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SOSTENIBILIDAD  | 05.06.2020

Coronavirus y medio ambiente, una relación más estrecha de lo que pensamos

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En el año 1974, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) estableció el 5 de junio como la fecha para conmemorar, el Día Mundial del Medio Ambiente. A pesar de los 46 años transcurridos, todavía seguimos maltratando a la naturaleza por lo quenunca está de más dedicar unos instantes a reflexionar sobre el mundo que queremos dejar a nuestros hijos, y sobre la importancia que tiene el cuidado de nuestro entorno y el fomento de la sostenibilidad en nuestras vidas. En ocasiones, mucho más de lo que creemos; y la situación que estamos viviendo, la lucha contra la pandemia provocada por el coronavirus SARS-CoV-2, no es una excepción a la regla.

En su edición de 2020 este evento está dedicado a la biodiversidad. Si alguien no está familiarizado con el término le bastará saber que se remite a la variedad de seres vivos que existen sobre la Tierra. Cuantas más especies animales y vegetales, mayor biodiversidad o diversidad biológica. Y si destruimos la biodiversidad, destruimos el medio que nos sustenta.

¿Hemos dejado de preocuparnos por el medio ambiente?

De un día para otro nuestra vida dejó de ser la que era. La información candente en los medios de comunicación viró hacia un solo tema y la agenda de nuestros representantes en las instituciones pasó a estar marcada por el coronavirus. Movimientos de defensa del medio ambiente como el que lideraba la activista Greta Thunberg, Fridays for Future,tuvieron que replegarse y hacerse exclusivamente digitales. Y en Internet no siempre es fácil “asomar la cabeza”; y menos en momentos como este.

El ambientalista Bill McKibben, que coordina un boletín con artículos sobre cambio climático en el semanario New Yorker, opina que el activismo digital raramente es tan efectivo como el presencial. Y espera que las acciones de protesta no violentas se recuperen cuando la pandemia amaine. No es el único. Los ciudadanos que realmente ya estaban comprometidos con el reciclaje, la sostenibilidad y las decisiones responsables de compra muy probablemente siguen igual de implicados. Sin embargo es muy posible que las circunstancias actuales hayan restringido su capacidad de elección, como veremos al hablar del consumo de plástico.

¿Cómo ha afectado el coronavirus a la contaminación?

Obviamente no hablamos de una afección directa. El ser humano es hoy el agente que mayor influencia tiene sobre el medio ambiente. Somos la especie que más intensamente contamina la naturaleza e influimos de múltiples formas en nuestro entorno y en la vida de otras especies. Por fuerza se tenía que notar el fuerte parón que los confinamientos de población llevados a cabo en muchos países han provocado, por un lado, en la actividad industrial y, por otro, en los desplazamientos de personas en todo tipo de vehículos.

 

 

Desde National Geographic España nos desgranan algunos de los efectos producidos por el congelamiento parcial de nuestra actividad. Imágenes de satélite difundidas por la NASA atestiguan un importante descenso de la contaminación atmosférica en el triángulo que queda entre las ciudades de Wuhan y las populosísimas Beijing y Shanghai. También se han apreciado mejoras en las atmósferas de Barcelona, Madrid y las ciudades del norte de Italia; mientras que en Venecia lo más notorio ha sido el aumento en la calidad del elemento que define a esta perla del Adriático: sus aguas.

Sin embargo, muchos expertos advierten que no tenemos que lanzar las campanas al vuelo. Muchas de estas mejoras, la gran mayoría, son coyunturales, y probablemente ya se estén revirtiendo con los procesos de desescalada y la vuelta a la normalidad en muchos países. Según la NASA, los descensos se emisiones en CO2 que hemos vivido deberían ser sostenidos en el tiempo para que realmente tengan un impacto en el cambio climático.

Algunas cosas han mejorado temporalmente. Otras han empeorado: el consumo del material plástico, cuyas consecuencias nocivas para el medio ambiente son de sobra conocidas, ha aumentado. Está ocurriendo en los centros hospitalarios, ya que este material se usa en la fabricación de material protector como las mascarillas, que por su propia naturaleza han de ser desechables, pero también en piezas de todo tipo. Y ha sucedido también en nuestros hogares. Todos estamos usando mascarillas, un gasto que se une al de todo tipo de recipientes no retornables ni reutilizables. Hemos de esperar que este efecto también sea coyuntural y empecemos a reducirlo cuanto antes.

Biodiversidad, nuestra mejor aliada contra el coronavirus

«Hemos visto que la pandemia de coronavirus ha afectado al medio ambiente. Pero también es cierto lo contrario: la situación de nuestros ecosistemas, y muy especialmente el descenso de la biodiversidad en la naturaleza, nos han perjudicado, haciendo que estemos más expuestos a que pandemias como la que estamos sufriendo vuelvan a suceder. De nuevo, el daño que el hombre inflige a su entorno es clave en la cadena de transmisión del virus.

El divulgador científico David Quammen piensa que el cuidado de la naturaleza es una inversión, que se trata de la mejor vacuna para protegernos de virus que actualmente afectan a animales salvajes, con los que interactuamos cada vez más a raíz de la destrucción de los ecosistemas donde viven. La clave nos la da Fernando Valladares, doctor en Biología del Centro Superior de Investigaciones Científicas de España (CSIC): el papel protector de la biodiversidad. La existencia de más de un millón de especies está amenazada por la acción del hombre, y con cada pérdida de una especie disminuye el efecto de dilución o amortiguamiento de la propagación de infecciones de una especie animal al hombre. Este tipo de transmisión de enfermedades se conoce como zoonosis y y supone ya el 70 por ciento de las enfermedades emergentes en el mundo.

Terminamos este breve viaje como empezó, en las Naciones Unidas donde además de incidir en la barrera de protección para futuras pandemias que supone la biodiversidad, ponen en valor otros beneficios que presenta su cuidado: agua y aire limpios, alimentos nutritivos, fuente de medicamentos y conocimientos y, entre muchos otros, mitigación del cambio climático.

Sin duda, merece la pena dedicar un Día del Medio Ambiente a promover la defensa de la biodiversidad.