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Esto ha provocado que haya analistas que no descarten ya una nueva recesión en Europa. Aunque, en este sentido, Matellán le resta importancia y lo ve como algo anecdótico. “Que haya dos trimestres negativos, los necesarios para considerarse recesión según la definición clásica, significa poco. Lo importante es la tendencia global de crecimiento”. “El PIB en el último trimestre se ha comportado mejor de lo esperado. No sabemos cuál es el efecto económico real de las nuevas medidas, pero sí sabemos que serán menos perjudiciales que en el pasado”, añade.

Al otro lado del Atlántico, todas las miradas han vuelto sobre Joe Biden, que se estrena en la presidencia de EEUU. Pero también en la nueva secretaria del Tesoro, Yanet Yellen, que ha pedido “actuar a lo grande”. “Yellen quiere trasladar al Tesoro lo que ya hizo en la Fed. En este sentido, puede ser buena porque va a trabajar de forma más cercana a la Fed. Son políticas expansivas desde el punto de vista monetario y fiscal, lo que implica imprimir dólares sin límites y repartirlos entre los ciudadanos. Esto también tiene impacto también fuera, por ejemplo, en China”, sostiene Matellán que, no obstante, avisa de que, aunque estas políticas suponen un bálsamo en el corto plazo, conllevan riesgos para el largo plazo.

En Estados Unidos, además, comienza la temporada de resultados empresariales. Matellán recuerda que los beneficios han sufrido mucho en 2020, aunque menos de lo que implican las cifras del PIB puras y duras que se han ido conociendo. Esto se debe, entre otras razones, a ese soporte público, pero también a que muchas de ellas han sabido readaptarse bien. No obstante, añade que lo importante es ver “cómo van evolucionando esos beneficios en el futuro, para averiguar si se van cumpliendo las expectativas”.

Como todas las semanas, Alberto Matellán ofrece sus recomendaciones a los inversores: “No hay que dejarse llevar por la narrativa del mercado”, algo que se aplica tanto a los institucionales como a los particulares. “Los primeros deben mirar si esa tendencia positiva obedece realmente a fundamentales y los segundos, que quizá no tienen esta capacidad de análisis, deben marcar sus objetivos personales y buscar un buen asesor”. Dicho eso, “nosotros seguimos con un sesgo positivo”, concluye.