“La paridad es un problema de justicia y de equidad, pero también de crecimiento económico”. Así se expresó Manuel Martín Espada, Socio Responsable de Mercados de PwC España ante Montserrat Domínguez, periodista y conductora en la presentación del I Índice de ClosinGap. Se trata de un nuevo y solvente instrumento, elaborado en colaboración con PwC, que es fruto de la cooperación público-privada para avanzar en igualdad de género.

El nuevo índice cuantifica el impacto de la desigualdad de género entre hombres y mujeres, en 5 ámbitos: Empleo, Educación, Conciliación, Digitalización y Salud y Bienestar, y analiza su evolución anual. Herramienta de referencia, tiene en cuenta 28 variables clave obtenidas a partir de fuentes públicas y reconocidas, para el desarrollo personal y profesional de una sociedad.

El análisis refleja que el cierre de las brechas sumaría cerca de 231.000 millones de euros al PIB español cada año, un 18,5%. En este momento, son tres aspectos los que principalmente penalizan a las mujeres en el empleo y, en consecuencia, a la economía: participación más reducida en el mercado laboral, menor número de horas trabajadas (preocupante y que refleja una gran precariedad de las mujeres) y sobrerrepresentación en sectores menos productivos. El gap es patente: las mujeres, que representan el 51,4% de la población en edad de trabajar, generan un 41,5% del PIB nacional.

El Índice ClosinGap se situó en el 2000 en el 64,1% y revela un 35,9% de brecha de género aún por cerrar. El análisis muestra que ésta se ha estrechado cuatro puntos en el periodo analizado (2015 – 2020). De mantenerse la tendencia, no desaparecería por completo hasta 2055: 35 años para alcanzar la igualdad.

Descomponer el índice: Radiografía de las brechas

“Debemos trabajar para construir una sociedad más justa y equitativa, así como una economía fuerte, especialmente en el contexto de crisis y recesión actual. (…). Es prioritario aunar esfuerzos y seguir trabajando para cerrar todas las brechas, posicionando a la mujer como palanca clave para la recuperación económica”, asegura Marieta Jiménez, presidenta de ClosinGap y presidenta europea de Merck Healthcare.

1. La conciliación registra la mayor brecha de género, con el 56% aún por cerrar, pero también es la categoría que progresa más rápidamente (a un ritmo anual del 4,4% desde 2015). Las mujeres siguen asumiendo la mayor parte del trabajo no remunerado, principalmente hogar y cuidado de hijos, con tasas de inactividad y parcialidad laboral mucho más elevadas. De seguir la tendencia las diferencias habrán desaparecido en 2040.

2. En el empleo la brecha por cerrar es del 35%. Aunque las mujeres cada vez participan más en el mercado laboral y durante más años, trabajan menos horas y con menor salario, lo que se refleja a su vez en pensiones de jubilación más bajas. Ensombrece el panorama su escasa presencia en posiciones líderes y de toma de decisiones.
Si se equiparase su participación a la de los hombres, el PIB aumentaría un 10,1%.

3. En educación, la brecha es del 32,1%. Las mujeres cuentan con mayor educación universitaria que los hombres, pero tienen un acceso muy bajo a las carreras de Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas (STEM), presente y futuro del mundo laboral.
Es la única de las 5 categorías en retroceso en los últimos años.

4. En digitalización, aunque no se aprecian diferencias relevantes en el uso de nuevas tecnologías -a nivel usuario- entre hombres y mujeres, el porcentaje de mujeres especializadas en TIC en el mercado laboral es aún muy bajo, con una brecha del 28,7%.

5. Salud y Bienestar alcanza la mejor puntuación (15,5%) y es el ámbito que más progresa. La paridad está más cerca, pero el informe refleja que a pesar de que viven más años, lo hacen con peor salud y calidad de vida, y tienen mayor riesgo de sufrir pobreza y exclusión social.