El seguro protege tu vida o tu patrimonio, promueve la prevención y la gestión del riesgo y desarrolla una importante labor social. ¿Sabías, además, que el sector asegurador contribuye a sostener el gasto público de los países en los que opera y el crecimiento de las empresas? Vamos a explorar, ahora, la función del seguro como inversor institucional de referencia.

Desde el pago de la prima que abonas por tu póliza hasta que ese dinero es movilizado para una prestación o un siniestro, ese capital no está parado. Las aseguradoras lo invierten en activos públicos y privados (deuda y participaciones en compañías), generando empleo, mejorando la competitividad y promoviendo el crecimiento sostenible.

En palabras de Ricardo González, director de Análisis, Estudios Sectoriales y Regulación de Mapfre Economics, «su capacidad de financiación a largo plazo, respaldada por carteras diversificadas y sólidas reservas técnicas, posiciona a las compañías del sector como uno de los principales motores de la financiación estructural de numerosos sectores de la economía».

A través de su actividad como inversor institucional, el seguro no solo desempeña un importante papel en el desarrollo económico, también «actúa como estabilizador al mitigar riesgos sistémicos y fomentar la previsión financiera entre individuos y empresas», añade Ricardo González. Además —prosigue—, «esta función contribuye a la resiliencia del sistema financiero, ya que, en contextos de incertidumbre global, su capacidad para absorber impactos económicos y redistribuir riesgos fortalece la confianza en los mercados».

Características de las inversiones

Prudencia y estabilidad son dos de las características que marcan las inversiones de la industria aseguradora. Estas entidades están sujetas a regulaciones que les impiden realizar operaciones de alto riesgo. En Europa, por ejemplo, es obligatorio respetar el marco prudencial impuesto por Solvencia II, para garantizar la certeza de la cobertura al asegurado y de paso contribuir al bienestar social.

Asimismo, cada vez en mayor medida las compañías de seguros están integrando criterios de sostenibilidad (ESG) en sus estrategias de inversión, dirigiendo el capital hacia proyectos que abordan desafíos ambientales, sociales y de gobernanza.

En resumen, el papel del seguro como inversor institucional es crucial para la estabilidad económica del país. Su apetito por inversiones estables, solventes y sostenibles a largo plazo convierten a este sector en un agente del cambio de primer nivel que beneficia a la sociedad.

Renta fija, estabilidad a las carteras

Las aseguradoras invierten en una amplia gama de activos y mantienen sus carteras con pocos cambios. La renta fija sigue ocupando la mayor cuota en muchos mercados. Según los últimos datos de Mapfre Economics, en España este activo representa un 72,8 %, un porcentaje muy superior al promedio de la eurozona (49,2 %) y al de Estados Unidos (60,9 %). Aunque en mercados como el mexicano, con el 79,6 %, la ratio todavía es más alta.

La elección entre los diferentes tipos de renta fija depende del perfil de riesgo de la compañía y sus objetivos de inversión específicos. En concreto, en el mercado español el 51,6 % corresponde a deuda soberana y el 21,2 %, a deuda corporativa, donde una gran proporción se concentra en empresas con alta calificación crediticia, lo que ayuda a asegurar la capacidad de la aseguradora para cumplir con las reclamaciones y otras obligaciones a largo plazo.

Evolución en otros activos

Aunque la renta fija sigue siendo el pilar fundamental, las aseguradoras están explorando nuevas oportunidades y ajustando sus carteras para adaptarse a las condiciones cambiantes del entorno, con el fin de generar rendimientos constantes y sostenibles con los que hacer frente a sus compromisos.

Así, desde 2019 han comenzado a aumentar su asignación a la renta variable, principalmente en el entorno europeo, como forma de diversificar y buscar retornos en un escenario de tipos de interés más altos. En España esta tendencia es más moderada. La renta variable supone el 7,2 % de la cartera de las aseguradoras españolas mientras que en la eurozona representa el 18,6 %.

También existen marcadas diferencias en otros activos. De acuerdo con los datos de Mapfre Economics, en el mercado español los fondos de inversión mantienen una cuota del 12,1 %, depósitos y tesorería del 5,1 % e inmuebles del 3,6 %, frente al 20,5 % en fondos de inversión, el 2 % en depósitos y tesorería, y el 1,5 % en inmuebles de la eurozona.

En cuanto a las expectativas, los mercados privados parecen estar en el foco en 2025. El 14º Informe Anual del Sector Asegurador de BlackRock estima que aproximadamente el 30 % de las aseguradoras globales planea elevar sus inversiones en estos mercados, a pesar de mantener un nivel de riesgo “bajo”, ya que únicamente el 12 % considera incrementar su exposición al riesgo de inversión global en el ejercicio actual.  

Inversiones en nuestro grupo

Mediante un flujo estable de recursos, la industria aseguradora contribuye a la financiación de proyectos a largo plazo que impulsan el crecimiento económico y apoya la estabilidad del sistema financiero en momentos de crisis.

Hasta septiembre de 2025, la cartera de inversiones del Grupo MAPFRE se situó en 47.468 millones de euros, con un crecimiento del 3,8% sobre el periodo anterior. La renta fija, con un volumen de 33.111 millones de euros y una cuota del 83,1 %, fue el activo más relevante, seguido de la renta variable y fondos (8,9 %), tesorería (4,1 %) e inmuebles (3,9 %).

Dentro de la renta fija, la deuda pública se elevó a 23.004 millones, repartidos entre España (9.489 millones), resto de Europa (4.597 millones), Estados Unidos (1.719 millones), Brasil (2.938 millones), otros países latinoamericanos (3.506 millones) y otros mercados (755 millones); mientras la deuda corporativa significó 10.107 millones.

Además, en Mapfre desarrollamos importantes inversiones alternativas, como deuda privada, inversión en empresas en crecimiento (conocida como venture capital o capital riesgo), infraestructuras y energías renovables, como plantas fotovoltaicas, eólicas y de biometano. En su mayoría, estas inversiones se canalizan a través de fondos de inversión.

Y aplicamos una política de inversión prudente, primando como hemos visto la renta fija, para contribuir al desarrollo de los países donde está presente y ha optado por un enfoque sostenible. Al identificar e invertir en entidades que muestran un compromiso sólido con los principios ambientales, sociales y de gobernanza (ASG), pretendemos también ser un catalizador del bienestar social a largo plazo.