América Latina y el Caribe.