El informe analiza la transformación estructural de varias economías seleccionadas, evaluando la evolución de la contribución sectorial al valor añadido bruto. En general, se evidencia una transición desde la industria pesada hacia modelos intensivos en servicios y conocimiento, impulsada por marcos institucionales, capacidades tecnológicas y estrategias de inserción internacional. El estudio contrasta la desindustrialización relativa en economías avanzadas, con sistemas que preservan la manufactura mediante políticas industriales activas y especialización exportadora. En síntesis, mediante un análisis comparativo, el documento dilucida cómo las naciones reconfiguran su base productiva ante la automatización, la globalización y la economía de lo intangible.