El incremento de las temperaturas consecuencia de un aumento constante en la emisión de gases de efecto invernadero es el principal causante del cambio climático que se está produciendo en el planeta durante las últimas décadas. Este hecho provoca que algunas zonas se vean más afectadas que otras, como es el caso de las áreas costeras.

No en vano, es en las costas donde el aumento del nivel del mar o la subida de la temperatura de las aguas donde más se percibe y se sufre. Una de las consecuencias será, por ejemplo, “un retroceso erosivo de las playas con una reducción de la superficie útil total o un desplazamiento de las mismas”, explica Pablo Cotarelo, Coordinador de la Campaña Impactos del Cambio Climático en el Litoral, en la revista El Ecologista.

 

Complicados retos

Dicho ejemplo supone una buena muestra para ilustrar los retos que debemos afrontar los seres humanos si no queremos que buena parte de las costas, su biodiversidad y otras funciones generalmente desconocidas se echen a perder.

Desde la Plataforma sobre Adaptación al Cambio Climático en España apuntan como principales factores de impacto los siguientes: “El ascenso del nivel medio del mar, las modificaciones en el régimen de vientos, corrientes y oleajes,  los cambios en la frecuencia e intensidad de las tormentas y en la temperatura y acidez del agua”. Por todo ello, consideran de vital importancia evaluar cada uno de ellos y reaccionar proactivamente antes de que la situación sea irresoluble.

Los peligros del cambio climático

Ahondando en los principales peligros que se derivan del cambio climático, en el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático 2021-2030 que han puesto en marcha en España apuntan los tres principales que están relacionados directamente con la franja costera: el aumento de la temperatura del agua marina -en la costa mediterránea se ha incrementado 0,34°C cada década desde principios de los años 80-, el citado ascenso del nivel medio del mar y la acidificación de las aguas marinas, que implica “una reducción de la capacidad de los organismos marinos de calcificar y formar sus conchas y esqueletos calcáreos”.

Este organismo no hace sino seguir las pautas que el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) viene apuntando, especialmente en un informe titulado “El océano y la criosfera en un clima cambiante”, donde explican detalladamente cuál es la situación actual y cuáles son los desafíos a los que se enfrentan los países de todo el mundo.

Cambios observados

El documento del IPCC apunta una serie de cambios que se han observado y que se deben al cambio climático:

Impactos significativos

Pero el informe va más allá y explica cuáles son los principales impactos que esta evolución está provocando, es decir, aquellas situaciones que deben subsanarse antes de que se vuelvan irreversibles:

Un reto mayúsculo

Reaccionar a todo lo expuesto, por lo tanto, resulta esencial y supone un gran reto para el ser humano, que en ocasiones no se ha preocupado por salvaguardar los entornos de costa. Así lo refleja la organización ecologista Greenpeace, que pone en valor los ecosistemas costeros, ya que “proporcionan al ser humano bienes y servicios ambientales claves para el desarrollo económico y social, como seguridad alimentaria, I+D o turismo”.

 Y añaden que “también son la tabla de salvación para adaptarnos a los impactos del cambio climático en el litoral, en un contexto de eventos climáticos extremos: generan lluvias para frenar el avance de las sequías, al tiempo que funcionan como amortiguadores de inundaciones y controlan la erosión del suelo. El bienestar de millones de personas depende de los ecosistemas costeros, y los bienes y servicios que nos proporcionan son básicos para el sustento de la vida humana”.

Todo lleva a una misma vía

En este punto cabe preguntarse qué es lo que se puede hacer para evitar el deterioro de las costas provocado por el cambio climático y la respuesta más generalizada es centrarse en frenar en la medida de lo posible este, ya que es la causa de numerosos males que afectan al medio ambiente.

El propio IPCC considera que “la creación de condiciones habilitadoras para la resiliencia al clima y el desarrollo sostenible depende fundamentalmente de la reducción urgente y audaz de las emisiones, combinada con medidas de adaptación coordinadas, sostenidas y cada vez más ambiciosas”. Para ello, las autoridades gubernamentales de los diferentes estados y, claro está, de los organismos supranacionales, han de tomar cartas en el asunto con medidas que no escatimen esfuerzos, ya que sin su apoyo el deterioro no se frenará.

“También son esenciales la educación y los conocimientos sobre el clima, el monitoreo y las predicciones, el uso de todas las fuentes de conocimientos disponibles, el intercambio de datos, información y conocimientos, los recursos financieros, el abordaje de la vulnerabilidad y la equidad sociales, y el apoyo institucional”, añaden.

Así pues, el reto de proteger las costas frente al cambio climático solo podrá superarse si se actúa de manera coordinada y concienciada, al tiempo que se otorga la importancia que tiene a un hecho que puede poner en peligro a millones de vidas en todo el planeta.