La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que los salarios femeninos siguen siendo, de media, un 20% inferiores a los masculinos, y la representación en puestos directivos continúa estando por debajo. Aun así, el hecho de que la igualdad forme parte del debate público indica una creciente sensibilidad social y un impulso decidido hacia el cambio.

La diversidad de género es un motor de competitividad, multiplica el talento disponible y fortalece a las organizaciones en entornos complejos. Aunque la incorporación laboral de la mujer está consolidada en la mayoría de sectores, la dificultad se centra en su acceso a puestos de liderazgo, que ocurrea pesar de que las mujeres cuentan en muchas ocasiones con una preparación académica superior a la de los hombres.

En este contexto, las empresas tienen un papel clave y, de hecho, muchas ya impulsan planes de igualdad y medidas de conciliación. La flexibilidad laboral es esencial, pero es igualmente importante que estas herramientas sean utilizadas también por los hombres, para evitar que se conviertan en un freno involuntario para ellas y así avanzar hacia una igualdad real de oportunidades.

Talento sin etiquetas

“Me considero afortunada porque en mi entorno profesional he contado con muchas oportunidades de desarrollo y con líderes que han apostado por el talento sin etiquetas”. Así lo cree Eva Tamayo, CEO de Mapfre en Chile, quien reconoce que esto no significa que no existan barreras. “Todos en distintos momentos nos enfrentamos a ellas, pero ha visto una evolución muy positiva, fruto del trabajo de muchas mujeres que abrieron camino”. En este sentido, también subraya que cuando se ha encontrado con obstáculos, los ha tratado de afrontar con trabajo constante, preparación y redes de confianza y colaboración. “La alta dirección implica desafíos constantes, tomar decisiones complejas, gestionar incertidumbre y asumir responsabilidades y todo ello lo he podido superar con preparación, aprendizaje continuo. El liderazgo es siempre un logro colectivo”.

Aunque en los últimos años se han logrado avances en la presencia y participación de las mujeres en el ámbito empresarial, aún queda un amplio margen de mejora en todos los sectores. Mónica García Cristóbal, CEO de Verti Alemania desde enero de 2024, considera que siempre ha sido fundamental trabajar en empresas donde existe una cultura de colaboración, “en la que las personas, independientemente de su género, tengan las mismas oportunidades a la horade asumir responsabilidades, puedan desarrollarse profesionalmente y definan su propio camino de carrera”. En la entidad que dirige, las mujeres representan la mitad de los puestos directivos, “lo que demuestra que la diversidad no ocurre por casualidad y que es el resultado de un compromiso firme que entiende la igualdad como un factor clave de éxito”.

“La igualdad se consolida con meritocracia, desarrollo del talento, flexibilidad real y responsables que confían en el potencial de cada uno. Todo ello debe acelerarse si queremos una igualdad efectiva y duradera. Cuando una organización confía en las personas, todo es posible”. Así lo cree Elvira López de Lara, CEO de Mapfre en Malta, quien confía en un “liderazgo más colaborativo y humano para los próximos años” y quien asegura que “cuando una mujer avanza, inspira a muchas más”.

Fomentar un ambiente inclusivo donde cada persona pueda aportar su valor. Es una de las máximas de Marianne Delgado, CEO de Mapfre en Uruguay, quien asegura que trabajar con equipos diversos le ha enseñado a escuchar distintas perspectivas y tomar decisiones más equilibradas, lo que sin duda fortalece la innovación y mejora los resultados. La máxima responsable en Uruguay, con 33 años de trayectoria en la compañía, continúa priorizando “la escucha, el desarrollo del talento y la colaboración, combinando la experiencia adquirida con una mirada flexible y cercana”.

Más de la mitad de las promociones

Mapfre está totalmente comprometida con la igualdad de oportunidades y con el impulso del talento femenino, una convicción que acompaña a la compañía desde hace décadas y que hoy se traduce en hechos, cifras y resultados visibles para los casi 40 países donde opera.  Así lo cree Juan Carlos Rondeau, director general del Área Corporativa de Personas y Organización de Mapfre, quien considera que “la diversidad, la inclusión y la igualdad son compromisos en los que creemos porque ayudan a construir un mundo más justo y solidario”.

De los 30.846 empleados en el mundo, más de la mitad (55,1%) son mujeres y sus empleadas representaron más de la mitad de las promociones internas (50,3%) y de las nuevas incorporaciones (54,6%) en 2025. Además, el Consejo de Administración cuenta entre sus miembros con 7 mujeres, lo que representa el 46,7% de los miembros; el 43,1% de los puestos de responsabilidad son desempeñados por talento femenino; y el porcentaje de mujeres en cargos de dirección es del 35,4% (0,9 más que en 2024).

La compañía defiende que el talento no tiene apellido de género y que la diversidad enriquece la toma de decisiones, impulsa la innovación y contribuye al desarrollo social y empresarial. Este enfoque se traduce en una estrategia global que combina políticas internas y programas de desarrollo para reconocer y recompensar el esfuerzo y el talento de manera justa y equitativa, aplicar criterios basados en el mérito de las personas y eliminar cualquier tipo de barrera que impida que las personas, hombres y mujeres, alcancen su máximo potencial.

El Grupo actúa, además, como auténtico “caballo de Troya” para derribar barreras culturales y acelerar la igualdad en contextos donde las brechas de género siguen muy arraigadas. Esta visión internacional se acompaña de planes estratégicos y objetivos concretos, revisados periódicamente, y que la compañía viene superando de forma continuada.

La compañía desarrolla múltiples iniciativas internas y externas, como ClosinGap, una asociación que analiza las principales brechas de género, y que revela, entre otros datos, que la desigualdad en jubilación y ahorro entre mujeres y hombres en España supone un impacto económico de 28.500 millones de euros anuales, equivalente al 1,8% del PIB.