En 1854 el doctor John Snow revolucionó los estudios epidemiológicos. Su consulta se encontraba en el barrio londinense de Soho, en el epicentro de uno de los brotes de cólera más graves que ha vivido Inglaterra: fallecieron más de 700 personas. Snow hizo una cosa muy sencilla, comprar mapas de la zona y anotar cada uno de los fallecimientos. Así pudo situar los puntos de mayor incidencia y demostrar dónde estaba el foco, una bomba de agua en Broad Street.

El médico utilizó esa maraña de información para convencer a las autoridades de que actuasen. Observó y analizó aquellos apuntes y logró frenar la epidemia. Hoy, en la era digital, ya nadie niega que el big data (macrodatos) y otras tecnologías emergentes mejoran la atención de los pacientes y el sistema de salud.

Desde aquella ocurrencia del doctor Snow han pasado muchas cosas y a demasiada velocidad. La medicina ya se sirve de algoritmos, inteligencia artificial, asistentes virtuales, robots, drones, dispositivos portátiles, simuladores o realidad virtual. Sobre todo en las urgencias y emergencias médicas, donde un diagnóstico rápido y certero es clave. En esta rama de la sanidad, que atiende aquellas patologías urgentes fuera de un centro sanitario –desde un accidente de tráfico hasta un desastre natural–, el valor añadido de la tecnología no se cuestiona.

Inteligencia artificial frente a desastres y hambrunas

La inteligencia artificial (IA), por ejemplo, posibilita anticiparse a determinados tipos de emergencia. Evaluar previamente datos sobre conflictos armados, hambrunas o desastres naturales vinculados con el cambio climático permite a los algoritmos establecer tendencias y patrones esenciales para abordar una urgencia sanitaria o humanitaria con mayor eficacia. En India, hace tres años, se emplearon algoritmos para prevenir la mortalidad infantil. Y era fácil. El personal médico de las zonas más aisladas grababa un breve vídeo de los recién nacidos con un smartphone. Esas imágenes, reconocidas y analizadas por una IA, determinan qué tipo de ayuda necesitan esos bebés.

El dron como herramienta sanitaria

Muchas de las esperanzas en las nuevas tecnologías recaen sobre esas naves no tripuladas que llamamos drones. Lo que hace poco eran ensayos, hoy empiezan a tener un sentido real. Un ejemplo es Ruanda, país montañoso del África oriental donde la mayoría vive en pequeños núcleos rurales aislados. En 2016, el gobierno ruandés firmó un contrato con la startup californiana Zipline para que drones autónomos transporten bolsas de sangre hasta zonas apartadas. Hoy, la empresa dispone de dos centrales desde donde se pueden hacer hasta 500 entregas diarias.

Ahorrar tiempo es un salvavidas. Solo hay que imaginar a una madre primeriza con una hemorragia o a un niño con anemia provocada por la malaria. Un grupo de investigadores ha evaluado el proyecto: de más de 12.000 pedidos en 32 meses, la diferencia de tiempo entre un vehículo a motor con ruedas y un dron varía entre los 3 minutos y los 211 minutos, siempre a favor de la nave aérea y dependiendo de la distancia y el terreno.

En Europa, el servicio de emergencias sueco (EMADE, en sus siglas en inglés) también ha probado con éxito el uso de drones. El pasado diciembre, un vecino de 71 años del municipio de Trollhättan se desplomó en la calle a causa de un infarto. Mientras un médico que pasaba por allí intentaba reanimarle, su pareja llamó al EMADE. En menos de cuatro minutos llegaba volando un dron de la compañía Everdron que portaba un desfibrilador externo automático. El ciudadano sueco salvó la vida. Alrededor de 275.000 europeos sufren un paro cardíaco al año.

Proyecto de triaje pionero en el mundo

Un proyecto pionero en el mundo ha conseguido desarrollar un algoritmo de triaje e incorporarlo a un dron para clasificar desde el aire a víctimas de un accidente. La empresa española eMedicalDron y CuiDsalud, grupo de investigación de la Universidad de Jaén, han realizado ya simulaciones. “Los drones nos ofrecen información determinante para apoyar nuestra toma de decisiones en situaciones muy complejas. La información es inteligencia. Nuestra idea es que el dron se convierta en una herramienta que te permita cierto tipo de diagnóstico, averiguar qué es lo que le pasa a cada paciente antes de que lleguen al lugar los sanitarios”, explican a Mapfre Chema López Hens y Sixto Cámara, médico y enfermero expertos en emergencias y responsables de eMedicalDron.

Este primer sistema de triaje aéreo y remoto con drones, puede acceder más rápida y fácilmente a determinados parajes, aportar datos para liberar vías de acceso al lugar, clasificar con colores –según la gravedad– a cada víctima, verificar si hay heridas potencialmente mortales…, “el dron puede ser capaz de medir a distancia las constantes, parámetros clínicos como la frecuencia cardíaca, respiratoria, saturación de oxígeno, etc. Datos imperceptibles para el ojo humano y que nos ayudarán a tomar mejores decisiones en menos tiempo”, comenta Chema López.

Realidad virtual y simulación para salvar vidas

Miguel Ángel Rodríguez Florido, doctor en Tecnología de las Telecomunicaciones y afiliado a la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria a través de la Cátedra de Tecnologías Médicas de la misma Universidad, asegura que la principal barrera para la implementación de las soluciones tecnológicas “no es tanto la capacidad tecnológica como la cultural. Muchos médicos, cuando no están habituados a manejar estas tecnologías, pierden la sensación de control. Lo hemos visto con la realidad virtual, imprescindible para recrear entornos y situaciones de emergencia”.

