Existen diversos factores que debemos tener en cuenta al plantear una estrategia de ahorro e inversión según cuál sea nuestro momento vital. Más allá del perfil de riesgo individual, es fundamental analizar elementos como la estabilidad de los ingresos, las responsabilidades familiares, los objetivos financieros y el horizonte temporal de cada uno, ya que todos ellos pueden influir directamente en las decisiones que tomamos.

“No es lo mismo invertir cuando se está empezando a trabajar, con amplios plazos por delante, que cuando nos acercamos a la jubilación y necesitamos proteger el patrimonio acumulado”, explica Veredas Zarco, del equipo de Desarrollo de Negocio de Mapfre Gestión Patrimonial. Más allá del momento vital, es clave contar en cualquier caso con un fondo de emergencia que permita afrontar imprevistos e invertir sin presión, así como revisar de forma periódica la estrategia para ir adaptándola a cada fase de la vida.

Cuando somos jóvenes

El tiempo es el mayor aliado de los jóvenes. Al contar con un horizonte temporal muy amplio, pueden asumir una mayor exposición a activos de crecimiento como la renta variable que, aunque son más volátiles en el corto plazo, históricamente han ofrecido mejores resultados. La principal ventaja consiste en que se puede aprovechar de manera más plena el interés compuesto (la rentabilidad que se va acumulando a lo largo del tiempo cuando se reinvierten los retornos percibidos año tras año).

La juventud es una etapa ideal para desarrollar hábitos financieros sólidos como automatizar el ahorro mediante aportaciones periódicas destinando un porcentaje fijo del sueldo, construir un fondo de emergencia y evitar endeudamientos innecesarios. “La combinación de constancia, diversificación y horizontes largos de inversión suelen ser una fórmula muy poderosa para este momento de la vida”, añade Veredas Zarco.

Cuando estamos formando una familia

En esta etapa, nuestra situación financiera suele volverse más compleja. “En esta fase es importante equilibrar crecimiento y protección”, recomienda Veredas Zarco. Se recomienda mantener un fondo de emergencia más robusto, revisar los seguros y garantizar que la estabilidad económica del núcleo familiar esté protegida.

En este momento vital, la estrategia de inversión recomendada es aquella que mantiene una cierta exposición a activos de crecimiento, pero combinada con productos más estables que aporten seguridad. Es un periodo adecuado también para empezar a planificar futuras necesidades como la vivienda y la educación, así como posibles permisos laborales, estableciendo objetivos de medio y largo plazo con una perspectiva realista.

Mediana edad

Esta etapa vital suele ser clave en la planificación financiera de los individuos. Se trata de una fase en la que aún queda tiempo por delante hasta la jubilación, pero en la que también empieza a ser importante proteger parte del patrimonio acumulado. En el equilibrio puede encontrarse una estrategia ideal: mantener inversiones orientadas al crecimiento pero con un perfil moderado que limite el riesgo, evitando fluctuaciones excesivas.

La mediana edad es un periodo en el que resulta crítico revisar los planes de jubilación, aumentando aportaciones si fuese necesario para asegurar los objetivos financieros a largo plazo. “La clave para llegar a la última etapa laboral con tranquilidad es alcanzar una combinación adecuada de orden, previsión y equilibrio en el ahorro y la inversión”, recalca Veredas Zarco.

Cabeza de familia con hijos en la universidad

Los gastos suelen dispararse cuando los hijos entran en la universidad y, por ello, la disponibilidad de liquidez gana protagonismo. En esta fase es recomendable priorizar soluciones que preserven capital y permitan atender pagos periódicos sin limitaciones. Es una fase en la que se recomiendan inversiones de riesgo moderado o bajo, aunque siempre manteniendo cierta diversificación para no dejar de lado completamente el crecimiento.

Al margen de conseguir afrontar los costes universitarios, “es importante no descuidar los propios objetivos de largo plazo”, matiza Veredas Zarco. Apoyar la educación de los hijos es prioritario, pero hay que tratar de no comprometer los planes para la jubilación.

Cuando nos jubilamos

Esta etapa debe estar centrada en la estabilidad y en la gestión del patrimonio, su conservación y la generación de rentas. El objetivo en la jubilación ha de situarse en disponer de ingresos regulares que complementen la pensión y nos ayuden a mantener la calidad de vida. Por ello, ganan importancia los activos menos volátiles y las estrategias de inversión diversificadas que tratan de minimizar el impacto de la inflación.

No debemos perder de vista en este periodo la fiscalidad, puesto que es fundamental planificar adecuadamente el rescate de productos como los planes de pensiones. La tributación por IRPF puede variar en función de cómo se diseñen estos rescates, al tiempo que también conviene revisar cómo tributan las rentas y los productos financieros que se utilicen en esta fase vital.

Busca siempre la opinión de un experto

No importa en qué punto de la vida nos encontremos, siempre es fundamental contar con un buen profesional de las finanzas para que nos guíe y ayude a sacar el máximo provecho a nuestras inversiones. En Mapfre contamos con una unidad de expertos financieros, Mapfre Gestión Patrimonial, que ayuda a los inversores a encontrar las opciones que mejor se adapten a sus objetivos y necesidades.