Rodríguez Florido se dedica a enseñar al personal sanitario cómo conducir las tecnologías sanitarias. “Lo explico con un símil automovilístico, una vez que saben conducir, que conocen las características y restricciones del coche, a qué velocidad pueden ir y en qué tipo de circuito, entonces las herramientas tecnológicas tienen valor”, asegura.

“La tecnología –explica a Mapfre– nunca sustituye al profesional, pero resolver problemas en el entorno virtual puede ayudar en la realidad física. Médicos y enfermeros pueden interactuar con sonido e imagen en recreaciones de situaciones de estrés y primeros auxilios durante erupciones de volcanes u otros desastres naturales, en accidentes y rescates. Con el big data y la IA se aprende, se corrige y se pueden anticipar”.

Una de las tecnologías que más han avanzado son las de simulación de entrenamiento in vitro, esos maniquíes para entrenar que todos hemos visto en las noticias y que han evolucionado mucho en los últimos años. Al principio eran muñecos inertes que se podían abrir para fijar un punto de sutura o pinchar un medicamento. “Ahora, por ejemplo, hay brazos con sensores que permiten controlar todos los parámetros, hasta dónde entra la aguja, cómo afecta al organismo y cómo reacciona ante un fármaco”, comenta Rodríguez Florido.

 

Dispositivos de diagnóstico portátiles

Si hay herramientas indispensables en las labores de emergencia son los dispositivos de diagnóstico portátiles. Ahora, la mayoría de las unidades móviles disponen de ecógrafos para una evaluación rápida, analizadores de gases sanguíneos (hemogramas) para analíticas, respiradores de última generación. “El problema es que no disponemos de tecnología todavía para estar interconectados con las unidades hospitalarias y poder ver en tiempo real al paciente desde el centro sanitario”, comenta Ricardo Delgado Sánchez, enfermero de emergencias y coordinador de la secretaría de emergencias del SEMES (Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias).

Delgado es consciente de que la inmensa mayoría de las urgencias extrahospitalarias tiene que ver con población mayor y patologías que surgen en la vía pública (traumatismos, paradas cardíacas, accidentes menores, etcétera). Según datos del SEMES, “en España solo entre un 8 % y un 10 % de las llamadas al 112 son emergencias reales no demorables. La tecnología que aprovecha los macrodatos –los sistemas de salud son una máquina continua de recopilar y generar datos–, la telemedicina, la monitorización de información o los bots de asistencia podrían ayudar a priorizar las demandas asistenciales”.

Otro de los dispositivos más eficaces son los denominados PoCUS (Point of Care Ultrasound), pequeño ecógrafo inalámbrico que utiliza ultrasonidos para diagnosticar enfermedades en un lugar alejado de un hospital o en una ambulancia. A través de imágenes de alta definición –sin emplear la radiación–, el facultativo puede tomar decisiones precisas en pacientes en estado crítico.

 

Apps para diagnóstico y asistencia en viajes

Ya funcionan también apps diseñadas para personal sanitario con toda la información básica para saber cómo actuar ante la veintena de situaciones de emergencia médica más comunes en vuelos comerciales, y otras para que la tripulación de cabina pueda conectar con médicos que les guíen en momentos delicados durante el viaje.

Mapfre es una de las grandes compañías aseguradoras que, de la mano de la tecnología, ha sabido adaptarse a las emergencias en salud que pueden surgir en los viajes o en cualquier situación del día a día. Savia, su plataforma de servicios de salud digital, ofrece un servicio de consultas y/o chat médico las 24 horas todos los días de la semana.

Además, ha lanzado MiA (Mapfre Intelligent Assistance), solución de asistencia 100% digital, multicanal y orientada al cliente: una PWA (Progressive Web App) que no requiere descarga y que permite gestionar, de una manera rápida y sencilla, situaciones de emergencia en viaje, incluyendo servicios de videoconsulta, chat médico, así como la visualización de la red médica disponible, entre otros.

“En Mapfre Asistencia hemos evolucionado gracias a nuestra constante apuesta por la innovación. Hoy somos capaces de estar más cerca de nuestros partners y sus clientes gracias a las nuevas tecnologías. Aportamos soluciones diferenciadoras, fácilmente accesibles, que generan la mejor experiencia al cliente”, comenta Irene García, subdirectora general de Desarrollo de Negocio y Marketing de Mapfre Asistencia.

MiA travel se arranca con un sencillo código QR leído en el móvil del viajero y permite de una manera confiable solicitar una videoconsulta para conocer el diagnóstico, el reembolso de la factura del gasto farmacéutico generado o la geolocalización de farmacias y centros sanitarios.

“En telemedicina son esenciales los partners especializados que busquen el encaje de salud, bienestar y viaje, empresas disruptivas y sólidas que aporten soluciones tecnológicas de acompañamiento y que ofrezcan un beneficio a un grupo amplio. Estamos permanentemente identificando posibles aliados estratégicos que nos permitan seguir evolucionando en los servicios ofrecidos y enriquecer nuestra propuesta de valor con foco en el cliente”, sostiene el subdirector de Desarrollo de Negocio e Innovación de Mapfre Asistencia, Javier Gómez.